Deseos Compartidos…

Aún puedo recordar aquella noche que fuimos a la fiesta de aquel periodista amigo tuyo. Pura gente bella y de la farándula caraqueña. Mujeres hermosas invadían el sitio, aunque tu elegancia y simpatía robaba las miradas de todo aquel hombre que pasara por tu lado. Es que tu vestido rojo te quedaba espectacular, tu piel blanca, tus ojos café oscuro y tu melena negra te hacían ver cual estrella en el firmamento.

El escote en tu espalda dejando ver algunas pecas y lunares y lo ajustados que se veían tus hermosos y provocativos senos realzando tu bella figura.
Es fascinante ver como algunos hombres a pesar de tener a sus parejas al lado eran capaces de mirarte con deseo. Y algunas mujeres te veían con celos, envidia y tal vez rabia, aunque hubo un instante donde una rubia con tremendo cuerpo se quedo hipnotizada al verte pasar por su lado. Fue demasiado excitante esa escena. Te desnudo con la mirada como si de un hombre se tratase. De pronto note como se acercó al oído de un caballero que estaba a su lado y susurro algunas palabras. Imagino que se trataba de ti, ya que aquel apuesto caballero te busco con su mirada por todo el sitio.
Empezó la fiesta, la música invadía el sitio, una bachata empezó a sonar y tu inmediatamente me llevaste a la pista. Empezamos a bailar, es tan fascinante ver como se mueve tu cuerpo al son de este ritmo tan erótico y cautivador. De pronto sentí que eramos observados, una mirada de deseo ardiente me invadió. Era la rubia. No dejaba de verme, mordía sus labios con picardia y levantaba la ceja cada vez que sentía mi mirada. Cuando llevábamos algo más que la mitad del primer set la rubia y su pareja se sumaron a la pista de baile. Eran increíbles, por un momento sentí que estábamos en una competencia de baile. La sensualidad y el erotismo brotaba de sus cuerpos. Todos los observaban. Nosotros quedamos opacado ante tal show. La rubia solo sonreía al vernos. De pronto en un cambio de tema musical el caballero se acerca con tal estilo y nos propone intercambiar parejas en pleno baile. ¿Recuerdas como la chica te sonrió casi suplicando que la dejarás bailar conmigo? Y tu caíste con sus encantos. Me entregaste. Se que deseabas bailar con aquel hombre, todas en la fiesta morían por hacerlo.
En los primeros minutos no te apartaba la mirada de encima, ver como hasta cerrabas los ojos me enfurecia. Me hacías sentir que lo disfrutabas demasiado. Y  yo por el contrario trataba de bailar lo más normal posible para que no notarás que me atraía aquella rubia despampanante.

Aquel hombre tenía un poder increíble de seducción, podía ver como bailando lograba hacer suspirar a casi todas las que seguían sentadas. De pronto te perdí. Deje de verte. Mi corazón se aceleró con un susto en el estómago. ¿Donde estabas?
La rubia al notar mi preocupación me dijo con voz sensual y con una sonrisa en sus labios rojos:
-Tranquilo, mi esposo no se va a secuestrar a tu novia, te noto algo nervioso y no estas disfrutando de nuestro baile. Relájate, baila conmigo como si fuera ella, y veras que será ella la que te va a buscar corriendo…
Así mismo fue, empecé a bailar con más ánimo, aunque no dejaba de buscarte. Pero de pronto los movimientos de aquella mujer empezaron a transmitir una energía increíble sobre mi cuerpo. Aquello no parecía un baile, sentí como las miradas empezaron a fijarse en nosotros, la rubia logro que una ereccion se apoderará de mi. Es que su perfume, su piel y hasta su sudor eran excitantes.
Sus roces con mi entre pierna eran fascinantes, calientes, tentadores. Ya mi cuerpo no podía resistir tanta provocación. Me deje llevar, el ritmo de su cuerpo se apoderó de mi, era como tener sexo mientras bailábamos. Movía las caderas como Diosa, su mirada era cautivadora, aquella sonrisa… Esos labios. No podía creer que me estuviera seduciendo en plena pista de baile.
-Tienes una novia hermosa, ¿sabias? – me dijo en el oído mientras bailaba cada vez de forma más erótica y provocativa.
-Lo sé… – respondí de forma egocéntrica y aun buscándote con la mirada a ver si aun seguías bailando con aquel hombre.
Ella noto mi desespero y esa búsqueda interminable que tenía contigo. Fue cuando tomándome de la mano me saco de la pista y me llevo a un lugar apartado.

