Mi fantasía dorada (Parte 2)

Cabellera rubia. Piel dorada por el sol. Grandes curvas define tu cuerpo como una mujer que despierta bajas pasiones y grandes deseos. Unos labios provocativos y sensuales al hablar. Una voz encantadora y tierna. Una mirada que incita al sexo cuando se mezcla con tu perfume, tu aroma, tu piel. Ya no puedo seguir huyendo de ti. Ya no puedo dejar de respirar tu fragancia cuando me abrazas o te acercas a mi. Me haces sentir cual vampiro queriendo clavar mis colmillos en tu cuello o devorarte como si fuera una criatura salvaje. No puedo seguir mirándote como algo prohibido. No puedo seguir alejándome de ti cada vez que te tengo tan cerca. Aveces solo desearía dejarme llevar por mis instintos y simplemente adueñarme de ti. Olvidarme de las fantasías y hacer realidad nuestros deseos. Liberar todas las emociones, que te sueltes el cabello y te entregues a mi. Quiero llevarte a un lugar donde podamos ser nosotros dos y desatar nuestras perversiones, donde le des rienda suelta a tus deseos. Donde me dejes darte la bienvenida a mi mundo…

Esta historia empieza con una foto. Te pedí una foto donde transmitas sensualidad y erotismo sin necesidad de mostrarte desnuda. Así empezaba nuestro juego de deseo y seducción. Te gustó la idea y me advertiste que me volverías loco. De inmediato empecé a sentir curiosidad y ansiedad por verte. Tu le agregaste algo al juego, me pediste que por cada foto yo debía enviarte una nota de voz describiendo una situación erótica contigo. Sabemos bien que si los hombres somos muy visuales ustedes las mujeres son muy auditivas. Me pareció un buen trato. Tu primera foto llego a mi teléfono vía whatsapp y la curiosidad me mataba, ver que llegaba la foto y aun no cargaba por completo ya que la señal estaba pésima, y solo podía ver una silueta. Ya mi imaginación empezaba a trabajar. ¿Qué podrá ser? Como no saber que empezarías mostrándome lo que mas me vuelve loco de ti. La curva más provocativa que posee una mujer. Creo que fue lo primero que vi en ti cuando te conocí. Tu sonrisa. Ya con ella tenias ganada la mitad del juego. Mi nota de voz decia:

“Como no desear ser dueño de esos labios, como no imaginarme tu boca devorandome, mordiéndome, saboreando cada centímetro de mi piel. Escucharla chasquear al jugar con mi sexo miéntras me miras fijamente y te aferras fuertemente con tus manos con cara de niña pícara y malvada.” – concluí con voz de puto como sueles decirme aveces.

La siguiente foto me dejaba ver un pronunciado escote. Es que esta de mas decirte lo loco que me vuelves cuando llevas puesta una blusa que resalta tus grandes y sexys senos. Dejando ver un poco el bronceado que dejó el último traje de baño que usaste. Tu piel blanca pero dorada hace de ti un plato del deseo que debo comerme antes de morir. Mi nota de voz decia: “Que más desea mi boca que devorarse sin ropa ese par de melocotones que llevas en tu pecho. Y aunque aún no lo he hecho, y si tu no te opones, adueñarme de ellos quisiera, es mi propuesta sincera, pero eres tu la que dispone.” – dije en verso de copla llanera y logrando hacerte sonreír y pensar que soy “un loquito”.
Me enviaste otra enviándome un beso y ocultando con tu brazo izquierdo ese par de melocotones al desnudo que llevas en el pecho. Un “Waoooo” salio de mi ser. Es que la mezcla de tu mirada con tus labios provativos y dejándome ver un abre boca de tu cuerpo es muy fascinante y seductor. Tus cabellos rubios cubrían parte de tu cuerpo que lo hacía ver más exótico y deseable. “Los hombres las prefieren rubias” dice el magnate de Playboy Hugh Hefner, imposible llevarle la contraria. Por eso mi nota de voz decía: “Tu mirada logra hipnotizar mi ser, tus labios lograrán adueñarse de mi mente, pero si tu cuerpo se une con el mio, será la mezcla perfecta de placer y deseo que jamás hayamos vivido. Es que ya solo imagino tu voz seduciendome mientras tus labios no paran de besarme y tu respiración acelerada casi no te deja hablar, tu corazón palpitando fuertemente y tu humedad latente entre tus piernas de delatan inmediatamente. Te excita. Te encanta. Y si sonríes ahora es porque tu y yo sabemos que es así…
La siguiente foto te la tomaste acostada boca abajo dejando ver parte de tu espalda, un pequeño cachetero que solo dejaba ver parte de tus pompis y unos tacones dorados. Tu siempre tan fascinante y elegante. Tienes esa fórmula especial para verte siempre imponente. Tu mirada de niña tierna y al mismo tiempo seductora. Pones a volar mi imaginación. Esta vez ¿que podía dejarte grabado con mi voz? Observe por varios segundos tu foto, me deje llevar por mi mente, así que cerré los ojos y dije: “Yo solo quiero confesarte que desde el primer momento que te vi… Ya te imaginaba así. Tendida en una cama. Seduciendome con tu mirada. Con tu cuerpo. Tu misma acariciandote y solo dejándome ver como tus manos te recorren lentamente. Como tus gemidos y suspiros alborotan mis sentidos y esa sonrisa macabra que sale de tu rostro mientras me miras y te tocas sabiendo que mi cuerpo te pide a gritos. Es sentir ese perfume tuyo que cada vez que lo siento cerca mi cerebro lo traduce como QUIERO SEXO SALVAJE CON ELLA. Es incontrolable, es adictivo ese aroma. Sumado a las curvas de tu cuerpo, está de mas decirte que mi mayor anhelo es respirar de tu perfume en el medio de tus senos y sentir tus uñas clavarse en mi cabeza miéntras mis manos recorren tu espalda y tus nalgas. Y tu voz dulce y casi susurrandome me dice: ‘Papi que rico es sentirte así… ¡Disfrutame…! sienteme, son tuyas, se que te morias por sentirlas así.’ – Si… Confieso que muero por eso.
Este juego calienta nuestras mentes, nuestros cuerpos. Logra sacar suspiros y algunos escalofríos. Imagina ahora hacerlo realidad. Hay que estar preparado en cuerpo y alma para no perder el control y poder disfrutar no sólo de un instante… Sino de muchos momentos intensos.

 

 

Foto: Modelo Karina Ortega

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