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Niña Buena…

Después de tanta espera logramos concretar la sesión de fotos que tanto anhelabas desde hace tiempo. Llegamos al estudio, te pedí que prepararas los cambios de ropa que tenías para la sesión, recuerdo que la gran mayoría era de lencería sexy, acompañada de algunos accesorios como zarcillos y pulseras. Elegí para empezar uno azul claro, un babydoll transparente que dejaba ver tu abdomen, iba acompañado de un pequeño hilo del mismo color, maquillaje en los ojos que hacían resaltar tus grandes pestañas. Tu cabello suelto, largo y negro te hacia ver como una felina indomable. Mis ojos no dejan de verte, ver cada curva de tu cuerpo casi desnudo hacia volar mi imaginación. Ver como tus manos acomodaban cada detalle de esas pequeñas prendas que llevabas puesta, la altura, la posición, la simetría perfecta de tus senos, cada movimiento era una caricia que recorría tu piel.
“¿Como quieres que me ponga?” Fue lo primero que dijiste… Y si te confieso que vino a mi mente en ese segundo simplemente te sonrojarías. Así que sólo borré mi mente y me centre en las fotos. Te pedí que jugarás con tu ropa, con los encajes, con la tela, quería que fueras explotando tu sensualidad y sexappel poco a poco. Levantabas la tela transparente de tu babydoll dejando ver tu ombligo, en otros instantes dejando ver tu espalda y las curvas de tus nalgas. Te pedí que te acostaras en el piso y jugarás con algunas poses, el erotismo deseaba salir, pero aún íbamos por la sensualidad. Así que te pedí que empezaras a mostrar un poco más de piel, que encendieras el lente de la cámara. “Quiero poses como si desearás arrancar las prendas de tu cuerpo, como si te fueras a desnudar” tu sólo sonreíste y con un “ok” empezaste la escena. “Juega con tus senos” te pedí. Tus manos empezaron la acción, empezaste a tocarte con mas calentura. “Mira la cámara! Así es, esa es la mirada que quiero” te dije. Tu sonreías cada vez que te daba instrucciones. “Acuéstate boca abajo y suéltate el brasier, ¿no hay problema? ¿Te sientes cómoda así?” Te dije.
“Si vale, tranquilo.” Respondiste sonriendo como siempre con aquella expresiva sonrisa.
Después de varias fotos en el piso te pedí que te levantarás y me mostrarás tu mejor pose sexy. “Quiero verte jugar con tus senos desnudos, puedes taparte con las manos y brazos.” Sabía que aún no estabas tan relajada. Es algo que va más allá de la pena. Todavía no habías hecho conexión con el lente de la cámara. Algo faltaba. Necesitamos romper el hielo que te hace sentir algo tensa. Muestrame más, deja tu pecho al descubierto, quiero verte en todo tu esplendor.
“Quítate todo” se que esa frase no la vas a olvidar, porque todavía repreguntaste: “¿Me lo quito todo todo? ¿Es en serio?”
“Sólo si te sientes a gusto” respondí.
“Si vale, estoy relajada” dijiste.
Esta vez llevabas ropa interior roja, el color de la pasión, del deseo, te hacia ver ya menos angelical. Empezaste a jugar con tus prendas, ya ponías en práctica lo que te había solicitado, arrancabas cada pieza de tu piel dejando ver cada una de tus curvas. La mirada de tus ojos empezó a cambiar, es como si un ángel malvado se apoderará de ti. Tu picardía empezó a florecer, tus manos decidieron despojarte de tu brasier dejando al desnudo tus redondos senos. Ver tus manos acariciarlos hacia volar mi imaginación. Tu lo hacías con tanta naturalidad y yo simplemente no podía dejar de verte. De pronto empezaste a bajar tu pequeño hilo rojo por tus piernas, dejándolo caer como si se tratase de una ‘travesura’. Una sonrisa de inocencia contrastaba con aquella escena. Sólo te faltaba un peluche para tener la cara de niña buena que deseabas. Empezaste a jugar con las poses, te pedí que fueras un poco más sensual, a pesar de estar desnuda la idea de las fotos era dejar mucho a la imaginación. Es un arte, no hay que caer en lo vulgar, soy muy crítico del lente y me encantan las mujeres que logran empañar mi imaginación. Ya sentíamos la conexión que buscábamos, ahora era el momento de las fotos que te hacen volar la imaginación. Necesitaba que tu piel tuviera algo más de brillo, así que un frasco de aceite para niños apareció en escena. Te lo acerque para que cubrieras tu cuerpo. Tomaste un poco entre tus manos, lo frotaste y comenzaste a recorrer tu cuerpo, empezaste por tus brazos y piernas. Esto lo hacías frente al espejo mientras yo sólo te miraba perplejo y casi sin parpadear.