-¿Sabes bien que tu mujer es una ninfomana verdad? – me dijo aquella mujer aire apenas estaba conociendo.
Yo sonreí con sorpresa y le dije: – Le encanta como le hago el amor.
¡No, a ella le encanta el sexo que tu o cualquier hombre le da! – respondió la rubia.
En este momento mi marido esta por cogerla como tu nunca lo haz hecho.
Un susto invadió mi cuerpo. No podía permitir que otro hombre te tocará. Y justo cuando iba a dejarla hablando sola a aquella mujer por lo que me había dicho, llegaron ambos riendo y conversando de lo más natural.
Mis celos me invadieron de manera tan intensa que te hable en mal tono.

-Amor, ¿por que mejor no nos vamos de aquí?
Ya estoy algo cansado y esta fiesta no resultó ser tan buena como imagine. – Te dije besándote en los labios.

-Hola que tal, soy Frank ya conociste a mi esposa Marbely. Nos estábamos destacando en la pista ¿no te parece? Ambas son tremendas bailarinas, tu esposa baila espectacular. Deberíamos volver a vernos en las fiestas privadas que organizó cada mes, los voy a invitar. Es algo más exclusivo que esta fiestecita de aburridos.

-Amor, creo que mejor los invitamos a nuestra casa a bebernos algo y conocernos mejor, ¿no te parece? Es cerca de aquí chicos, se que sera mas divertida que esta rumbita. – dijo la rubia abrazando a su marido y mirándonos con perversion.
Recuerdo que tu no pusiste resistencia a la invitación e inmediatamente me tomaste de la mano y nos dirigimos al estacionamiento acompañados por esta pareja de desconocidos pero que en el fondo eran bastante agradables.
Al montarnos en el carro solo te vi y te pregunté : ¿Estas segura de querer ir a la casa de estas personas? No se, son cheveres, pero me dan mala espina. Claro, yo sentía que el tipo te tenia tantas ganas que no sabia que pensar. No podía confesar lo que sentía en ese momento, el machismo me invadía. Pero al mismo tiempo pensaba… Si la rubia se me insinúa no lo pienso dos veces. No podía sacarme de la mente la forma en que me bailó y me puso a sudar.
En realidad la casa de estos nuevos amigos era bastante cerca. En menos de 10 minutos estábamos llegando. Una casa con un jardín grande en la entrada y de una fachada arquitectonica bien moderna. Estacionamos justo al lado de ellos. Al bajarme la rubia me miró como con ganas de desvestirme mordió sus labios y siguio caminando alcanzándote como queriendo hacerse tu mejor amiga.
Frank me pregunto a que me dedicaba mientras se dirigía a el bar de su enorme casa. Me ofreció un whisky…

