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Mi rubia…

Hoy estoy recordando aquel día que nos disfrutamos cuerpo a cuerpo, piel a piel. Tu rubia cabellera caía sobre tus hombros y tus labios carnosos me besaban con pasión. Mientras mis manos no dejaban de apretar tus grandes senos que se tambaleaban al ritmo de mis embestidas dentro de ti. Por fin eras mía, ansioso de poseerte desde aquel día de la fiesta de mi cumpleaños que no pudimos escaparnos juntos. Pero valió la pena la espera. Este encuentro fue puro fuego y pasión. Disfrutar de tu dulce humedad mientras mis labios y mi lengua te hacían gemir profundamente y tus manos apretaban tus senos llenos de pecas y tus uñas las clavabas lenta y suavemente cerca de tus pezones. Me encantaba verte retorcer en la cama sintiendo aquellos espasmos y contracciones causados por mi boca. La misma boca que te mordía y te hablaba sucio mientras te poseía luego con tu cuerpo boca abajo. Ese orgasmo logrado por mi lengua motivando tu clítoris y ayudándome con tres dedos penetrandote y haciéndote jadear y morder la almohada. Mis manos amaban dejarte sus huellas en esas grandes nalgas blancas con un leve bronceado de playa que mostraba el diminuto traje de baño que acostumbrabas usar. Escucharte gemir era tan divino, y más aún tomarte por el cabello mientras te hacia arquear la espalda y mi pelvis chocaba una y otra vez contra tu rico trasero. Era como domar una potra salvaje. Hasta que tomaste el control y te subiste encima de mi y empezaste a moverte a gusto y placer. Y yo embelesado con tu rostro de maldad y picardía, mordiendote los labios, suspirando, gimiendo y el vaivén de aquellos senos que siempre había querido poseer y tener en mis labios cuando te veía con aquellos escotes en el trabajo. Hasta que iba a explotar 🤯 te bajaste y con tus manos y tus senos lograste hacerme llegar al más profundo y rico orgasmo. Dejándote llenar de mi néctar por todo tu pecho y un poco en tus labios. Mirándome fijamente con cara de lujuria y satisfacción de haber logrado su cometido. Un deseo que me encantaría repetir… Pero ahora estas a miles de kilómetros de mi… 😈

Aunque estés lejos de mi en piel y fragancia. Estas cerca mi, a corta distancia. Mi mente te acaricia, te seduce, te domina. Tu mente me recuerda, me suspira y me extraña. Y aunque tu boca la besen otros labios, jamás podrás borrar los míos acompañados de esos leves mordiscos y mi lengua juguetona. Esa misma que saboreo tus jugosos melocotones y te hacia gritar de placer. Esa misma boca que llevabas al centro de tus piernas agarrándome por el cabello y dominabas la intensidad con la que te saboreaba mi lengua. Esa misma boca que besaba ese tatuaje arribita del bronceado del bikini y seguía subiendo por tu ombligo y más arriba hasta hacerte retorcer. Te recuerdo bonito, a lo lejos te recuerdo. Te deseo bonito, a lo lejos aún te deseo… 😈

Tener una profunda conversación con alguien que tiene una mente brillante y un alma hermosa es otra preciosa manera de hacer el amor… No todo el placer lo causa la carne, sino esas acciones que hacen que se erice. La frase correcta, una nota de voz sublime… Y un #SendNudes 😈

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Hay que ver que si somos complicadas…

Aunque otros te hayan visto sin ropa, soy el único que te ha visto desnuda… Libre de prejuicios y normas que impone una sociedad que le encanta prohibir, limitar, criticar… Pero es que en el fondo nos damos cuenta que lo prohibido suele ser más sabroso y adictivo. Te enseñan a temer… Pero es lógico, solo los valientes y atrevidos merecen la gloria y el placer. La VICTORIA se celebra frente a muchos, a menos que la sociedad te diga que es PECADO, pero igual te regocija y te alegra en silencio. Y una sonrisa maligna brota de tus labios acompañada de un suspiro y un: ¿Será que lo vuelvo hacer? ¿Me atrevo? ¿Me quemaré en el infierno? Ya va… ¿Yo creo en el infierno? ¿Es malo sentirse atractiva y cogerse al hombre que a uno le gusta solo por placer? ¿Y si me gusta demasiado? ¿Y si me enamoro sin querer? ¿Y si a el no le gusta tanto como a mi? ¿Y si solo me utiliza? ¿Y si su mujer se entera? ¿Y si nos ve alguien conocido? ¿Dígame si en el hotel me consigo a mi mamá? Ella era más putica que yo echa la loca ¿Y si mejor llamo a mi ex? El solo me cogia bien pero era un fracasado en la vida ¿Será que me veo gorda con esto puesto? ¿Y si no le gusto con estos dos kilitos de más? ¿Y si no se le para? Hay que ver que si somos complicadas… Pero el que me quiera que se la cale como soy. Yo creo que me quedaré sola tejiendo escarpines. O me hago las tetas para ver a más de uno detrás de mi. Aunque a mi me gustan mis teticas así. Pero la chama de ayer se veía demasiado rica con esas lolas montadas y los tipos vueltos locos. Pero puro baboso, pensándolo bien, no estoy para calarme tipos así. Aunque había uno bello con cara de que es más perro ¿Por qué seremos así? 🤔

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Dame esa oportunidad…

Si, tu tienes ese algo que me atrae y no se cómo definir. ¿No has sentido como muchas veces me quedo mirándote fijamente hasta que tus ojos pueden mirarme más intensamente y escapo de tu mirada?
Tu solo sonríes, quien sabe cuantas cosas locas pasan por tu cabeza en ese instante. Digo locas porque por la mía pasan tantas cosas. Mi imaginación empieza a volar. Mi tensión sexual se eleva y ya empiezo a fantasearte. Ya me imagino cerca de ti, pero tan cerca que ya puedo sentir el aroma de tu perfume. Ese que me invade cada vez que te saludo y te abrazo. Ese que me acelera el corazón y mi respiración. Y provoca recorrer cada centímetro de tu cuerpo que haya sido tocado por este perfume.
Ese aroma que me convierte por unos segundos en un vampiro y me provocaría morderte por el cuello. Beber de ti, adueñarme de ti. Poseerte. Sentirte tan mía como para poder controlar tu cuerpo a mi gusto. Arrinconarte, pegarte entre la pared y mi cuerpo, dejarte sin salida. Poder tomarte de la cintura con ambas manos y sientas el calor que llevo por dentro. Empezaría a besar esos labios tentadores, esa boca que cuando me hablas solo pienso y me pregunto que sabor tendrá…

No se, pero yo los imagino, dulces, suaves y muy tiernos, aunque también presiento que pueden llegar a morderme con una gran pasión, y pueden pronunciar palabras que activen mi mente y me vuelvan loco, ¿por ejemplo? Que me digas:
“No pares de besarme, siempre desee que me hicieras tuya. Por favor no te detengas, adueñate de mi por completo.”
Tus manos empiezan a recorrerme, una acaricia mi cara sutilmente y luego jala mi cabello. La otra mano desabrocha tu blusa. Y mirándome fijamente a los ojos y con una sonrisa algo picara y maligna me dices:
“-Se que mueres por sentir mis pechos con tus labios… ¿O me equivoco?-”
Mi mirada me delata, mi rostro debe ser un poema. Así que sólo dejas caer tu blusa de tus hombros, cierras tus ojos levemente, y dejas al descubierto esos sexys y atractivos senos. Yo sin pensarlo paso mi mano por tu espalda para terminar de hacer el trabajo… Desabrochar tu brasier. Tu boca y mi boca se unen en un juego incontrolable de jugosos besos, mis labios abandonan tu boca y empiezan a deslizarse desde tu cuello hacia abajo. Mi nariz se une a esta exploración percibiendo cada feromona de tu piel, excitándome cada vez más. Sentir como cada vez respiras más profundo. Veo como muerdes tus labios, como tu lengua los humedece con tanta sensualidad. Y tus ojos entre abiertos, mirándome con tanto deseo que descubro que tu también lo querías con muchas ganas. Mis manos empiezan a recorrerte, acariciando esa piel canela, tu estrecha cintura, tu piel es tan suave que mis dedos sienten ese calor, sienten como se eriza al tocar ciertas partes de ti…

