Mi nueva sumisa…

¿Donde empieza la historia? En unas elegantes instalaciones de un prestigioso hotel de Caracas. Hace unos días atrás fui contactado por una hermosa dama quien confesaba ser mi mayor admiradora. Llevaba mucho siguiéndome los pasos por mis redes y disfrutaba de cada una de mis letras y audios relatos. Su primera pregunta fue: “¿Son reales tus historias? Porque te confieso que las siento mías casi todas cada noche cuando las leo. ¿Como haces para conectarte con mi mente y adivinar casi siempre lo que pienso? Y hasta lo que siento a veces…” Yo simplemente la miré a los ojos y sonreí. Y le dije:“ Simple, no soy lo que lees… Soy lo que sientes al leerme. Además, ¿Qué separa la realidad de la fantasía? ¿El pecado de la tentación? ¿La lujuria del deseo? ¿O la perversión de la pasión? El dolor del placer… Más simple aún… Tus miedos. Nacimos en un mundo donde el miedo tiene el poder, el que genera miedo obtiene el poder y por ende, tu me tienes miedo. Pero estas dispuesta a descubrir la única salida… ¿Cómo huyes de la tentación? Cayendo en ella… ¿Cuando vences los miedos? Cuando los enfrentas… Y por eso estas aquí ¿A que le temes?

Ella respondió: “Le temo a la rutina, le temo a no sentirme viva, le temo al rechazo a veces quizás. Le temo a la soledad, le tengo miedo a mis demonios cuando los libero a mentes tan pervertidas como la tuya” dijo sonriendo casi a carcajadas. Su ansiedad se notaba en sus manos. Bebía agua después de cada oración expresada. Miraba hacia todas partes como si temiera ser descubierta hablando conmigo en aquel lugar. Fui claro y preciso después de un rato de conversación divertido y ameno, después que la sentí relajada y en confianza. “¿Que deseas de mi?” le pregunté mirándola a los ojos fijamente. Sus ojos se llenaron de fuego y se después de pensarlo unos segundos y con una sonrisa pícara en su boca me respondió: “Quiero liberar demonios y necesito tu ayuda”. ¿Díganme si no me sentí como un super héroe? Lo único que a Batman no le piden ayuda así, pero se sintió rico y emocionante. Me confesó que necesitaba adrenalina en su vida sexual y que necesitaba de “mis servicios”, no pude dejar de preguntarle ¿cuales? Y decirle ¿necesitas un logo? Con mi mejor sonrisa. Ella me responde riendo: “¡No! Tonto… No te hagas el loco, sabes muy bien a que me refiero”. Así que desabotonó su blusa dejando ver su brasier y sus senos, los acomodó casi que apretándolos mientras sonreía nuevamente con picardía. Me dijo con voz firme y segura: “Tengo reservada una habitación aquí, te dejaré la tarjeta para que entres y salgas cuando quieras durante estos días. Yo tengo que cubrir algunos asuntos de mi trabajo y estaré muy stresada. Así que quiero que al llegar tu te encargues de hacerme olvidar todas mis preocupaciones y liberes mis tensiones ¿es mucho pedir? No lo creo. Eso sí, te dije que quiero adrenalina ¿Cierto? Así que… Destácate, sorpréndeme, demuéstrame porque dices ser #ElDueño.

¿Qué puedo hacer? Una mujer como ella, después de aquella larga conversación cargada de picardía, seducción y dominio hay que dejarla sin aliento. Pero no basta con solo darle placer físico, mujeres como ella buscan algo más. Su punto G está en su cabeza… Así que me tengo que poner muy creativo para poder cumplir con sus espectativas. Tengo luz verde para hacer lo que yo quiera. Bueno, confieso que primero comí, mi mente trabaja mejor con la barriga llena. No hay mayor placer que comer en un buen restaurante y pensar en que hacer para complacer las fantasías de una mujer. ¿Que necesito? Música de ambiente… Nada más divino que hacer el amor con buena música de fondo. Quizás algo de gran contenido erótico tipo Sade o The Weeknd. La música te conecta con el momento, el ritmo de cada instrumento, que te eleva y te mueve. Donde tus caderas se mueven al compás de la música, tu cuerpo se libera y se siente listo para ser poseído. Donde tus gemidos y tus gritos sean el coro de la canción. Donde mis susurros sean parte de la letra y mis quejidos sean la melodía que te enciende. Ahora el aroma… Un ambientador con vainilla, aunque que mejor que un perfume Carolina Herrera, Paco Rabanne o París Hilton, mezclado con las feromonas de mi piel activas para dar placer a su olfato. Y que cada vez que sienta ese aroma me recuerde y suspire acompañado de una sonrisa de maldad, añorando que vuelva a suceder aquel momento… Continúa (en Gran Meliá Caracas)

