Me encantan tus lentes…

¿Cuanto tiempo tenias leyéndome? ¿Cuanto tiempo tenia yo deseando conocerte en persona? Mirar tus ojos de cerca a través de tus anteojos con ese toque geek que te hace ver sexy e intelectual. Decirnos tantas cosas divinas en letras y palabras, mensajes que llegaban a nuestra mente y la hacían volar en segundos. Tus confesiones de como te hacen mojar mis relatos , mis audios. Lo atractivo que se te hacen mis labios para ti, mi barba corta de un par de días sin afeitar. La intriga de cómo serán mis ojos, a qué sabrán mis besos, como acariciaran mis manos. Todo eso lo descubriste en un solo día, en unas cuantas horas.

Recuerdo que quedamos en vernos una tarde algo soleada. Te busqué a las afueras de tu trabajo, hablabas con alguien mientras me esperabas. Te reconocí inmediatamente a lo lejos, aunque había un cambio de look en ti ¿que era? Otro tono de color de cabello y un corte algo radical. Pero seguías viéndote hermosa y atractiva. Cautivadora y sonriente, así te vi al llamarte a tu celular y verte contestar algo ansiosa mirando hacia los lados. Te pedí que cruzaras la calle y te di la descripción de mi auto. Yo estaba muy ansioso tambien, y el verte caminar mientras cruzabas la calle fue como en las películas, me lo disfrute casi en cámara lenta. Me encanta tu cuerpo, bueno eso ya lo sabías. Te vestiste justo para la ocasión, para alborotar mi mente y desviar mis ojos a tu provocativo escote, que aunque no era exhibidor era muy sexy. Un jean ajustado a tus curvas y un perfume que alborotó mis sentidos apenas te subiste al auto.

Recuerdo que conversamos por un largo rato mientras me dejaba llevar por el tráfico. Sentí que si había una conexión entre nosotros, si nos gustamos en persona. Aunque, yo ya no era una sorpresa para ti, ya te había mostrado una foto mia ¿Lo recuerdas? Esa noche que te fuiste de rumba y entre tragos y música me mostraste un poquito de ti bailando y cantando, dejándome ver lo divertida y animada que estabas esa noche. Y yo con ganas de poder estar allí contigo, sintiendo tu sudor, tu aroma en la piel, el calor de tus manos quizás acariciando mi rostro mientras bailábamos. Ya me conoces, mi imaginación vuela. Te dije que queria estar alli… ¿pero ya cuantas veces te lo había dicho? Necesitabas una prueba de que mis palabras eran ciertas, ya eran tantas veces diciéndonos que deberíamos vernos y nada pasaba de unos mensajes por instagram o whatsapp. Pues tenias razon, ya eran varios años quizás de sólo piropos y deseos por ser protagonista de alguna de esas historias que leías y te servían de motivación por la noches. Esta vez querías ser tú, sentirte segura de que yo no era solo un personaje de ficción. Pues te envie una foto de mi rostro. Si, quizás fue una locura, pero fue la sorpresa que te dejó sin aliento mientras bailabas y mirabas el celular. Bueno, así me lo hiciste saber luego.

El primer beso llegó en un semáforo en rojo, quizás algo tímido y dando permiso a lo inevitable. Seguí conduciendo hasta un lugar apartado. El sitio donde estaríamos solos y daríamos rienda suelta a nuestros deseos. Conversamos , reímos, hablamos de nosotros durante el camino, hasta que ya estábamos allí. Una habitación a media luz. Nos besamos, esta vez la pasión estaba libre. Ya podía sentir el sabor de tu boca, la forma de tus labios y el calor de tu lengua suavemente. Besabas con ternura, así como cuando das el primer beso adolescente. Mirarte a los ojos, sonreír, sentarnos en la cama y seguir besándonos lentamente. Mis manos se fueron hacia tu cintura acariciando suavemente tu pequeña cintura, luego no esperaron en deslizarse y acariciar tus redondos senos. Quería tenerlos en mi boca, así que leiste mi mirada y te quitaste la blusa seguido del brasier. Mi lengua empezó a lamerlos suave y cálidamente, Tus primeros gemidos se hicieron sentir. Tus manos me acariciaban el cabello, mi cuello, mi rostro. Me quité la camisa, desabroche mi pantalón. Te despoje de tus zapatos lentamente mientras nos mirábamos con ganas. Era inevitable devorarnos, te fui quitando el pantalón y quedaste solo en un hermoso blumer de encajes color vinotinto claro. Te dije que me encantaban los encajes a lo que asentaste con la cabeza afirmativamente y diciendo con una sonrisa: “Me lo puse especialmente para ti, se que te gustan”. No podía arrancarte toda la ropa, tenía que disfrutar de ella. Así que recuerdo bien que empecé a darte besos por todo el cuerpo, me detuve en tu ombligo, sabes que tengo un fetiche con ellos, cuando son bonitos y sexys me encanta mirarlos, besarlos, tocarlos… Así como el tuyo, que iba acompañado de un piercing y con un abdomen plano que envidiaría cualquier mujer que hubiese dado a luz. Hay mujeres que el embarazo las hace quedar mas hermosas y sexys , y como que a ti te tocó ese día. Porque realmente puedo decir que besé cada centímetro de ti y me pareció perfecto con estrías y lunares. Sentir la humedad de tu sexo con solo haberte besado me daba señales que disfrutabas mi presencia. Mi lengua te disfruto lentamente, sin quitarte el blumer, solo apartando un poco. Podía escucharte suspirar, y te escuche gemir cuando mis dedos empezaron a entrar y soltaste un rico quejido cuando empezaron a moverse dentro de ti.