De pronto volteaste y me pediste ayuda. Unte en mis manos un poco de aceite y empece a frotar tu espalda y hombros, reforcé un poco tus brazos, pase a tu cintura y caderas, podía ver mi cara a punto de sonrojarse por el espejo y tu me mirabas fijamente. “¿Y mis nalguitas?” Dijiste poniendo cara de niña buena. Mis manos pasaron de tu espalda a las curvas de tus nalgas en un santiamén, sentir la textura de tu piel deslizandose con el aceite en mis manos era fantástico. Provocaba era seguir explorando cada parte de tu cuerpo, un deseo incontrolable por sentir tus senos entre mis manos me invadió al verlos reflejados en el espejo, son tan redondos y provocativos, que al verlos sentía que me gritaban ‘¡tócanos!’.
“Creo que estoy lista” dijiste en ese momento y volví a aterrizar. Mi mente me había hecho una jugada de fantasía. “Ok, si, creo que si, estas bien, no quiero abusar de la confianza.” Dije con voz algo nerviosa. “Si eres tonto” respondiste y sonreíste de nuevo. ¿Que tiene tu sonrisa que todo lo arregla y lo hace ver tan simple?
“Quiero verte muy sensual, que te sientas dueña de todo a tu alrededor, que brote el erotismo que hay en ti.” Te dije mirándote a los ojos. Así fue, me pediste que colocara tu canción favorita “Niña Buena” y al cabo de unos segundos se adueño de tu cuerpo la mujer explosiva que hay en ti. Mirabas la cámara con sumo placer, como si intercambiaran miradas y caricias. Tus manos jugaban con tu cabello, acariciaban tu cuerpo, recorrías cada centímetro de tu piel, seduciendo con cada uno de tus movimientos. Mordías tus labios, sonreías, la picardía te invadía. La canción te transformaba. Verte retorcer tu cuerpo en el piso, cambiando de posiciones a cada instante hacia que mi mente volara y fantaseara con tu cuerpo. Quien no desearía poder tocar cada una de tus líneas, cada curva, cada parte de ti. Poder besar esos labios carnosos y ahogarse en un mar de tentaciones y pasiones. Poder sentir tus manos recorrer mi piel y sentir tus uñas clavarse en mi espalda. Ser dueño de tu ser por sólo un instante. “Repite la canción” dijiste y volví a despertar de la fantasía.
Tanto calor me dio sed, así que me fui a buscar agua y darnos un descanso. “¿Quieres un poquito de agua?” Te dije un poco más tranquilo.

“Si por favor” dijiste ya con los labios rojos de tanto mordertelos tu misma.

Una idea me invade la mente en ese instante. “¿Por qué no probamos unas fotos mojándote el cuerpo con el agua? Que te parece.”

“¡Siiii que fino! Me encanta la idea” dijiste sonriente y emocionada.