Se que esto es sólo mi imaginación, pero desde que bailé contigo, desde que pude sentir tan cerca tu figura, desde que pude moverme al mismo ritmo de tu cuerpo, y ver como sonreías, ver cómo disfrutabas moverte al son de la música. No dejaba de recordar la frase: “El baile es la expresión vertical del deseo horizontal”. Si te conozco bien acabas de subir tus cejas al leer esto, y ahora acabas de sonreír. Me parece emocionante verte y fantasear contigo. Pero después que hayas leído estas líneas se que muchas cosas cambiarán. Después que sepas que sueño con hacerte mía aunque sea sólo un instante. Que deseo adueñarme de ti por un momento y me dejes dominarte, me dejes seducirte, me permitas ser el hombre que te haga perder la noción del tiempo y el espacio. Ese hombre que te haga sentir nuevas sensaciones, ese hombre que sólo quiere degustarte como si fueras un rico helado, ya que mi boca, mis labios y mi lengua serán quienes te van disfrutar. Mis manos solo te controlarán, decidirán dónde y cómo moverte. Quisiera tenerte en mi cama… Quitarte la ropa, sería un placer sólo poder desvestirte y poder verte, me encantaría recorrer cada centímetro de tu cuerpo, acariciarte, llevarte al punto de que me pidas a gritos que te haga mía. Mi boca te recorre empezando desde tus labios y voy bajando suavemente, probando tu cuello, besando tus pechos, mi lengua baja hasta tu ombligo, con ganas de morderte, mis manos se apodarán de tu cintura, tus caderas, tus piernas… y finalmente de tu sexo.
Sólo imagina mi boca allí abajo, y tu dejándome hacer lo que más me gusta, relájate… Disfrútalo… Cierra los ojos y déjate llevar. Déjame apoderarme de tus deseos, de tus fantasías, haz realidad la mía…
Une tu cuerpo al mío y déjame mostrarte lo que soy capaz de hacerte sentir. Permíteme adueñarme de todas tus partes, yo se que mueres por ser una niña mala, aunque finjas ser una mujer tranquilita e inocente. Dame esa oportunidad de descubrir cual es ese no sé qué que tu tienes. 😈🔥 Fin

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Tu boca y la mía…

Tu boca y la mía se juntaron para disfrutar de un beso largo y profundo. Tus labios llenos de ternura y tus manos llenos de pasión. Te vas quitando la ropa mientras vas disfrutando de mi lengua dentro de tu boca. Mientras sientes como mi cuerpo se pega al tuyo y te roza con fuerza. Ya puedes sentir mi erección debajo de mi pantalón, te arrodillas y lo liberas de su prisión. Lo lames lentamente y jugueteas con el por unos segundos. Llevándotelo hasta el fondo de tu garganta, dejándolo brillante y lubricado gracias a tu saliva. Listo para penetrarte… Pero antes debo devolverte el placer. Te tomo de la cintura y te llevo hasta la cama y te acuesto, te arranco el pantalón y te dejo en ropa interior. Me acerco a ti, entre tus piernas y respiro cerquita de allí, sintiendo el olor a placer y lujuria. La humedad traspasa tu ropa interior y mi lengua se abre paso para empezar a saborear tu placer, meter mi nariz, mi lengua y mi perversión. Tus gemidos se hicieron presentes… El calor de mi lengua te penetra y te hace estremecer mientras mis labios besan tu clítoris, intercalándose hasta hacerte temblar de ganas y excitación. Tus manos se aferran a mí cabello controlando mis movimientos y tu cerrando tus ojos y suspirando profundamente. Diciéndome que no pare… Que no me detenga… Abriendo tus piernas plenamente para mi… Mi lengua no se detiene, el sabor de tu lubricación es como néctar de flores, no quiero parar de saborear tu dulzura. Hasta te pido que me regales tus orgasmos, tus gemidos, tu placer entero… Sentir tus piernas temblando, rogándome que te haga mía. Dime… ¿Quieres tenerme dentro de ti?

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Hazme el humor…

Y ella me dijo: Hazme el humor.
🤣
Pero házmelo bien.
🤣
Despacio.
🤣
Con inteligencia y sutileza.
🤣
Házmelo con cariño y pasión.
❤️
Hazme reír hasta que me quede sin aliento. 🤣
Hasta que me quede sin fuerzas.
🤣
Hazme el humor por las mañanas,
para empezar bien el día.
🤣
Hazme el humor con un café y una tostada y un toque de alegría. 🤣
Hazme el humor por las noches,
pon mis piernas en tus hombros. 🤣
Hazme el humor del derecho
y házmelo del revés y verás que te asombro. 🤣
Házmelo hasta que no nos queden días en la tierra hasta que no nos quede sangre en las venas.
🤣
🤣
Hazme el humor en la calle donde a la gente le de pena. Prefiero reír con tus locuras que vivir una condena.
🤣
Hazme reír hasta dejarme sin aliento,
Hazme el humor y después seguimos este cuento… 😋

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Y ella me dijo: Mi cuerpo. Mis normas.

Soy yo quien decide si mi porcentaje de grasa es el adecuado.

Soy yo quien decide si mis pechos son bonitos.

Yo amo mi cuerpo tal cual es.

Nadie te ha pedido tu opinión sobre mis curvas. O sobre la ausencia de ellas.

Nadie te ha consultado sobre si me veo flaca, gorda, grande o pequeña.

Ni sobre el color de mi piel.

No me interesa si te gustan más los muslos de la mujer que aparece en tus fotografías.

No me importa si no te gusta lo que soy.

Tampoco me importa si te gusta.

No necesito saber si apruebas mi físico.Tampoco necesito saber si no lo apruebas.

Y no te voy a decir por dónde puedes pasarte los cánones de belleza que impones, porque es mi cuerpo.Y las normas, las pongo yo.

Allí aprendí a no seguir imitando lo que otros me imponían, y aprendí a ver con mis propios ojos del alma. Porque algunos dirán que la salud es importante, pero no dejas de querer porque tenga gripe 🤧 al contrario, necesita más atención 😍

Que tengan un lindo martes hermosuras… Mis eternas #Gordibuenas 😘

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¿Sabes que me encanta de ti?

Ese poder que tienes de provocarme. Esa forma tan sutil de seducir mi mente y poner a volar mi imaginación. Siempre termino desnudandote y tirandote en mi cama, imaginando que me adueño de tu cuerpo. Siempre imagino que puedo tocarte, besarte, sentirte. Que puedo olerte, probarte y escucharte suspirar. Que me dejas de una vez por todas dominar tus sentidos y que por primera vez puedo hacerte el amor como tantas veces lo he soñado. Siento como tus piernas me dan la bienvenida, siento como me abrazas con ellas sin querer separarte de mi ser. Tu boca me besa, me muerde y me habla, me pide que no pare, tus manos me acarician y al mismo tiempo me lastiman la espalda. Son tus uñas hablándole a mi piel y reclamando porque había tardado tanto en disfrutarte. Tu cabello se enreda entre mis manos cada vez que te tomo por el cuello para dominarte. Mis caderas no dejan de embestirte con cada gemido que suelta tu boca. ¡No pares! Me dices casi sin aliento. ¡No puedo! ¡Ni quiero! Te digo susurrando al oído y apretando tus nalgas contra mi cuerpo. Estas ganas están acumuladas, estas ganas tienen mucho tiempo. Esta ganas no se acabarán hasta cumplir este deseo… Dime que tengo que hacer para adueñarme de tu divino placer…

Ella respondió: -Solo tienes que acercarte a mi. Mirarme profundamente. Dejar que nuestros ojos se besen. Dejar que nuestros labios se toquen y dejar que nuestros cuerpos decidan. Yo también te deseo en secreto desde hace mucho tiempo. Mi cuerpo a sentido tus manos en mi imaginación. Me he dejado desvestir, tocar, sentir. Me he dejado recorrer por todas partes, he suspirado con tu lengua dentro de mí. Con tus dedos dentro de mí. Con tu virilidad dentro de mí. He gritado tu nombre, he maldecido en tu nombre cada vez que tenido un orgasmo que no acaba con tu néctar en mi boca, sino con mis manos empapadas de mis mieles. Me he tocado muchas noches soñandote mío, imaginando como entras y sales de mi hasta hacerme retorcer de placer. ¿Por qué no me buscas? ¡Sabes donde vivo! ¿Por que no me secuestras y me regalas un día cargado de placer y lujuria? ¿Que quieres, que sea yo quien te lo ruegue y te pida que me hagas tuya?