Los sabores, los sabores son importantes a la hora del sexo. Eso sí, debemos taparle los ojos antes para que se esfuerce un poquito en saborear y adivine lo que prueba su boca. Soy amante del dulce, del picante y los cítricos, me encanta el chocolate por su aroma, sabor y textura. Me encanta el ceviche con mango y esa explosión de sabores que se genera. Unas fresas frías cubiertas de chocolate o un brownie bien caliente con helado y un toque de pimienta ¿no lo han probado? Jummm… No saben de lo que se pierden. El tacto y la vista, son los sentidos que más desarrollamos pero que al mismo tiempo sobre valoramos. Tocar es un arte tanto como ver y dejarse ver… A mi me encanta tocar primero, explorar la piel, la sensibilidad, esos rincones mágicos que hacen perder la razón a una mujer. Esos besos que das por el cuello y la espalda que te erizan la piel. Esas palabras sucias susurrantes al oído diciendo todo lo que quieres hacer: “Esta noche serás mía por completo, sin límites ni tabúes, quiero que no solo me entregues tu cuerpo, o tus ganas, quiero todo tu deseo y perversiones, tu lujuria, tus gritos y gemidos, tus suspiros y sonrisas. Quiero sentir tus manos acariciándome y por que no clavándome las uñas en la espalda o en mis nalgas. Quiero que me aprietes a tu cuerpo y me muerdas los labios al besarme, quiero que desabroches mi pantalón y tu misma me liberes, que lo toques, lo acaricies, lo aprietes y en un impulso te tires de rodillas y lo metas a tu boca sin mediar palabras. Lo saborees y lo degustes como si se tratara de un dulce o un helado. Quiero sentir como tu lengua juega de arriba a abajo y tus labios chasquean cada vez que lo chupas. Eso sí… No dejes de mirarme. Que tus ojos llenos de fuego se claven en los míos y me hables a través de ellos. Dime que eres mía, que eres mi hembra, mi puta, mi zorra. Quiero ver como lloran tus ojos y caen tus lágrimas cada vez que tratas de llevarlo hasta tu garganta. Quiero que me pidas que te haga mía… Que sea un total pervertido pero elegante contigo. Sé que no nos conocemos, que ni mi nombre te sabes… Pero esta noche… Te lo haré gritar tanto… Que al despertar al día siguiente suspirarás al recordarlo…