El agua en el cuerpo la necesitaba en realidad era yo para bajarme el calor, pero la sesión debía continuar. Ver el agua en contacto con tu piel era lo más envidiado para mi en ese instante. Verte desnuda y mojada era una fantasía hecha realidad, ver como cada gota recorría tu piel, como tus senos parecían par de manzanas frescas listas para ser devoradas por mi boca. Seguí admirando tu cuerpo húmedo y apetitoso, tus piernas me gritaban en silencio, tu sexo me hablaba hipnotizandome y pidiéndome que lo devorara, era casi un desafió. No te voy a hacer mía, ya lo eres. Solo voy a nublarte la mente de placer hasta que te des cuenta. Quisiera dejarte las marcas de mis manos en tus nalgas como símbolo de que eres mía y mi placer tuyo. El sexo con la persona apropiada es como una buena canción: Cuanto más lo repites, más te gusta. Por eso cada vez que escuchabas “Niña Buena” mas y mas lo disfrutabas… ‘si decides verte bien pórtate mal y de portarte mal, avísame.’

“Creo que estamos listos por hoy” dijo el fotógrafo ya con cara de cansancio y agotamiento. Yo volví a la realidad, suspire y te felicite por el gran trabajo realizado, me respondiste: “Sacaste lo inexplicable en mi, me encanto, espero que hagamos muchas otras mas” y sonreíste de nuevo. Como decirte que no… Ya espero con ansias la siguiente sesión ¿Y tu?

CONTINUARA…

beso

Bésame espectacular…

Tu cabello castaño, tus ojos café, esos labios rozados que siempre humedeces al hablar conmigo y haces que mi mente vuele imaginando que me besas. Es esa sonrisa que muy poco muestras la que conquista mis miradas. Es tu voz de niña malcriada la que a veces me hace ser diferente contigo. Esa voz que cambia a sensual cuando me hablas al oído, porque sabes que me haces descontrolar. Son tus manos húmedas y frías las que huyen cuando las toco, muy contrario a tu mirada que si me invade y me consume y hasta muchas veces me desafía, retando mis ojos con los tuyos. Mi boca también quiere ser retada, mis labios quieren ser desafiados. Mis manos quieren traspasar las fronteras, los límites, quieren adueñarse de tus curvas, de tu piel, descubrir todo aquello que guardas debajo de tus prendas de vestir. Poder sentir lo firme de tus senos, poder acariciarlos con suavidad hasta llevarte a otro nivel del deseo. Degustarlos uno a uno cual dulces frutas, poder morderlos como si fueran melocotones frescos. Es escuchar tus suspiros, tus gemidos mientras sólo cierras los ojos y te dejas llevar por el deseo y el placer.

Desearía poder desvestirte pieza a pieza, mientras tus latidos se aceleran, mientras tu respiración se incrementa. Mis manos te despojan de todo lo que llevas puesto, por último, y de una forma muy sensual, quiero ver como de bajas tu última prenda, dejando al descubierto todo tu cuerpo hermosamente desnudo. Sólo provoca es besarte, aunque a veces es imposible dejar de morder una que otra parte de ti. Mi lengua quiere saborear cada centímetro de ti sin detenerse un instante. Me imagino llegando a tu entrepierna y siento el perfume de tu sexo, es imposible no quedarse inmóvil y disfrutar de este aroma excitante y abrazador. Es como si tus manos se apoderaran de mi cabeza y no me permitieran moverme de allí. Mi boca no pudo esperar más, decidida aunque delicada,  se adueña de tus jugos, haciéndote explotar en un gemido largó y profundo. Mi lengua sale a apoyarla, jugando con el dulce sabor de tu piel; es imposible despegarme de ti.

Tus manos se aferran a mi cabello, acariciándolo y al mismo tiempo controlando algunos movimientos. Cada vez eran más y más intensos, más profundo, más apasionados y lujuriosos. De pronto subo besando tu abdomen, sosteniendo tu cintura y caderas con mis manos, sigo subiendo hasta tener tus pechos en mi cara. “¿-Te gustan verdad?” dirías con una sonrisa picara mientras humedeces tus labios con sensualidad. “-Viste que si tengo, aunque no las muestro mucho” me dirías antes de suspirar, ya que mis labios y mi boca se apoderarían con gran placer, mi lengua jugaría con tus pezones cual paleta de helado, sintiendo como cada instante se endurecen mas y mas.