Aquí estoy, frente a ti. Vine a buscarte. Vine a pedirte que me acompañes. Vine a decirte que moría por tener la confianza que me das. Siempre le tememos al rechazo. Le tememos al ser juzgado por decir lo que sentimos, por cómo nos vemos y no ser correspondidos. Pero después que vencemos esas barreras nos sentimos libres, más fuertes, más seguros. Queremos comernos el mundo. Estamos dispuestos a todo. Sobre todo a sonreír, a disfrutar, suspirar, ¡vivir! Nos dejamos llevar por la pasión y el deseo. Nuestra sangre hierve de lujuria y perversión. Nos devoramos sin límites, sin arrepentimientos, sin control. Nuestras almas se funden en una sola, nuestros cuerpos se hacen uno. Nuestras energías se desbordan y terminan explotando en un orgasmo único e irrepetible. Siento como te mueves y sigues buscando más placer dentro de ti, me muerdes los labios, te aferras más a mi. Gimes con fuerza , lo dejas salir, todo ese deseo que llevabas por dentro. ¡Quiero Más! me dijiste suavemente cambiando de posición. Te pusiste en cuatro esperando por mas de mi erección. Te abrías las nalgas mostrándome tu rosadita flor. No pude resistirme a seguir dentro de ti, de tu calor, tu humedad y tus ganas. Nalguearte hasta que quedaran mis manos marcadas en tu blanca piel. Me encanta ver como te mojas, como tus mieles chorreaban por tus piernas. Cómo gritabas en la almohada todo ese placer. ¡Te deseaba desde el día que te conoci! – te dije casi sin aliento. -Siempre te tuve ganas, me gustabas, te fantaseaba ¿lo sabías? – Volteaste y me miraste diciendo: – Lo sé, se te notaba. Quería tenerte así, como ahora. que me hicieras tuya. Pero me sentía muy insegura de mi cuerpo – Te detuviste. Te sentaste y me miraste a los ojos, bajaste la cabeza. Te quedaste callada y pensativa. Suspiraste.

Me costó mucho vencer mis miedos, me costó mucho aceptar que no soy la joven mujer que tuvo un cuerpo perfecto. Pero aprendí a amarme, a quererme, aprendí a darme amor y placer no solo con mis manos. Empecé hacer lo que me gusta, a darme gustos. En fin, a ser feliz. Un día me levante sintiendome sensual, erótica, en simples palabras… ¡Divina vale! Tome la camara y empece a hacerme fotos yo misma. Me veía en el espejo y me gustaba mi piel, mis labios, mi cabello, mis curvas, toda yo. No tenía en mente tomarme fotos para complacer a ningún hombre, esas fotos eran para mi. Me sentía tan sexy, tan sensual, que empecé a quitarme la ropa. Segui tomandome fotos. te confieso, me sentía viva. Era una sensación tan divina, que hasta imaginaba que me miraban, ¡Quería que me miraran! Que me desearan de nuevo, quería escuchar: ¡Que rica estas! ¡Que bella! ¡Te quiero devorar todo tu cuerpo! No sabes la falta que nos hace a las mujeres a veces que nos llenen el ego, que nos hagan sentir bellas, deseadas, hasta que nos digan piropos o halagos. Si te lo dice alguien que te atrae sexualmente te desborda , te calienta, te masturbas imaginando sus manos encima de ti. Te lo coges mentalmente y piensas… Que rico seria hacerlo realidad, pero no te atreves por otro miedo que nos invade siempre: «¿Que pensara de mi si se lo confieso? Pero míranos aquí, terminaste siendo tu quien lo confesara primero. Y yo disfrutándolo más que nunca. Puedo morir tranquila ¡ja ja ja ja! Ya puedo seguir cumpliendo mis otras fantasías sin tanto pesar.

¿Se pueden saber cuales son esas otras fantasías? – te pregunté. Y solo suspiraste y reiste con maldad diciendo entre dientes: Si solo supieras…

Creo que habrá muchos relatos por escribir… ¡Así que pendientes!

relato erotico

Me encantan tus lentes…

¿Cuanto tiempo tenias leyéndome? ¿Cuanto tiempo tenia yo deseando conocerte en persona? Mirar tus ojos de cerca a través de tus anteojos con ese toque geek que te hace ver sexy e intelectual. Decirnos tantas cosas divinas en letras y palabras, mensajes que llegaban a nuestra mente y la hacían volar en segundos. Tus confesiones de como te hacen mojar mis relatos , mis audios. Lo atractivo que se te hacen mis labios para ti, mi barba corta de un par de días sin afeitar. La intriga de cómo serán mis ojos, a qué sabrán mis besos, como acariciaran mis manos. Todo eso lo descubriste en un solo día, en unas cuantas horas.

Recuerdo que quedamos en vernos una tarde algo soleada. Te busqué a las afueras de tu trabajo, hablabas con alguien mientras me esperabas. Te reconocí inmediatamente a lo lejos, aunque había un cambio de look en ti ¿que era? Otro tono de color de cabello y un corte algo radical. Pero seguías viéndote hermosa y atractiva. Cautivadora y sonriente, así te vi al llamarte a tu celular y verte contestar algo ansiosa mirando hacia los lados. Te pedí que cruzaras la calle y te di la descripción de mi auto. Yo estaba muy ansioso tambien, y el verte caminar mientras cruzabas la calle fue como en las películas, me lo disfrute casi en cámara lenta. Me encanta tu cuerpo, bueno eso ya lo sabías. Te vestiste justo para la ocasión, para alborotar mi mente y desviar mis ojos a tu provocativo escote, que aunque no era exhibidor era muy sexy. Un jean ajustado a tus curvas y un perfume que alborotó mis sentidos apenas te subiste al auto.

Recuerdo que conversamos por un largo rato mientras me dejaba llevar por el tráfico. Sentí que si había una conexión entre nosotros, si nos gustamos en persona. Aunque, yo ya no era una sorpresa para ti, ya te había mostrado una foto mia ¿Lo recuerdas? Esa noche que te fuiste de rumba y entre tragos y música me mostraste un poquito de ti bailando y cantando, dejándome ver lo divertida y animada que estabas esa noche. Y yo con ganas de poder estar allí contigo, sintiendo tu sudor, tu aroma en la piel, el calor de tus manos quizás acariciando mi rostro mientras bailábamos. Ya me conoces, mi imaginación vuela. Te dije que queria estar alli… ¿pero ya cuantas veces te lo había dicho? Necesitabas una prueba de que mis palabras eran ciertas, ya eran tantas veces diciéndonos que deberíamos vernos y nada pasaba de unos mensajes por instagram o whatsapp. Pues tenias razon, ya eran varios años quizás de sólo piropos y deseos por ser protagonista de alguna de esas historias que leías y te servían de motivación por la noches. Esta vez querías ser tú, sentirte segura de que yo no era solo un personaje de ficción. Pues te envie una foto de mi rostro. Si, quizás fue una locura, pero fue la sorpresa que te dejó sin aliento mientras bailabas y mirabas el celular. Bueno, así me lo hiciste saber luego.