Tuve que quitarte ya esa última prenda de ropa, deseaba verte totalmente desnuda para mi, poder verte y tocarte a placer. Besarte en el cuello mientras te hablaba sucio y con picardía. Mi mano derecha te masturbaba quizás como lo hiciste algunas noches de soledad y deseo en tu cama. Podía acariciar tu clitoris mientras nos comiamos a besos. Quería que me obsequiaras tu primer orgasmo, y si lograba sacarte un squirt en pocos segundo llenarías mi ego. Jugamos a rozarnos, frotarnos desnudos sin llegar a la penetración aun. De pronto sentí tu mano adueñarse de mi erección y ver como lentamente me masturbabas y te acercabas a el, para devorarlo, para disfrutar con tus labios de mi miembro. Lo lamias, lo saboreabas, lo tuviste en tu boca hasta que me pediste que ya lo deseabas dentro de ti.

Me encanta disfrutar del juego previo, me encanta llevar ese momento hasta el punto del clímax. Tu lo estabas. Sentir varios orgasmos con solo mis manos y mi boca me lo habían dejado claro. ¿Pero que me paso? justo en el momento de ponerme el condon y continuar con esta escena mi mente se desconecta de mi ser. Mi erección empieza a fallar, la flacidez empieza a dominarme. ¡No! no puede ser, ahora no – pensé. y parece que cuando mas quieres recuperar tu estado rígido se te hace mas dificil. Tu mente te hace la mala jugada, todo iba bien hasta este punto. Tu lo notas y aunque no me dices nada tratas de ayudar. Y justo en ese instante recuerdas todas la veces que otras mujeres te preguntaban qué hacer cuando a sus parejas le sucedía esto y yo les respondía que debía hablarlo, ayudarlo quizás con algo de sexo oral. Pero sabes, en realidad es algo más. No suele pasar siempre, pero sucede más cuando tienes la presión en la mente de quedar bien, de hacerlo bien, de demostrar todo lo que dices ser frente a alguien que te gusta mucho y temes que se decepcione de ti. A todo hombre le puede pasar, a mi particularmente me sucede cuando pierdo el control y el dominio del momento. Cuando me pongo mas tierno y romántico que pervertido y dominante.Cuando no logro romper la barrera de la confianza por completo.

Me dedique a buscar una razón en el momento para justificarte lo que me pasaba contigo, culpando quizás el frío del aire acondicionado, la habitación que no era la que yo quería, y quizás solo tu recuerdes que otras cosas te dije. Pero lo más grandioso fue que tu te lo tomaste con calma, me seguiste besando, tratando de calmar mi ansiedad, pasamos un rato abrazados cual dos enamorados empiernados. Te pusiste en cuatro dejándome ver el esplendor de tu nalgas y tus caderas. Podía verte esa pequeña cintura y esa forma de pera tan divina que tienes. Mis dedos me salvaron el instante, me dediqué a darte placer con mis labios, lengua y dedos. No podía dejarte con ganas, al fin y al cabo el placer no se centra en solo la penetración. Pude lograr lo que tanto deseaba desde el principio, escucharte gemir, escucharte gritar y hablarme sucio mientras alcanzabas tu squirt y mojabas mi mano y la cama al mismo tiempo. Verte apretar las sabanas me devolvió esa seguridad que necesitaba.

Te levantaste al baño a darte una ducha, no querías regresar muy tarde a casa. Abriste la el agua caliente, yo entre a la ducha contigo y besandote en el cuello empezamos a jugar a enjabonarnos, acariciarnos lentamente. Empecé a tocar tus nalgas, apretarlas y sentirlas mías al igual que tus lindos senos. Notaste que mi erección había vuelto y sin mediar palabras te agachaste, lo tomaste con tus manos y lo llevaste a tu boca. Te movias llevándolo hasta tu garganta y usabas tus manos para acariciarme mientras lo devorabas. Yo empecé a grabar la escena, necesitaba recuperar mi ego, tu boca estaba tan caliente y tus labios tan fascinantes que sentí en pocos minutos que me harias llegar. Yo mordía mis labios y tu succionabas sin parar hasta que no pude aguantar más y explote en tu boca. Tu no te detenías, saboreabas mi néctar mientras iba saliendo de mi y apretabas mis bolas hasta que miraste hacia arriba con tus labios jugosos comiéndolo todo y dejándome sin aliento. Me besaste en mis labios y me dijiste: No estuvo nada mal. Me encantó.

Me quedé en la ducha aun pensativo, y aunque no la pasamos del todo mal, solo tenia una duda ¿Querrás repetir este encuentro? Y al irnos del lugar me lo dijiste: ¿Estas claro que me lo debes aun? No te preocupes, la pasé muy rico contigo y quiero volver a estar contigo. No te enrolles. Llévame a casa y cuadramos de nuevo ¿Te parece?

¿Ustedes que creen que pasó? Leeré sus comentarios

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