Complaciendo peticiones…

Ustedes son una pareja como muchas, con grandes momentos e historias aburridas. Se han disfrutado en todos los sentidos y llegaron a ese punto donde sienten que les falta algo más… Pero ¿Qué? Que podrá darle emoción a esta relación casi perfecta sin tener miedo a perder. Recuerdo que últimamente tenían curiosidad por incluir alguien más a su cama. ¿Pero sería una dama o un caballero? O ambos quizás… Lo conversaron un par de veces antes de decidir. Ya que para nadie es un secreto que el hombre siempre preferirá una chica para hacer un trío. Aunque está vez él era quien quería complacer a su mujer. Si, por fin harías realidad lo que tanto anhelabas. Ser poseída por dos hombres al mismo tiempo. ¿Pero como consolidar este encuentro? Es muy fácil fantasear… Pero llegar al encuentro y que fluya es otra cosa. Así que recuerdo cuando recibí tu llamada confirmando este encuentro. Planear los detalles, los acuerdos, el convenio. ¿Donde nos veríamos? ¿Cómo romper el hielo? Siempre habrá temores al principio, ansiedad y nervios. Así que les diseñe el plan de encuentro. Nos veríamos en un restaurante, para beber, comer y socializar un rato. Y así mismo fue, con la diferencia que sólo tu llegaste, tu marido pidió disculpas por no poder llegar a tiempo por tener un compromiso de última hora, pero te dio el pase libre para adelantarnos. Recuerdo que estabas hermosa con ese vestido negro entallado al cuerpo, tu cabello suelto y maquillada resaltando tus hermosos ojos. Bebias un apple martini para entrar en calor. Yo llegué vestido de jean pero con camisa, corbata y chaleco negro.

Me senté frente a ti y pedí un Martini doble seco. Y pase un par de hora conociendote, haciendo tiempo mientras él llegaba… ¿Que creen que hice? Fue inevitable no robarte aquel beso. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y siento como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a otro lugar donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. Así que pedí la cuenta. No podía esperar más.

¿Que hay de malo en adelantarnos a algo que igual iba a suceder? Te tome de la mano y te lleve conmigo a un lugar donde pudiéramos devorarnos. Así que te subí a mi habitación. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querias tenerme así? Besandote… Tocandote… Devistiendote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiras. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretandome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión y mi lengua juega con tu clitoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…
La puse en cuatro y continue dándote un rico sexo oral de esos que hasta el culo quieren dar… Si, ese mismo. ¿Recuerdas? Que te besé hasta el alma. Que gemias con tanta fuerza que te tapabas la boca porque sentías que gritabas muy duro. Y yo te decía: “¡GIME! Quiero escucharte… No te los reserves… Liberalos… Grita como put# si te da la gana…” Metí mi lengua en tu culo y te penetraba mientras mis manos te nalgueaban y te apretaban. Tus fluidos caían por tus piernas mezclados con mi saliva. Mis dedos hicieron presencia. Empecé a jugar con todos tus agujeros. Tu solo suspiraba y gemias. A veces mordidas la almohada y gritabas usándola como silenciador. Metí a dos dedos en tu vagina mientras mi pulgar rozaba tu ano suavemente, abriéndose camino. Empecé a masturbarte con dos dedos, luego con tres, hasta que tenía casi mi palma dentro de ti y mi pulgar en toda la entrada de tu culo. Te pedí que me regalaras un orgasmo más antes de penetrarte y fue cuando introduje mi pulgar por completo y dos de mis dedos en tu vagina, apretandote y moviendo mi mano como un vibrador. En un par de minutos podía sentir como eyaculabas para mi tus fluidos seguidos de unos gritos y unas contracciones que te llevaron a retorcerte en la cama. Que rico es verte disfrutar… Y eso que esto apenas comienza… ? ¿Que más creen que hice? Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Rico me coges!” Pero si tan solo tu supieras que no era yo quien te lo hacía… Era tu propio marido que siempre estuvo escondido en la habitación y que ahora te tenia como su hembra sumisa y yo era su cómplice. Viéndolos disfrutar juntos y siguiendo mis instrucciones. Y justo allí fue cuando te dije: “Te tengo una sorpresa” el se subió a la cama y se posicionó frente a ti, tu sentiste que estaba cerca y con tus manos te adueñaste de la verga de tu esposo (aún creyendo que era yo) y empezaste a devorarla con placer y lujuria. Cuando de pronto sentiste que otra verga te penetraba sin aviso… Un “¡Put# Madre!” brotó de tu boca dejándote confundida, te arrancaste la corbata y miraste a tu marido al frente tuyo y al girar estaba yo… “¿Que locura es esta?” dijiste sin saber que hacer… A lo que tu esposo respondió: “Tranquila amor mio, llego la hora de verte disfrutar mientras él te coge ahora, ya lo autorice…”

4 comentarios en “Complaciendo peticiones…

  1. Eso debería ser ley, que la mujer sea estimulada, excitada que tenga órganos antes de que el hombre la penetre, sería una sesión completa y placentera. Lo digo en mi caso, que he estado con hombres que lo meten eyaculan y se acabo todo. Allá yo con mi peo. Muy bueno, publica mas historias, me gusto. Gracias por compartir.

  2. WOW, magnífico el relato, debo confesar que sentí que era yo aquella mujer, que igual te desea tanto al leer tus escritos, que hiciste que me mojara de solo leerte e imaginar que hacías todo esto conmigo, mi dueño, gracias por hacer que esta noche duerma pensando en ti después de dedicarte uno de los mejores orgasmos que he tenido en mucho tiempo.

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