El primer beso llegó en un semáforo en rojo, quizás algo tímido y dando permiso a lo inevitable. Seguí conduciendo hasta un lugar apartado. El sitio donde estaríamos solos y daríamos rienda suelta a nuestros deseos. Conversamos , reímos, hablamos de nosotros durante el camino, hasta que ya estábamos allí. Una habitación a media luz. Nos besamos, esta vez la pasión estaba libre. Ya podía sentir el sabor de tu boca, la forma de tus labios y el calor de tu lengua suavemente. Besabas con ternura, así como cuando das el primer beso adolescente. Mirarte a los ojos, sonreír, sentarnos en la cama y seguir besándonos lentamente. Mis manos se fueron hacia tu cintura acariciando suavemente tu pequeña cintura, luego no esperaron en deslizarse y acariciar tus redondos senos. Quería tenerlos en mi boca, así que leiste mi mirada y te quitaste la blusa seguido del brasier. Mi lengua empezó a lamerlos suave y cálidamente, Tus primeros gemidos se hicieron sentir. Tus manos me acariciaban el cabello, mi cuello, mi rostro. Me quité la camisa, desabroche mi pantalón. Te despoje de tus zapatos lentamente mientras nos mirábamos con ganas. Era inevitable devorarnos, te fui quitando el pantalón y quedaste solo en un hermoso blumer de encajes color vinotinto claro. Te dije que me encantaban los encajes a lo que asentaste con la cabeza afirmativamente y diciendo con una sonrisa: «Me lo puse especialmente para ti, se que te gustan». No podía arrancarte toda la ropa, tenía que disfrutar de ella. Así que recuerdo bien que empecé a darte besos por todo el cuerpo, me detuve en tu ombligo, sabes que tengo un fetiche con ellos, cuando son bonitos y sexys me encanta mirarlos, besarlos, tocarlos… Así como el tuyo, que iba acompañado de un piercing y con un abdomen plano que envidiaría cualquier mujer que hubiese dado a luz. Hay mujeres que el embarazo las hace quedar mas hermosas y sexys , y como que a ti te tocó ese día. Porque realmente puedo decir que besé cada centímetro de ti y me pareció perfecto con estrías y lunares. Sentir la humedad de tu sexo con solo haberte besado me daba señales que disfrutabas mi presencia. Mi lengua te disfruto lentamente, sin quitarte el blumer, solo apartando un poco. Podía escucharte suspirar, y te escuche gemir cuando mis dedos empezaron a entrar y soltaste un rico quejido cuando empezaron a moverse dentro de ti.

Tuve que quitarte ya esa última prenda de ropa, deseaba verte totalmente desnuda para mi, poder verte y tocarte a placer. Besarte en el cuello mientras te hablaba sucio y con picardía. Mi mano derecha te masturbaba quizás como lo hiciste algunas noches de soledad y deseo en tu cama. Podía acariciar tu clitoris mientras nos comiamos a besos. Quería que me obsequiaras tu primer orgasmo, y si lograba sacarte un squirt en pocos segundo llenarías mi ego. Jugamos a rozarnos, frotarnos desnudos sin llegar a la penetración aun. De pronto sentí tu mano adueñarse de mi erección y ver como lentamente me masturbabas y te acercabas a el, para devorarlo, para disfrutar con tus labios de mi miembro. Lo lamias, lo saboreabas, lo tuviste en tu boca hasta que me pediste que ya lo deseabas dentro de ti.

Me encanta disfrutar del juego previo, me encanta llevar ese momento hasta el punto del clímax. Tu lo estabas. Sentir varios orgasmos con solo mis manos y mi boca me lo habían dejado claro. ¿Pero que me paso? justo en el momento de ponerme el condon y continuar con esta escena mi mente se desconecta de mi ser. Mi erección empieza a fallar, la flacidez empieza a dominarme. ¡No! no puede ser, ahora no – pensé. y parece que cuando mas quieres recuperar tu estado rígido se te hace mas dificil. Tu mente te hace la mala jugada, todo iba bien hasta este punto. Tu lo notas y aunque no me dices nada tratas de ayudar. Y justo en ese instante recuerdas todas la veces que otras mujeres te preguntaban qué hacer cuando a sus parejas le sucedía esto y yo les respondía que debía hablarlo, ayudarlo quizás con algo de sexo oral. Pero sabes, en realidad es algo más. No suele pasar siempre, pero sucede más cuando tienes la presión en la mente de quedar bien, de hacerlo bien, de demostrar todo lo que dices ser frente a alguien que te gusta mucho y temes que se decepcione de ti. A todo hombre le puede pasar, a mi particularmente me sucede cuando pierdo el control y el dominio del momento. Cuando me pongo mas tierno y romántico que pervertido y dominante.Cuando no logro romper la barrera de la confianza por completo.

Me dedique a buscar una razón en el momento para justificarte lo que me pasaba contigo, culpando quizás el frío del aire acondicionado, la habitación que no era la que yo quería, y quizás solo tu recuerdes que otras cosas te dije. Pero lo más grandioso fue que tu te lo tomaste con calma, me seguiste besando, tratando de calmar mi ansiedad, pasamos un rato abrazados cual dos enamorados empiernados. Te pusiste en cuatro dejándome ver el esplendor de tu nalgas y tus caderas. Podía verte esa pequeña cintura y esa forma de pera tan divina que tienes. Mis dedos me salvaron el instante, me dediqué a darte placer con mis labios, lengua y dedos. No podía dejarte con ganas, al fin y al cabo el placer no se centra en solo la penetración. Pude lograr lo que tanto deseaba desde el principio, escucharte gemir, escucharte gritar y hablarme sucio mientras alcanzabas tu squirt y mojabas mi mano y la cama al mismo tiempo. Verte apretar las sabanas me devolvió esa seguridad que necesitaba.

Te levantaste al baño a darte una ducha, no querías regresar muy tarde a casa. Abriste la el agua caliente, yo entre a la ducha contigo y besandote en el cuello empezamos a jugar a enjabonarnos, acariciarnos lentamente. Empecé a tocar tus nalgas, apretarlas y sentirlas mías al igual que tus lindos senos. Notaste que mi erección había vuelto y sin mediar palabras te agachaste, lo tomaste con tus manos y lo llevaste a tu boca. Te movias llevándolo hasta tu garganta y usabas tus manos para acariciarme mientras lo devorabas. Yo empecé a grabar la escena, necesitaba recuperar mi ego, tu boca estaba tan caliente y tus labios tan fascinantes que sentí en pocos minutos que me harias llegar. Yo mordía mis labios y tu succionabas sin parar hasta que no pude aguantar más y explote en tu boca. Tu no te detenías, saboreabas mi néctar mientras iba saliendo de mi y apretabas mis bolas hasta que miraste hacia arriba con tus labios jugosos comiéndolo todo y dejándome sin aliento. Me besaste en mis labios y me dijiste: No estuvo nada mal. Me encantó.

Me quedé en la ducha aun pensativo, y aunque no la pasamos del todo mal, solo tenia una duda ¿Querrás repetir este encuentro? Y al irnos del lugar me lo dijiste: ¿Estas claro que me lo debes aun? No te preocupes, la pasé muy rico contigo y quiero volver a estar contigo. No te enrolles. Llévame a casa y cuadramos de nuevo ¿Te parece?

¿Ustedes que creen que pasó? Leeré sus comentarios

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relato erótico

Y le fui infiel…

Ella es una mujer que se casó joven, solo había conocido dos hombres en su cama y podemos decir que ninguno de los dos le enseñó nada especial en las artes amorosas. La rutina y la monotonía fueron siempre los protagonistas de sus historias de cama. Lo más atrevido que vivió fue hacerlo en la cama de sus padres una vez que se quedó sola con su novio, pero no cambiaban nunca la posición: el misionero. Y las veces que se puso en cuatro, ni tardaba 5 minutos para que el hombre llegara a su orgasmo. Esto se traducía a que llegaba el fin de aquel encuentro sexual. Y terminaba siempre insatisfecha mientras el caía rendido en la cama hasta nuevo aviso. Así duro varios años, siempre trato de buscar su placer con este hombre pero el la limitaba. «Eso es de putas» le decía cuando ella quería experimentar con su cuerpo y cambiar de posiciones. Gritar, gemir, aruñar, morder, dar y recibir por igual. A veces pasaban meses sin ser tocada, días sin besos y caricias, años sin nalgadas. Pero todo tiene un momento de quiebre, se obstinó y se atrevió a cambiar el rumbo de su vida. Después de pensarlo tanto y conversarlo con sus amigas se dio cuenta que no era la única que vivía de esa manera. Así que decidió crearse una vida paralela, y experimentar todo aquello que no se le ofreció durante todo este tiempo… 