Ella llegó cayendo la noche, me avisó con un mensaje de WhatsApp mostrándome lo linda que había quedado después de haberse maquillado, mostrándome sus labios brillando y lanzándome un beso. Con un texto que decía: “Estoy lista para comerte a besos”. Ya ahí te das cuenta que tiene un lado tierno. ¿Nervios? Si, volver a verla frente a frente y a los ojos a esta mujer me hacía tragar grueso. Para mí, todo está en la mirada. Más allá de que bese rico, si te mira más rico aún te sentirás en la gloria. Allí se forma la conexión con mi ser. Sumado a esto su tono de voz y la seguridad con la que me habla y lo más importante… Su sentido del humor. Una mujer que sea capaz de hacerme reír merecerá hacerla gemir por horas. Y te advierto que si te hago gemir a ese nivel terminarás riendo después de cada orgasmo sin razón alguna, aun averiguo por qué les pasa eso a algunas mujeres que han estado conmigo. ¿Felicidad? ¿Emoción? ¿Éxtasis pleno? No lo sé, pero es muy gratificante verlas tan felices, algunas hasta lágrimas de alegría se les salen. Sobre todo después de un rico sexo oral, donde mi lengua y mis labios hacen un excelente trabajo. Es mi placer favorito, hay mujeres que tienen un sabor y olor adictivo que te provoca estar allí lamiendo, chupando y saboreando con tantas ganas, sumado a unos profundos suspiros, gemidos y palabras entrecortadas que logran salir de sus labios. Sus manos aferradas a las sábanas o algunas veces en tu cabello controlando tus movimientos o la profundidad de tu lengua dentro de ella. Rozar mi barba levemente por su entrepierna, seguido de mi lengua y quizás algún lubricante con esencia caliente entre sus piernas es explosivo cuando ya están al borde del orgasmo mis dedos entran a cumplir su papel. Y en muchas ocasiones acompañado de algunas palabras claves… Puedo hacerlas sentir el más divino orgasmo que les hayan dado, algunas logran descubrir por primera vez un ‘squirt’. Disfrutar de sus caras de placer es indescriptible, algunas quedan con contracciones en el cuerpo que se retuercen y tiemblan, otras no se mueven… Pero se tapan la boca y tratan de impedir que ese grito salga ¿por qué? ¿A ustedes les gusta gritar al llegar al orgasmo?

-Fue inevitable no robarte aquel beso justo cuando llegaste al restaurante del hotel. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y ver como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a la habitación donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y mi lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. No podía esperar más. Te tome de la mano y te lleve conmigo a donde pudiéramos devorarnos. Esos besos en el ascensor fueron la llama que liberó mis demonios. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querías tenerme así? Besándote… Tocándote… Desvistiéndote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiraba profundamente. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretándome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión. Mis labios jugaron con tu clítoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…

– Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Que rico me coges! Yaaaaaaaa… Para… Para… Para…“ Gritaste retorciéndote en la cama, sintiendo como tu cuerpo era invadido por un espasmo tras de otro. Apretabas las sábanas de la cama como queriendo arrancarlas, abrazaste la almohada y gritaste un par de malas palabras… Yo solo te miraba y pensaba… “Que rico es verlas disfrutar de esta manera”
¿Ya lo han vivido?

Tu boca es placer puro y sincero. Así como hablas de rico también lo eres disfrutando de un oral. Dibujabas con tu lengua y saliva la mejor obra de arte que podía imaginar. Ver como usabas tu lengua con tanta agilidad me motivaba a pensar y desear más cada segundo. Verte jugando con tu saliva y mi ser imponente ante tu rostro, acariciado por tus manos suaves y tu dulce lengua me hacia suspirar y pronunciar tu nombre… Yo solo deseaba atravesar tu garganta ¿Por qué será? Yo quería sentir esa boca lamiéndome todo, si asimismo… Todo. Esa boca tuya se lo había ganado. Era tan rico ver tu mano sujetando mi miembro y tu boca disfrutando con tu lengua de mis más reservados placeres. Si solo vieras la cara de pervertida que tenías. Pero yo deseaba ser más perverso aún, así que te pedí que te acostaras encima de mi pero haciendo una X con nuestros cuerpos. Dejándome a mi entera disposición tus nalgas, si… Ya sabes lo que iba a hacer. Adueñarme de tu dolor… Se que lo disfrutas, así que necesitaba urgentemente que lo vivieras con este Dom… En realidad el placer no está en hacer sentir dolor como algunos creen. El placer está en la mezcla de sensaciones y en la confusión de emociones que nos enseñaron desde niños. Antes era un castigo para ti llorar después de unas nalgadas. Ahora ese llanto tiene otro valor. ¿Cuántas nalgadas fueron?¿Recuerdas? No lo creo… Lo que debes recordar son los gemidos con cada impacto de mi mano sobre tus nalgas. Y esa sensación de desesperación esperando la siguiente nalgada y el no saber cuando llegará. Ver las marcas de mis dedos me calienta, sentir las chispas en las yemas de mis dedos me excita, escuchar la palmada y el quejido de tu voz me lleva al éxtasis puro. Tus ojos llenos de lágrimas me lleva a pensar… El dolor también causa placer y la obediencia aún más… Y tu fuiste muy obediente mi nueva sumisa…

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