Eres mía…

Hoy recuerdo como fue esa primera vez contigo. Te esperaba ansioso, deseando volver a probar esos ricos labios que bese ese día en la discoteca. Quería que al pasar la puerta de mi habitación te sintieras la mujer más deseada de la tierra. ¿Recuerdas como el piso estaba cubierto de pétalos de rosas hasta mi cama? Las velas por doquier y el olor a vainilla que endulzaba el ambiente. Tu rostro era un poema. Recuerdo que te prepare algo para comer… Creo que ni lo probamos jajaja. Te serví una copa de champaña para entrar en ambiente. Y después de media copa, los besos estaban invadiéndonos, las caricias y el deseo se volvieron protagonistas de esta nueva historia.

Volver a sentir esos labios carnosos, sentir tu aliento deseoso de pasión y lujuria. Nos recostamos en la cama, tu cuerpo sobre el mío, aún recuerdo como acomodabas tu cabello cada vez que invadía nuestros rostros, decías con voz suave: -Que tanto deseabas besar mis labios nuevamente- Y yo sin dejar de besarte y entre pequeños mordiscos te decía: -Los deseaba… Demasiado… No dejes de besarme…- fue cuando decidiste quitarte la blusa y mirarme fijamente a los ojos. Mi corazón latía cada vez más rápido, lo que una vez solo fue una fantasía ahora la tenía encima de mi cuerpo. Nos bebimos la champaña y me pediste algo más fuerte, así que busque una botella de tequila. Y entre shoots y besos fuimos entrando más en calor. ¿Te acuerdas de cuando tomaste la Nutella y cubriste gran parte de tu cuerpo de chocolate? Ver tu cuerpo desnudo cubierto de chocolate… Ya mis labios y mi lengua no me alcanzaban para comerte entera. Que rico es unir alcohol, chocolate y pasión.

No puedo borrar de mi mente el instante donde me tomaste de la mano y me llevaste a la ducha para quitarnos tanto dulce de nuestras pieles pero te llevaste la botella de tequila… Me arrodillaste, y me dijiste: -Quiero que bebas de mi cuerpo… – y dejaste caer la tequila a tus senos y recorrió todo tu abdomen y allí abajo estaba yo esperando por beber mi primer shoots-cunnilingus. Tus movimientos de pelvis y caderas me tenían loco. Abrí la ducha, moje tu cuerpo, deje que el agua caliente recorriera tu piel. Tome el jabón líquido entre mis manos y empece a deslizarme por tus curvas. Pegue tu espalda a mi pecho, mis manos podían sentir tus senos firmes, tus nalgas recostadas a mi buscando como sentirse penetradas. Besos, gemidos, la pasión no se contenía… Recuerdo que salimos aún goteando agua de la ducha y así mismo nos lanzamos en la cama… -¿Desde cuándo me deseabas?- preguntaste. -Desde la primera vez que me hablaste- respondí. -Mis palabras te calentaban. -¿Deseabas hacerme tuya? ¿Querías tener mi cuerpo encima de ti? – me decías mientras empezaba a penetrarte suavemente. -Ya soy tuya, sólo tuya, yo también te deseaba demasiado. ¿Qué me hiciste? ¿Como me convenciste? – me decías. Yo solo te besaba y acariciaba disfrutando cada centímetro de tu piel. Esa boca tuya que me dejaba sin respiración. De pronto cambiamos de posición, me tocaba a mi dominarte, tener el control, quería sólo cogerte, pero tu mirada, tu voz y tus caricias me llevaron a hacerte el amor. Ya mi deseo se había hecho realidad. Ya eras mía… Totalmente mía. Valió la pena esperar que decidieras dejarlo a él y te entregarás a mi. De aquí en adelante empezó nuestra historia….

 

Deja un comentario