Ella narra su historia…

-¿En que he fallado como esposa? ¡En nada! ¿Cómo madre? En nada… ¿Cómo mujer? En nada… – pensaba esta mujer cada noche que se acostaba sola en su cama y esperar despierta muchas veces a su esposo quien llegaba con tragos de más, y a veces con olor a perfumes que no conocía. Y a pesar de todo se levantaba a atenderlo, preparándole una sopa, un sándwich o quizás un café negro. Y lo abrazaba al acostarse para sentirlo suyo, pero muchas veces era él quien la espalda le daba o ignoraba sus caricias. A veces discutía con ella para que se molestara y terminara en el sofá de la sala, para evitar tener que dar explicaciones de donde estaba. Ella se estaba cansando, ya eran años en la misma situación y la misma historia. Lágrimas e impotencia le invadían la mente casi todas las noches. Y aveces el único consuelo era un mañanero de 5 minutos que no lograban siquiera hacerla llegar a un orgasmo y tenía que culminarlo con sus propias manos muchas veces mientras se duchaba o se quedaba en cama durmiendo y fantaseando despierta con que su hombre le hiciera el amor en lugares mágicos. Lugares que fueron promesas cuando eran novios y nunca llegaron, lugares que eran afrodisíacos cuando se conocieron y se prometieron ir cuando alcanzaran sus metas y sueños. Y hoy día llueven las excusas para «no poder ir».- ¿Que voy hacer con todo esto? ¿Por qué él tiene que ser así? ¿Tan mal me he portado?¿Acaso no merezco un poco más de atención? ¿Otras mujeres vivirán lo mismo que yo? O seré la única tonta que se casó creyendo que todo sería mejor con el tiempo… Esto tiene que cambiar… Tengo que cambiar… – pensó .

Llegó el día de mi cambio, ese día que amaneciste con ganas de verte distinta, sentirte distinta. Maquillaje, peinado, ropa interior y un outfit que resalte tus atributos físicos. Esos que tu propio marido quiere que ocultes ahora y en el pasado fueron los que lo volvieron loco. ¿Con que intención? Solo sentir las miradas, quizás escuchar un piropo, algún halago que no encuentras en tu propia casa. Y seamos sinceras, aprendimos a llenar nuestro ego con palabras y palabras ahora con likes en las redes sociales. Pero soy una esposa que si sube una foto en traje de baño son más las críticas de mis amigas y mi marido que los piropos. Solo quería sentir que existo, ¿saben? Que no soy solo una mamá aburrida y dedicada al hogar. Soy una mujer que se cuida, trabaja, se trasnocha con sus hijos haciendo tareas o por su marido esperando que llegue de la calle. Limpia, barre, cose, lava, y todavía le quedan energías para una buena sesión de sexo marital… Y nada. No hay un gracias, no hay un que bella te ves, no hay un «Esta noche serás mía» que te haga suspirar. Que te mantenga nerviosa todo el día y ansiosa por liberar tus ganas y ese libido acumulado que deseas sentirte la mejor estrella porno en acción. ¡Pero no! ¿Y saben que? Me canse… Y desde hoy nacerá mi alterego… Una mujer que saldrá a cumplir todos sus deseos, sin dejar de ser la misma madre, la misma esposa… Pero en versión 2.0  ¿Quieren saber más?

Me canse de darme auto placer, me canse de los juguetes. Me canse de tener que mendigar placer. Me siento sexy, a pesar de mis años y mis embarazos. Me siento que puedo complacer a mi hombre… Pero él no me deja acercarme como antes. Me desnudo y a veces ni me mira. Me hace sentir invisible en la habitación, porque en la cocina si me ve o cuando algo está mal en la casa. ¡No es justo! Quiero salir y sentir que me miran con deseo, quiero hablar con un caballero que me seduzca con palabras inteligentes. Que me haga morderme los labios con solo escucharlo. Que nos bebamos unos tragos sociales y me haga reír mucho, que me haga suspirar con su mirada profunda y porque no que me saque a bailar y me haga cerrar los ojos mientras solo siento su perfume respirando profundamente. Sentir su mano rozándome la espalda y preferiblemente su erección en mi pierna. Solo eso para empezar. No pido más para una primera noche queriéndome sentir muy mala… ¿Cómo debe ser ese hombre? Interesante y elegante, atractivo e inteligente. Quiero que me haga desearlo al punto de ser yo quien lo secuestre. No estoy en búsqueda de un reemplazo para mi esposo, por lo menos no es mi primera intensión. Solo busco una aventura, que me aclare las dudas. Quizás piensen que me estoy justificando para ser infiel a mi marido… Pero… ¿Que harían ustedes en mi posición?

Merezco mi momento. Merezco sentirme viva. Merezco experimentar lo que él me ha estado haciendo. Quiero saber que se siente. ¿Que más herida puedo sentirme? ¿Ya que puedo perder? Será mi secreto. Mi momento. Quizás mi mayor locura… Pero es mía por completo. Necesito que sientan mi piel, que me hagan suspirar, que se acelere mi corazón, que me hagan mojarme con una buena conversación. Que me besen por todo el cuerpo y lograr que se endurezcan mis pezones. Quiero sentir unos labios ricos y carnosos besarme entre las piernas, tengo tanto que no siento un beso de esos que juraría que lo olvidé. Quiero sentir su miembro entre mis manos, acariciarlo, apretarlo, frotarlo de arriba a abajo una y otra vez hasta verlo a punto de explotar. Llevarlo a mi boca y lamerlo y saborearlo con mi lengua y empujarlo hasta mi garganta a punto de ahogarme, hasta que mis ojos lloren. Hacer ruidos con mi saliva y golpear mi rostro con esa firmeza repetidamente. Quiero morderlo de lado y lamer sus bolas hasta tentarme bajar a su culo y chuparlo varias veces. Usando mi lengua lo voy a penetrar y le haré una paja divina hasta que explote en mi cara… Quiero sentir su semen caliente recorrer mi cara hasta mi boca, dejando caer el resto en mis senos y poder masajearlos y apretarlos mientras vuelve a meter su erección en mi boca y me hace sentir la más puta de todas… ¿Cuesta tanto complacerme? 

Una de tantas noches que me la pasaba leyendo ingrese a una cuenta que me amarró con sus letras. Un hombre que masturbaba mi cerebro con cada uno de sus post. Era inevitable no volverse adicta a sus historias. Cada noche me introducía más y más a un mundo de lujuria y perversión que necesitaba explorar. Confieso que muchas veces en la soledad de mi habitación o en la ducha tuve que usar mis propias manos para calmar esas ganas que se alborotaban por efecto de esas lecturas. Peor fue el día que descubrí sus audios, ya que usando mis audífonos podía sentir que estaba allí susurrándome en mi oído. Era inevitable no tocarse y desear tener a ese hombre metido entre las piernas. Con él descubrí que podía ser multiorgásmica, hubo días que me masturbe más de seis veces. Ya no eran suficientes mis manos, ni mis juguetes, lo necesito a él. Me atreví a escribirle, aunque confieso que no contaba que me pudiera responder.. Pero mi sorpresa fue fantástica al ver sus buenos días y unos cuantos likes en mis fotos. Mi corazón se aceleró, era real, estaba más cerca. Pero, ¿esto será solo sus letras o así será en la vida real? Tengo que salir de la duda… Así que pase varias horas escribiéndole, insinuando mis deseos. El era tan caballero que se limitaba a responder con frases cortas, pero con el correr de los días fuimos descubriendo que teníamos cosas en común. Quería verlo, conocerlo en persona. Ya no era suficiente ver fracciones de él. Así que lo invite yo a conocernos, a tomarnos algo tranquilamente. No lo podía creer, esa noche no pude dormir tranquila. Pase la noche soñando despierta haciéndole de todo a este hombre, fue rico… Pero deseaba más ¿Será que podré controlar este deseo impuro que siento cuando lo vea en persona? ¿Y si no me gusta al verlo? O peor… ¿Y si me gusta demasiado? Me voy a volver loca con estas emociones, pero ¿Saben que? Necesitaba sentirme así… ¿Les ha pasado?

