Con las dos…

Muchas noches deseó ser tocado por ambas, que recorran mi piel centímetro a centímetro. Paso a paso como sí caminarán por mi cuerpo. Que se deslicen por algunos instantes transmitiendo el calor y la energía de las dos. Una toca mi rostro, acaricia mi cabello, se siente algo fría, fresca en realidad. Juega con mis labios, mi nariz, me hace sonreír. La otra me hace suspirar, ya que recorre mi espalda, mi abdomen, mi pecho. Se siente más caliente. Sus caricias son más intensas, más dominantes, controladoras.

Ambas me hacen sentir el mayor de los placeres. Grandes emociones. Juntas me liberan de mi ropa, juntas me arrinconan contra la pared. Cada una toma el control de mis manos, como diciendo “no te muevas”. Yo me quedo inmóvil, aunque provoca luchar por liberarse. Una de ellas me toma por el cuello, la amenaza por el control es inminente. La otra se desliza por mi pecho, bajando por mi abdomen, y toma el control de mi sexo.

Estoy a merced de ambas, mi respiración se acelera cada vez más. De pronto ambas se adueñan de mi sexo y unos labios húmedos y calientes se empiezan a degustar con gran placer. Una lengua bien juguetona empieza a recorrerme, unos labios carnosos le dan apoyo. Sientes el sonido de una boca degustando con gran placer un sexo oral largo y profundo. Siento tantas sensaciones que no deseo que se detenga ni por un instante, una de ellas se apodera de la mitad de mi sexo, apretándome fuerte. La otra acaricia mis nalgas, mi espalda. Y cuando menos lo esperas ambas se adueñan de mi sexo y con movimientos intensos me masturban, quieren hacerme explorar… Se turnan, y cuando le hago saber que ya se aproxima mi orgasmo ambas trabajan juntas con movimientos giratorios invertidos llevando mi sexo hasta tu boca me dices:

-¿Quieres que siga con las dos manos? o ¿Quieres llegar aquí? (Tocando sus labios muy sutilmente)

Tu mirada de picardía fue la que me hizo llegar antes de que terminaras la frase… Tu boca se apoderó por esos segundos de mi, y tus ojos no se apartaron de mi, disfrutaste cada segundo mirándome, viendo como un escolofrio se apoderaba de mi cuerpo, te mire fijamente a los ojos casi sin parpadear. Tu terminaste de saborear y finalizaste con una sonrisa de satisfacción y placer consumado.

– ¿Te gusto? dijiste con voz suave
-Creo que tu cara lo dice todo… – dijiste con una sonrisa malvada entre tus labios
-¿Viste las maravillas que pueden hacer juntas mis manos y mis labios? ahora espero lo mismo de ti…

Continuara…

 

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