-Imagino que bebés whisky seco o ¿prefieres un tequila o un vodka? – dijo Frank ya con una botella de whisky 18 años en la mano. Simplemente asentí con la cabeza que si, mientras admiraba la decoración de su sala. Y el sin numero de fotos con su esposa en varios lugares del mundo muy conocidos como Francia, Italia, Egipto y Argentina. Inmediatamente pregunte cuanto tiempo tenían juntos y me respondió que 10 felices años. En eso fue cuando entraste tu con la rubia con unos pasapalos en las manos y una sonrisa maligna como que habían planeado algo entre ambas.
Entre tragos, risas y anécdotas se nos paso gran parte de la noche. Y como en toda conversación empezamos a hablar de sexo. Lugares atrevidos donde lo habíamos hecho antes. Después de 10 minutos me di cuenta que era un bebe en aventuras vividas contigo. Ya que ellos habían hecho cada locura que hasta envidia provocó en varias ocasiones.
Cuando ya estábamos desinhibidos por los tragos la rubia se acercó a mi y metiendo su mano dentro de mi camisa y acariciando mi pecho me pregunto si alguna vez habíamos hecho un Swinger. Yo solo te mire con susto porque pensé que matarías a esa chica por ponerme una mano encima. Pero no fue así. Me miraste como si te excitara lo que hacía. Te acercaste a mi y entre ambas empezaron a lamer mis oídos cada una. Frank solo miraba. Yo empecé a sentir que aquella locura ya había sido planeada por ambas. Y solo me deje llevar. Ya cuando menos los esperaba los besos de ambas mujeres hermosas me invadieron. Hasta que tu, mi novia, me desabrochaste el pantalón y empezaste a darme una mamada estupenda, mientras la rubia solo me besaba y acariciaba mi pecho con sus suaves manos.
Frank solo disfrutaba de su whisky mientras nos veía con tranquilidad. De repente la rubia también se une a ti a la felacion que me brindabas. Era el sueño hecho realidad pero que nunca me atreví a pedirte. Ambas disfrutaban de mi miembro y se peleaban por tenerlo dentro de sus bocas, la saliva sobraba en el acto. Ver como mi ereccion cada vez era más fuerte y verlas a ambas desesperadas por tragarselo hasta la garganta como si se tratase de una competencia, me ponía cada vez más caliente.
Marbely, la rubia, empezó a desnudarse, aquellos senos eran increíbles, su color de piel, su mirada, aquel cabello ya un poco desordenado por aquella escena. Todo se volvía más perverso cada vez. Fue cuando ella pidiéndote permiso tomo mi miembro y se lo introdujo en aquella vagina ya húmeda y extremadamente caliente. Y un gemido profundo salio de su boca acompañado de un “Dios mio” susurrado. Sus movimientos eran de divinos. Ella se había sentado de espalda sobre mi dejándome ver sus nalgas con aquella marca de bikini, frente a donde se encontraba Frank aun sentado y sin moverse siquiera, sin emitir una palabra. La rubia solo lo miraba a el y se movía con fuerza sobre mi. Tu solo me besabas y me dijiste al oído:

-Espero te este gustando esta locura amor…

Yo no podía hablar siquiera. La rubia se volteo y se volvió a subir encima mio. Aquello era increíble. Sus embestidas sobre mi cuerpo eran celestiales. Sus besos y aruños sobre mi espalda me hicieron disfrutar locamente aquella escena. Su vagina cada vez se sentía más caliente y húmeda, no paraba de mojarse y de gemir cual puta de película Porno.
Por un momento me olvide que tu estabas allí, sólo disfrute de esa mujer como nunca antes lo había hecho. La besaba con tanto placer que ya ni los ojos los abrí más. Besar aquellos senos era un manjar de dioses y escuchar aquellos gemidos y pujos cada vez que te movias sobre mi era excitante. Ella me mordía el hombro como queriendo desahogar tensión en su cuerpo. Me decía: “Dame mas duro por favor, quiero sentir tus manos en mis nalgas con furia” así que empecé a darle nalgadas y apretones eso la volvía loca, me pedía más y más fuerte que la azotara. Yo estaba a punto de explotar y fue cuando te escuche gemir como nunca lo habías hecho conmigo antes…

Alzó mi mirada y allí estabas, en cuatro entregada a aquel hombre que te embestía como si fueras una perra en celo. Tus gemidos y gritos eran tan fuertes que sentí que te escucharían los vecinos de al lado.
La rubia al darse cuenta de mi actitud me dijo: “Creo que nos están desafiando amiguito, ponme así y veras que puedo ser más puta de lo que ya has vivido hasta ahorita…”

Ella se puso en cuatro frente a su marido ofreciéndome que la follara más fuerte. Aquel hombre te estaba violando y tu lo disfrutabas. Me llegaste a mirar por un instante y moviendo los labios dijiste : DISFRUTALO.