Llegó el día de conocernos. Mis nervios estaban acelerados, mi ansiedad a mil, creo que me comí una barra de chocolate en tan solo segundos y eran las 11:00 a.m. Quedamos en vernos en un centro comercial reconocido de la ciudad. Soy de las que aman llegar temprano, minutos antes de lo acordado y que quizás todos esos minutos de más se me hicieron horas. Él llegó puntual, mi celular sonó y sentí que ese mensaje era como si metiera su mano entre mi panty y me acariciara el clítoris con sus dedos. Sentí que me mojaba y aún ni lo había visto. «¿Donde estas? Ya llegué» – decía el mensaje. Les juro que ya me había visto en el espejo más de 40 veces, me sentía bella, sexy, elegante, divina… Pero después de leer el mensaje mi seguridad se esfumó. ¿Cuántas mujeres más hermosas que yo habrá conocido?¿Y si no le gusto como soy? ¿Y si piensa que soy una vieja loca falta de marido? ¡Ay Dios! ¿Qué hago ahora? ¿Será que mejor me voy y le digo que no pude llegar? Y eso levanté la mirada y lo vi… Presentía que era él. Vestía de jeans y camisa con una chaqueta. Por un segundo tuve la ventaja, yo sabía quien era y el aún no me había reconocido. Pasó por mi lado viendo algunas vidrieras y yo clave mi mirada en el teléfono. Y le escribí: Acabas de pasar por mi lado. Te ves muy guapo. Pero justo sonó mi teléfono y era él quien llamaba… Había guardado su número de teléfono con el nombre de: «Señor D», el nunca me dio su nombre, y no pensaba llamarlo «El Dueño» como me dijo que se hacía llamar. Contesté nerviosa porque significa que no era el elegante hombre que había pasado por frente mío. Y escuché su maravillosa voz y volví a sentir que se me bajaban las pantys. – Hola hombre misterioso ¿se puede saber donde estas? – le pregunté, a lo que me dijo:» – Estas muy hermosa, puedo verte desde aquí y ya siento curiosidad por saber que llevas puesto debajo de esa chaqueta.» ¡Dios mio! Ya este hombre me esta viendo y yo ni idea de quien es o donde está, empecé a voltear a todas partes, miraba de arriba a abajo buscando a alguien con un celular. Me pidió que caminara hasta un punto y yo lo obedecí ¿que me estaba pasando? 

 El seguía observándome y hablándome al teléfono, yo sentía que me desnudaba con solo verme. ¿Donde estas? ¡Por Dios! Me mata la ansiedad y de pronto escucho su voz ya no sólo por mi auricular sino en mi cuello. Un choque eléctrico bajó por mi espalda hasta mi entrepierna, sentí que me sonrojé. Allí estaba frente a mi, esos labios carnosos y una sonrisa preciosa y unos ojos café oscuro con mirada profunda y unas cejas gruesas y muy pobladas que combinaban con su barba como de un par de días sin afeitar. Y pensar que siempre odie a los hombres con la barba así de descuidada. Pero a él se le veía tan sexy e interesante. Su boca era mi perdición, quería besarlo con solo verlo hablar. – ¡Contrólate! Me decía a mi misma. – ¿Que va a pensar el de ti si nota tu actitud? ¡Eres una señora por Dios compórtate! – pensaba dentro de mi. ¿Quieres comerte algo? – le dije sin pensarlo mucho. Quería sentarme y hablar con él, si seguía de pie frente a él terminaría robándole un beso y quien sabe que más me provocaría. Así que entramos a un café y pude ver lo caballeroso y atento que era al tratarme. Nos presentamos formalmente, aunque confieso que no me dijo su nombre en ese instante, ni me importó, amaba esa malicia que tenía en su mirada al hablarme. Me miraba de arriba a abajo, pero siempre se detenía a verme fijamente a los ojos. Tomó mis manos y se fijo en mis uñas, en la textura de mis manos. Y soltó un piropo sobre lo mucho que les gustaron. Me sonroje. Sin decirles que me beso las manos mientras olía mi perfume en ellas y de pronto sentí como me mordió suavemente dejando sus dientes marcados en mi dedo índice. Confieso que eso fue tan erótico que aún hoy me muerdo yo misma antes de masturbarme para recordar ese instante tan especial. Se que se ríen, pero es fascinante sentir estas emociones y crear estos fetiches locos. Desde que lo conocí, confieso que mi sexualidad y estilo de vida cambio por completo… Y para mejor. Él ya sabía mi condición de mujer casada e insatisfecha, y que mis ganas de conocerlo eran más por aprender de sus consejos e ideas que por hacerlo mio. Lo deseaba con locura ¿a quien trato de engañar?

Llegó el momento del primer beso. El se acerco a mí y primero me beso en la mejilla susurrando un: «Hueles riquísimo» que me hizo estremecer, sabía que mi perfume le gustaba ya con eso. Pero al retirarse y dejarme con la boca abierta del asombro se volvió a acercar a mi, pero esta vez besándome en los labios con tal ternura que me hizo retroceder a mi primer beso de enamorada. Hizo un leve chasquido al medio separarse de mi que hizo que no solo mi boca se volviera agua. Y fue cuando sentí como su lengua hacía el amor en mi boca. – ¡Dios mio! Que rico besa este hombre… – me dije en silencio cerrando mis ojos y sin importar si me veían o no. Su lengua me acaricio y sus labios me amarraron a él. No quería despegarme, tenía un sabor a patilla (sandia) que me encantaba. Luego me enteré que es fanático de la goma de mascar Trident de ese sabor. Mis manos no tardaron en posarse en su rostro, quería sentir esa barba sin afeitar de un par de días. Hasta roce mi rostro por ella, que rica sensación. Y pensar que siempre la había odiado. Mi respiración estaba como si corriera un maratón, mi corazón palpitaba con tanta emoción que les juro que me sentí viva de nuevo. Quería comérmelo allí mismo… Pero recordé que estaba en un lugar público y el mundo es pequeño cuando te portas mal. Decidimos irnos de allí, él se levantó a pagar la cuenta y yo les confieso algo, me quite las pantys debajo de la mesa y no me pregunten como se la metí en su bolso de mano (koala), necesitaba sentirme atrevida, malvada, sucia quizás. Cuando volvió y fue a guardar su billetera encontró esa sorpresa. Me miro y mordió sus labios sonriendo, suspiró y no lo van a creer… La saco pero muy sutilmente la acercó a su nariz sin dejar de verme, cerró los ojos y respiró profundamente y la guardó en su bolsillo. Me tendió la mano y me dijo: «Vámonos de aquí» ¿Dios mio que hice? ¿Qué me va hacer este hombre? Yo solo lo seguí. Me llevó a su auto, lo encendió, activo el aire acondicionado y puso algo de música. Era Sade… Me miró y besándome de nuevo pude sentir su mano entre mis piernas, el mismo confirmó como me tenia de húmeda, casi tengo un orgasmo con solo tocarme así. (¿Más?)

Yo quería que me lo hiciera allí mismo. En el fondo era una de mis fantasías. Pero me cohibí y no dije nada. Dejé que él tomará el control y decidiera que hacer conmigo. A lo que me respondió durante el camino: «¿Sabias que tengo un código con mis seguidoras? – mi cara de duda era evidente, no sabía de lo que hablaba – En la primera cita no puede haber sexo.» A lo que yo me decía por dentro casi riéndome: «Entonces ya fallaste porque para mi hasta ahora me haz dado una cogida mental del otro mundo» pero respondí en realidad: «¿Quiere decir que no me vas a llevar a un hotel y no me vas hacer el amor?» ¡Ups! ¿Qué coño dije? Esto sonó a desesperación mija ¿Que va a pensar él de ti? ¡POR DIOS! – Todo esto mentalmente claro… El solo me miró y me dijo: «Si iremos al hotel, creo que necesitamos un lugar más íntimo y relajado para conocernos mejor. Además, tengo muchas ganas de besarte…» – Ya para mi eso era sexo desenfrenado, quizás para él no. Así que lo apoye con su idea y me relaje, subí el volumen de la música y me quede mirando por la ventana. Allí pensaba ¿Será que es verdad? ¿Y si me provoca violarlo? ¿Se negará? Dígame si es gay y no me lo confiesa ya en cuarto… No creo… Yo presiento que lo hace solo para ponerme a pensar más de la cuenta ¡Que enrollada somos las mujeres! ¡Hay Dios ya llegamos al hotel! No, no, no, no, creo que me voy a arrepentir ¿Y si me ven? ¿Si alguien me reconoce? ¡Que pena! ¿Qué hago? ¿Le digo? ¿Y si se molesta y me deja botada aquí? ¿Dios mio que hago?» – No se rían, ustedes son iguales o peores que yo.

