Tus labios…

Cada vez que miro tus ojos a lo lejos, y logro llamar tu atención, tu mirada tiene un poder sobre mi que me envuelve, como si tus pestañas me incitarán a correr a tus brazos. Seguidamente tus labios se humedecen con tanta inocencia, y yo me vuelvo loco por saber a que saben. Cual será el sabor de esa boca chiquita pero de labios atractivos, que al verlos cuando me hablas me hacen volar la imaginación. Siempre imagino besándolos con dulzura, suavemente, con ternura. Acariciando tu bello rostro mientras me degusto con tu boca. Recorrer con la punta de mi lengua tus labios, morderte poquito a poquito, acelerando la intensidad de cada beso… Hasta poseer toda tu boca con un gran beso a la francesa. Tu boca se me empieza a ser pequeña, mi boca empieza a recorrer tu rostro, tu cuello, tu oreja… Allí me detengo y te susurro: -Me encantan tu besos, nunca dejes de besarme… Quiero que tus labios sean solo míos, quiero que tu seas mía-
Tu sonríes y me dices: -Soy tuya desde que me besaste la primera vez… Con tu mirada. Yo también espere con ansias este momento, y resulto ser más apasionado de como me lo imaginaba. – en ese instante suspiraste profundamente y te dije: – ¿Sabías que tosemos para aclarar la garganta y suspiramos para aclarar el corazón?- seguido de una sonrisa y un beso en tu frente, tu solo me miras a los ojos, como buscando más allá de mis pupilas un motivo, una razón para no seguir besándonos. Pero es tu boca la que no se puede detener, son tus labios los que piden ser besados, es tu corazón el que quiere sentirse emocionado. Y aunque no creas ya en el amor por otras desilusiones, aún crees en lo emocionante que es sentirse deseada, seducida, conquistada. Tu cuerpo aún es débil a las tentaciones, al deseo, lo carnal. Sentir que te desnudo con solo mirarte. Sentir que te acaricio con mi mirada. Sentir que puedo hacerte mía con solo la imaginación. Y que no puedes evitarlo…

 

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