Lo estaba haciendo, disfrutaba de tus gemidos y de los de ella. Era increíble como habíamos intercambiado de parejas sin ninguna dificultad y ambos nos sentíamos cómodos. De pronto el te sujeto por el pelo y empezó a darte mas fuerte, tu solo me mirabas, yo trataba de imitar cada embestida que el te daba. Pero al ver aquella situación me llamaste: “Ven amor, acércate. Quiero chupartelo”
Así fue, me acerque a ti para complacer tu fantasía, te aferraste a mi sexo con tu boca mientras aquel hombre no se detenía de follarte y darte nalgadas. La rubia no se iba a quedar sin hacer nada, así que me puso su húmeda vagina en mi cara deseando recibir un buen sexo oral. Eso hice, mi lengua degustaba con tanto placer aquel manjar y mis manos acariciaban sus senos. Y tu te atragantabas con mi miembro hasta que aquel hombre te hizo llegar al orgasmo, tu respiración y gemidos fueron increíbles, de pronto gritaste: “Siiiiiiii, parteme el culo, siiii que rico lo haces…”
¿Por el culo? Pero si siempre creí que no te gustaba por allí… ¿Cómo es eso? Pensé sintiéndome defraudado. Pero verte disfrutar tanto aquel orgasmo y sentir como tu te aferrabas con ambas manos a mi miembro y lo saboreabas con placer me hizo sentir más excitado. Me levante y sujete a la rubia, la tire al mueble y empecé a follarla con las piernas arriba sobre mis hombros, ella sabia muy bien como me sentía, y me gritaba: “Dame mas duro, por favor, más, no pares, no pares, hazme llegar, quiero tu leche caliente en mi piel papi, es mía, esta noche tu leche será mía.”
Y así fue, sentí que mi orgasmo se venía y le dije “Me vengo… Donde la quieres?” y ella respondió levantándose: “Ven aquí en mi boca la quiero aquí todita” y cuando ya estaba a punto de llegar en su boca llegaste tu a compartir aquel néctar de placer y lujuria, ambas se peleaban por saborearlo por devorar cada gota derramada. Verlas a ambas disfrutando con tanto ahínco era estupendo. Por primera vez pude sentir el placer de tener dos bocas haciéndome el más increíble sexo oral de mi vida, ¿por que había esperado tanto para vivir esta experiencia?

Sus bocas llenas de mi semen quedaron abiertas esperando a que Frank se acercará a ellas y también explotará en sus caras. Fue cuando logre entender el por qué te hizo gemir como puta aquel hombre, tenía una buena dotación, fácilmente su miembro alcanzaba para que ambas al mismo tiempo pudieran disfrutar del sexo oral que le propinaban. Mientras la rubia se lo tragaba dejándola con la boca completamente llena tu lo masturbabas con tus manos y lamias sus bolas con desespero. Y fue allí cuando por primera vez te vi lamiendo y disfrutando otro miembro que no fuera el mio con tanto gusto. Y derrepente Frank las tomo a ambas por el cabello y las puso a lamer aquella verga venosa, una a cada lado y su semen empezó a salir y caía en sus caras y se chirreaba por sus mejillas y ambas usaban sus lenguas para saborear y obtener la mayor cantidad en sus bocas sedientas de placer. Al final para cerrar con broche de oro… Ambas se besaron y lamieron los restos de su néctar, y yo solo podía contemplar lo rico que estuvo esta sesión de sexo salvaje e improvisado. Nunca imaginé que tenias esos deseos y siempre me los había tragado. Creo que desde ahora nos dimos cuenta que pertenecemos a un nuevo mundo, a una nueva forma de vida, ya no veremos el sexo como lo veíamos y lo sentíamos antes… Bienvenidos al mundo Swinger.

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