Llegamos al @dallassuiteshot y eligió una habitación llamada #SuiteContainer era una locura. Al principio sentí algo de claustrofobia en realidad. Pero este hombre hace que todo se te olvide y te borra los miedos de la cabeza ¿como lo hace? Desde que entramos ya el venía quitándose el reloj de su mano derecha y los brazaletes de la derecha. Dejó el bolso y el teléfono en la mesa de noche, se acercó a mi y me pegó contra la pared inmediatamente. Su lengua me violaba, penetraba mi boca y me hacía abrirla al máximo. Me agarró del cabello y me empezó hablar con dominio y maldad. Apretó mis senos y ya podía sentir su erección rozando mis piernas. Me dijo: «Vas a ser mía carajita» a lo que no pude evitar reírme. Porque primero creo que le llevo unos años más a él y no me siento una carajita (niña adolescente) y la otra es porque ya entiendo lo que le llaman #EfectoElDueño, cada palabra dicha por este hombre toma vida propia. Sonó tan rico cuando me lo dijo que no pude evitar quitarme la ropa y pedirle que me besara toda. Estaba completamente desnuda para él. Tenía nervios de decepcionarlo, mi cuerpo no es de 20 años pero esta muy bien cuidado y firme, aunque las estrías del embarazo aun siguen dándome pena. Pero el solo me miraba a los ojos y me repetía… «No debo romper mi código hermosa mujer ¿Por qué te quitaste la ropa? En la primera cita no debo…» – Shhhhhh cállate carajito – le dije colocando mi dedo en sus hermosos labios – Olvídate de romper tu código, porque mejor no me rompes el culo y me haces gritar el nombre que aun no me dices ¿ah? No vine hasta aquí para quedarme con las mismas ganas que me deja mi marido todas las noches. Vine aquí contigo porque deseo que por unas horas me hagas olvidar lo aburrida de mi vida. Quiero que mientras estemos dentro de estas cuatro paredes rojas me hagas sentir lo que escribes en tus post. Quizás cuando me vaya de aquí no nos volvamos a ver jamás, pero solo quiero regalarme un momento exquisito contigo…» – No me dejó terminar de hablar. Me tomó por las piernas y me cargó hasta la cama, tirándome como un trapo, abrió mis piernas y con sus labios me hizo el oral más sádico que he sentido… 

Sus labios y lengua eran maravillosos entre mis piernas. Lograban hacerme estremecer una y otra vez. Él sabía donde tocar, donde succionar, donde lamer, todo… Era perfecto. Con decir que en pocos minutos tuve tres orgasmos solo con su boca. Al punto que más que mis gemidos lograba hacerme reír, era fascinante. Nunca había sentido eso, es excitante. Mis pezones estaban duros y el los pellizcaba con sus dedos mientras su lengua me penetraba y jugaba con mi clítoris haciéndome gritar de placer. Mis manos se aferraban a su cabello para evitar que se fuera lejos de mi y controlar sus movimientos. Sentir su barbilla rozándome me hizo querer tenerlo dentro de mi ya. Lo hale por el pelo y lo traje hasta mis labios. Podía sentir mi sabor en su boca aun. Y si… Lo desvestí. Era mío, por fin iba a disfrutar de aquel miembro tan imaginado por muchas y deseado en las noches más solas y calientes de muchas de sus seguidoras. Quitarle el bóxer era lo más sexy que había hecho en años y ver aquel miembro salir erecto entre a su ropa… Uffff inmediatamente lo lleve a mi boca, no podía perder más tiempo. Mi garganta por fin pudo aclarar la duda de su capacidad, mis ojos se nublaron de lágrimas pero no podía dejar de intentar llevarlo cada vez más profundo. Él me miraba y dejaba salir sus suspiros y gemidos, eso me calentaba aún más. Lo mordía, lo chupaba, golpeaba mi cara con el, lo masturbaba de arriba a abajo, lamía sus bolas, lo escupía tal y como lo veía en las pornos, confieso que lo único que me importaba era la expresión de su rostro, verlo morderse los labios y hablarme entre dientes diciéndome: «No pares… trágatelo todo… es tuyo… Disfrútalo, chúpalo rico…» ¡Que voz tiene este hombre! Sus palabras me masturbaban el ego. Me sentía divina, joven, lujuriosa, pervertida, toda una perra complaciente, la más puta de todas. Es loco, pero disfrutaba sentirme sucia, así que le pedí que acabará en mi cara… Necesitaba sentir su néctar caliente cayendo en mi cara y saborearlo al final con todo gusto. Ya quiero que me coja… 

Abrí mis piernas, me entregué a él. Dejé que me hiciera el amor. Aquel momento fue maravilloso. Sus besos me trasportaban a otro mundo y sentirlo dentro de mí era lo que siempre había soñado sentir. No me maltrataba, no era un meter y sacar. Era una conexión energética. Mis cinco sentidos eran suyos. Olía tan rico su cuerpo, esa mezcla de sudor y perfume Sexy 212 me alborotan las neuronas y las feromonas. Su erección podía sentirla tan mía, tan profunda y placentera que me hizo llegar al éxtasis nuevamente. Escucharlo hablar mientras me penetraba, narrando lo que me hacía como si se tratara de un audio relato me parecía lo más excitante y divino que me habían hecho en mi vida. No quería dejarlo, confieso que tantas embestidas me tenían un poco adolorida al cabo de 4 horas. Al ponerme en cuatro fue lo más glorioso que había experimentado en el sexo, solo sentí un par de nalgadas y despertó mi lado masoquista. Quería más… Pero sentía miedo. Podían quedar marcas… Aunque pensándolo bien ¿Desde cuando mi marido no se fija en mi, ni me mira con detalle? ¿Será que me arriesgo? Necesito sentir… -¡DAME MÁS DURO CARAJO! REVIÉNTAME EL CULO CON TUS MANOS…- grite. Valió la pena… Y nunca me vieron las marcas en mis nalgas, use pantalones deportivos para dormir y a mi esposo nunca le importó. Es más… Ahora soy adicta a las nalgadas y estoy a punto de pedir más azotes no solo con las manos, quiero correa, fusta, tabla… Si, esto fue solo el comienzo. Ahora soy una adicta a sus besos, a sus movimientos, a sus palabras y perversiones. Soy una pervertida… Su clon. 