Tomarías mi cara con ambas manos y te las llevas hasta tu boca, propinándome un beso profundo y acompañado de un leve mordisco. Diciéndome mientras sostienes mi labio inferior entre tus dientes: “-Sabes que puedo ser tan o mas mala que tu”.

Continuas besándome, mis labios eran de tu propiedad, siento que quieres arrancármelos. Aunque de pronto suavizaste el instante, sólo me besabas con ternura, te degustabas cada beso. Mantenías tus ojos cerrados, hasta que de pronto una sonrisa invade tu cara, abres los ojos y me dices:

“-Quiero que sientas la mujer apasionada y salvaje que invade mi cuerpo, esa que vive encerrada en mi sin poder expresar lo que es capaz de hacer. Haré que me pidas que me detenga… Espero estés listo, porque no tendré piedad de ti. Tu tienes algo que me mata, que me quema por dentro, es la forma en que me miras, la forma que me tocas, tu me haces perder la noción del tiempo. Bésame despacio, bésame espectacular como la canción que te dedique una vez, ¿recuerdas?” (Esta es

Como no sentir un miedo extraño dentro de uno. Por eso dicen que más miedo hay que tenerle a las mujeres chiquitas y tranquilas. (pensé)

“Se que mueres por hacerme tuya, se que me deseas desde el primer día que nos conocimos. Muchas veces siento tus miradas por mi cuerpo. Siento como si me quisieras arrancar la ropa cada vez que me acerco a ti. Siento tu mirada en mi piel acariciando mis pechos, mordiéndome, besándome sin limites. ¿Pero que me vez? Creí que las preferías voluptuosas, operadas, y más altas que yo… ” – Te reíste a carcajadas. “Pero mírame aquí, ¿que harás ahora que te tengo literalmente en mis manos?” dijiste abrazándome por el cuello y acercándote a mi a punto de besarme nuevamente.”

“Haré que el mundo se te olvide… como la canción que me dedicaste, así de simple.” Respondí.

CONTINUARA…

 

x

Quiero ser el dueño de tu piel…

Una de estas noches tuve un sueño de esos que te decepcionas cuando despiertas porque hubieses deseado que fuera realidad o no haber despertado justo en ese momento…
Todo empezó en un lugar que ni siquiera he ido, sólo lo he visto por fotos. Pero siempre te veo allí. Era un gym de esos modernos donde dan clases de muchas disciplinas, desde pesas hasta aerobic y taebo. Allí te vi a ti, eras la instructora, llevabas puesto tu ropa deportiva con los colores y el logo del gym. Lo que amo de esa ropa es lo ajustado al cuerpo que lo llevan siempre las chicas. Resaltando cada una de sus curvas. Por supuesto tu no te quedabas atrás, dejabas ver las curvas peligrosas de tu cuerpo. Ese par de senos que parecían deseosos de escapar y salir de tu ropa y sentirse libres. Y yo al frente de ti sin poder quitar la vista sobre ellos. Empezaron tus movimientos, ver como podías levantar la pierna tan alto y mantener el equilibrio sólo me hizo sonreír y pensar en un sin número de posiciones si fuera dueño de tu cuerpo. Verte soltar golpes y patadas no era lo excitante. Lo que me estaba volviendo loco era ver como tu cuerpo se iba cubriendo de tu sudor, tu piel dorada brillaba gracias a esa humedad. Que más deseaba yo que ser el motivo que causará tu sudor.
De pronto me miraste fijamente y te abalanzaste sobre mi señalándome con tu dedo índice sobre mi pecho y gritándome:”¿Se puede saber que haces aquí? ”

Yo no sabía que sucedía, no entendía tu actitud, pero tu venias con fuerza y casi que empujandome me llevaste a una oficina y nos encerramos allí. Con voz alta, fuerte y decidida me dijiste: “¿Que haces aquí? ¿Cómo vas a venir para acá sin avisarme? Estoy en plena clase…” Y con un beso apasionado te interrumpí y no te deje seguir hablando. Besar tus labios era como degustar una fruta dulce y jugosa. Era imposible separarme de ella.
“¿Por que me estas haciendo esto? Dijiste susurrando entre besos sin control.

