Quiero ser el dueño de tu piel…

Una de estas noches tuve un sueño de esos que te decepcionas cuando despiertas porque hubieses deseado que fuera realidad o no haber despertado justo en ese momento…
Todo empezó en un lugar que ni siquiera he ido, sólo lo he visto por fotos. Pero siempre te veo allí. Era un gym de esos modernos donde dan clases de muchas disciplinas, desde pesas hasta aerobic y taebo. Allí te vi a ti, eras la instructora, llevabas puesto tu ropa deportiva con los colores y el logo del gym. Lo que amo de esa ropa es lo ajustado al cuerpo que lo llevan siempre las chicas. Resaltando cada una de sus curvas. Por supuesto tu no te quedabas atrás, dejabas ver las curvas peligrosas de tu cuerpo. Ese par de senos que parecían deseosos de escapar y salir de tu ropa y sentirse libres. Y yo al frente de ti sin poder quitar la vista sobre ellos. Empezaron tus movimientos, ver como podías levantar la pierna tan alto y mantener el equilibrio sólo me hizo sonreír y pensar en un sin número de posiciones si fuera dueño de tu cuerpo. Verte soltar golpes y patadas no era lo excitante. Lo que me estaba volviendo loco era ver como tu cuerpo se iba cubriendo de tu sudor, tu piel dorada brillaba gracias a esa humedad. Que más deseaba yo que ser el motivo que causará tu sudor.
De pronto me miraste fijamente y te abalanzaste sobre mi señalándome con tu dedo índice sobre mi pecho y gritándome:”¿Se puede saber que haces aquí? ”

Yo no sabía que sucedía, no entendía tu actitud, pero tu venias con fuerza y casi que empujandome me llevaste a una oficina y nos encerramos allí. Con voz alta, fuerte y decidida me dijiste: “¿Que haces aquí? ¿Cómo vas a venir para acá sin avisarme? Estoy en plena clase…” Y con un beso apasionado te interrumpí y no te deje seguir hablando. Besar tus labios era como degustar una fruta dulce y jugosa. Era imposible separarme de ella.
“¿Por que me estas haciendo esto? Dijiste susurrando entre besos sin control.

“Si aún no empiezo hacerte lo que quiero…” Te dije al oído seguido de una lamida alrededor de tu oreja y un leve mordisco, seguido de una caricia por tu rostro con una de mis manos. Ya que la otra mano te empezaba a recorrer por la cintura. Mientras que mi cuerpo se pegaba más a ti y te pegaba a un escritorio.

“¡Hey! Controlate…” Dijiste con voz un poco más fuerte. “Recuerda que tengo a mis alumnos afuera y nos pueden escuchar.”

“¿Eso es lo que realmente te importa?” Te dije sujetándote fuertemente y sentandote en el escritorio. Mi cuerpo se abre paso entre tus piernas, mis manos se aferran a tu espalda. Mi boca trataba de no dejarte hablar. Y tu sin saber que decisión tomar, si dejarte llevar o interrumpir todo. De pronto decidiste ponerle pausa al asunto. Me pediste que te diera un instante, te levantaste y saliste de la oficina y te dirigiste a tu clase: “Muchachos, chicas, lamentablemente no podré darles la clase de hoy, tengo un asunto que resolver muy importante. Así que los dejare con Alex para que continúen con el entrenamiento. Gracias y disculpen.”
Inmediatamente entraste de nuevo a la oficina y esta vez fuiste tu la que entró con el control de la situación. Te lanzaste sobre mi con fuerza, tus besos eran muy apasionados.
“Ahora si soy toda tuya” dijiste con una sonrisa brillante en tu rostro. Esa frase era suficiente para calentar el momento. Después de una larga sesión de besos y caricias, nuestros cuerpos demostraban que deseaban más. Tus senos me mostraban lo firmes y excitados que estaban. Listos para ser devorados sin control. Tu al mismo tiempo notabas mi gran erección.
“Estamos locos” dijiste casi susurrando.

Y un gran suspiro penetro tu cuerpo al sentir como mis manos se adueñaban de tu cuerpo, específicamente de tus sexys y provocativos senos. Mis manos no dejaban de apretarlos, acariciarlos, poseerlos. Recorriendo seguidamente tu cintura y caderas. Sin dejar atrás el aferrarme a tus nalgas. Quería tocarte toda, recorrer cada centímetro de ti. Mientras mi boca saciaba su sed con tus labios. Sentir como tu respiración se aceleraba cada segundo me enloquecía.

“Me estas volviendo loca” dijiste con voz muy erótica.
Seguido de esa frase te despoje de tu blusa deportiva, dejando al descubierto y deleite personal ese par, que inmediatamente cubriste con tus manos ya que sentiste algo de pena en ese instante. Pero fui despojando tus manos con mis labios, me dejaste saborear con mi boca ese par de frutas prohibidas, eran apetitosas, yo no deseaba separarme de ellas. Tu disfrutabas viéndome, sintiendo el calor de mi lengua jugando con tus pezones, haciendo un sin número de movimientos que te hacían suspirar. Por instantes yo abría mis ojos para verte, y allí estabas tu, mordiéndote los labios y con tus ojos entre abiertos.
“Necesito adueñarme de tu cuerpo” te dije con voz suave y seductora. Y arrancándote el pantalón deportivo casi dispuesto a penetrarte y sentir tu calor interno… Me desperté!!
¿Por Queeee? Esto no puede quedar así… Necesito descubrir más de ti, quiero ser el dueño de tu piel…

Continuara…

 

 

Deja un comentario