“Si aún no empiezo hacerte lo que quiero…” Te dije al oído seguido de una lamida alrededor de tu oreja y un leve mordisco, seguido de una caricia por tu rostro con una de mis manos. Ya que la otra mano te empezaba a recorrer por la cintura. Mientras que mi cuerpo se pegaba más a ti y te pegaba a un escritorio.

“¡Hey! Controlate…” Dijiste con voz un poco más fuerte. “Recuerda que tengo a mis alumnos afuera y nos pueden escuchar.”

“¿Eso es lo que realmente te importa?” Te dije sujetándote fuertemente y sentandote en el escritorio. Mi cuerpo se abre paso entre tus piernas, mis manos se aferran a tu espalda. Mi boca trataba de no dejarte hablar. Y tu sin saber que decisión tomar, si dejarte llevar o interrumpir todo. De pronto decidiste ponerle pausa al asunto. Me pediste que te diera un instante, te levantaste y saliste de la oficina y te dirigiste a tu clase: “Muchachos, chicas, lamentablemente no podré darles la clase de hoy, tengo un asunto que resolver muy importante. Así que los dejare con Alex para que continúen con el entrenamiento. Gracias y disculpen.”
Inmediatamente entraste de nuevo a la oficina y esta vez fuiste tu la que entró con el control de la situación. Te lanzaste sobre mi con fuerza, tus besos eran muy apasionados.
“Ahora si soy toda tuya” dijiste con una sonrisa brillante en tu rostro. Esa frase era suficiente para calentar el momento. Después de una larga sesión de besos y caricias, nuestros cuerpos demostraban que deseaban más. Tus senos me mostraban lo firmes y excitados que estaban. Listos para ser devorados sin control. Tu al mismo tiempo notabas mi gran erección.
“Estamos locos” dijiste casi susurrando.

Y un gran suspiro penetro tu cuerpo al sentir como mis manos se adueñaban de tu cuerpo, específicamente de tus sexys y provocativos senos. Mis manos no dejaban de apretarlos, acariciarlos, poseerlos. Recorriendo seguidamente tu cintura y caderas. Sin dejar atrás el aferrarme a tus nalgas. Quería tocarte toda, recorrer cada centímetro de ti. Mientras mi boca saciaba su sed con tus labios. Sentir como tu respiración se aceleraba cada segundo me enloquecía.

“Me estas volviendo loca” dijiste con voz muy erótica.
Seguido de esa frase te despoje de tu blusa deportiva, dejando al descubierto y deleite personal ese par, que inmediatamente cubriste con tus manos ya que sentiste algo de pena en ese instante. Pero fui despojando tus manos con mis labios, me dejaste saborear con mi boca ese par de frutas prohibidas, eran apetitosas, yo no deseaba separarme de ellas. Tu disfrutabas viéndome, sintiendo el calor de mi lengua jugando con tus pezones, haciendo un sin número de movimientos que te hacían suspirar. Por instantes yo abría mis ojos para verte, y allí estabas tu, mordiéndote los labios y con tus ojos entre abiertos.
“Necesito adueñarme de tu cuerpo” te dije con voz suave y seductora. Y arrancándote el pantalón deportivo casi dispuesto a penetrarte y sentir tu calor interno… Me desperté!!
¿Por Queeee? Esto no puede quedar así… Necesito descubrir más de ti, quiero ser el dueño de tu piel…

Continuara…