Llegó el momento de despedirnos. Las seis horas en aquella habitación fueron perfectas, pero pasaron volando. Lujuria, placer, deseo, intensidad, un poco de sumisión, pero yo deseaba más. Me sentía feliz pero incompleta, quería seguir descubriéndome, había encontrado al hombre que me enseñaría a despertar mis más oscuros placeres. Después de ducharnos y vestirnos, lo abrace fuerte y le di las gracias. Y le dije que necesitaba repetir lo que acababa de vivir, pero esta vez quería experimentar nuevas sensaciones. Necesitaba subir un poco la intensidad. Le dije que estaba lista para ver su lado más perverso. Que ya dejara de mostrarme su lado bueno y tierno. Esta vez deseaba sentir un poco más de maldad. El sonrió con picardía, parecía un niño tremendo, subió una ceja e hizo un gesto con la boca que me llevó a morderme los labios. Traduje eso como un sí. Lo bese en los labios nuevamente. Les juro que podría pasar horas disfrutando de esa boca. Besa tan rico que se vuelve una adicción. No aguanté, caí arrodillada a su pasión. Abrí su pantalón y saqué nuevamente su adorado miembro y me los llevé a la boca. No podía dejar de mirarlo mientras llevaba esta erección hasta mi garganta. Quería que se fuera a su casa sin una gota en el tanque. Lamia sus bolas mientras mi mano lo masturbaba una y otra vez. Esta vez le hable sucio, no se como me nació. – «Dame tu lechita caliente en mi boca, anda. Acaba de nuevo para mi.» – Gemía y chasqueaba aquel poderoso miembro entre mis manos y lengua sin dejar verlo. – «Complace a tu puta, vamos. Quiero tu leche» – seguía diciéndole mientras lo escupía para lubricar aquella erección que provocaba volver a sentir dentro de mi. Esta vez sin quitarme la ropa, solo subí mi vestido y yo misma me voltee y busque que me penetrara restregándole mi culo. Y mirándolo por encima de mi hombro le dije: ¡Quiero más! Y esta vez sin quitarnos la ropa me cogió en la orilla de la cama en cuatro. Me dio duro. Esta vez sentía que desprendía por dentro, sentía algo de rabia en cada embestida, era divino. Me dolía, si. Pero eso era lo que quería. «Dame por el culo» le dije entre dientes como queriendo que no escuchara. Se detuvo. ¡Dios mio! Me lo va a partir.

Sentí como sacó de mi vagina su miembro lentamente y empezó a frotar mi culo con mis fluidos. Ya minutos antes lo habíamos intentando y no podía, el dolor no me dejaba concentrarme. Pero les confieso algo. Ahora me siento tan excitada que deseo que me duela y me haga gritar. Abrace la almohada y me preparé, miré para atrás y le dije: – «Así te grite no me lo saques, se que va a doler. Solo trátame con cariño y firmeza ¿Quieres? Confío en ti… Mi culo virgen es tuyo hoy» – Siguió rozándome una y otra vez, busco el lubricante, se quitó solo el pantalón y empezó a meterme su dedo para dilatar mi entrada. Les juro, tenía miedo, pero al mismo tiempo quería tenerlo todo dentro de mi. Llegó un momento en que sentí varios dedos, no se cuantos, pero ya tenía rato en eso. Yo me seguía estimulando el clítoris y le pedía que no dejara de hablarme. Su voz era el mejor sedante del mundo. -¡MÉTELO YA ! – grité, y sentí como me atravesaba lentamente por dentro. Si, grité. Me aferre a la almohada y grité mucho. Pero era divino al mismo tiempo. No quería que parará ni un instante. Llegó un momento en que era yo quien empujaba su cuerpo contra él… Quería sentirlo más duro y profundo. Arranque las sábanas, tire las almohadas al piso, golpeé la cama una y mil veces hasta que salió un grito seguido de un orgasmo como jamás lo había sentido. Lloré, mis lágrimas salían de mis ojos pero con una extraña sensación de placer de otro mundo. Sentí que temblaba todo mi cuerpo. Lo odiaba y lo amaba al mismo tiempo. ¿Acaso este hombre era tan perfecto? Y allí me quedé inmóvil por un largo rato. Y el tan dulce y tierno solo me hablaba y me besaba en el cabello como si me consolara, eso me partió el alma. Sentí que lo amaba. Si, suena loco, pero así somos las mujeres. Lo besé con toda mi alma y mi pasión y le dije que ya entendía porque se hacía llamar #ElDueño… Yo era suya.  

CAPITULO II

Solo puedo decirles que después de aquel maravilloso encuentro paso lo que más temía… Me envicie de ese hombre. Más que cogerme, me hizo el amor como tenía muchos años sin sentir. Yo necesitaba seguir explorando mis perversiones con él. Así que lo llamé de nuevo esa misma tarde, diez minutos después de habernos despedidos y sin pensarlo un segundo más le dije: «-Carajito, no se como vamos hacer pero necesito que nos volvamos a ver esta misma semana, si es mañana mismo me harás la mujer más feliz de este mundo. ¡Anda! Quiero que me amarres y me cojas duro, que me nalguees y me azotes con todas tus ganas ¿me complaces? Llévame al @dallassuiteshot de nuevo y desahogamos estas ganas en una de esas habitaciones ¿Si? Esta vez soy yo quien cubre los gastos ¿Te parece? Deja que esta vez sea yo quien te llevé. ¡Si me vieras la cara chico! Me estoy hasta mordiendo los labios con solo pensar en todo lo que podemos hacer. ¿Entonces? ¿Qué dices…? Nos vemos mañana ¿si? – Él solo se rió con su carcajada maléfica, eso para mi era un si rotundo. Después de un rico suspiro me dijo que si. Les juro que ya con eso volví a tener un orgasmo sin tocarme. Llegué a mi casa con una sonrisa de oreja a oreja. Feliz, relajada y sin complicaciones. Creo que tenía mucho que no llegaba a casa y me provocaba cocinar. Preparé una cena rica para mi hermosa familia. Mis hijos me miraban y sonreían conmigo, dicen que la felicidad se contagia. ¡Y si mi marido se da cuenta también! Esta felicidad no es común en mi ¡Dios mio! ¿Será que me molesto con él y busco una excusa para pelear?  ¿Qué hago? Díganme…

Mientras hacia la cena no podía dejar de recordar cada beso, cada caricia, cada nalgada, cada penetración que me hizo, sus ricas mamadas… ¡Dios mio! Todavía siento su barba rozando mi entrepierna lamiendo mi culo y la humedad de mi sexo que brotaba a chorros con solo sentirlo a milímetros de mi. Se me acelera la respiración con solo acordarme y me pone a sudar. ¿Que me hizo este hombre? Parezco una depravada sexual. Tuve que irme a la ducha, tarde o temprano llegaría mi marido a casa y aunque dudo que se acerque a mi a olerme de cerca, siento que huelo a culpa, a sexo vulgar. Me han enseñado que eso es pecado pero desearía en este preciso momento tener de nuevo su leche caliente chorreando mi cara. Lamerme los labios y saborear ese néctar diabólico que expulsaba ese hombre de manera tan divina. ¡Yaaaaaaaa! ¿Qué te pasa? Deja de pensar en eso… Ducha fría, ducha fría, ducha fría… Nooooooo, no puedo, odio el agua fría. Empecé a enjabonar mi cuerpo con la esponja y el jabón líquido. Es fascinante sentir esa sensación en la piel. Mis senos estaban extrañando su boca, mis pezones se pusieron duros como cuando él los lamia, chupaba y hasta mordía ¡Dios mio no puede ser! Un morado en mi seno ¡me quiero morir! Me van a matar antes de tiempo y todavía tengo mucho por vivir con ese hombre.¿Se notará mucho? Bueno, para lo pendiente de mis tetas que esta el ridículo de mi marido capaz ni lo note. ¿Que hago? Se ve clarito que es un mordiscos o un chupón. Nada, no queda más que apagar luces temprano hoy y dormir con la bata más abuelita que encuentre. No se vaya antojar hoy de buscarme pelea en la cama. Aunque… No sería mala idea pensándolo bien. Siento tantas ganas de que me sigan disfrutando y me den otra revolcada. Ya se verá. Y justo allí escuché el portón del estacionamiento… Llegó. Mis nervios y mi cara de puta culpable se me notaba a leguas ¿Coño que hago? Al contrario a lo que pensé, me puse un lindo brasier y un hilo chiquito acompañado de una bata y lo fui a recibir. Me le lancé encima antes que pudiera decir nada. Lo besé y le dije: «Menos mal llegaste, me estaba preparando para ti amor, necesito una buena cogida» – Hoy estoy cansado amor – respondió 

Acostarte y escuchar los cuentos de tu marido y sus hazañas en el trabajo para justificar sus llegadas tardes todas las noches me hacían pensar que en realidad se estaba viendo con la niña esa que una vez vi en su auto y que según le estaba dando la cola. ¿Por qué se la buscan tan carajitas? Será porque le creen todos los cuentos y fantasías que le dicen, y seguro le compra ropa, teléfonos y cuanta chuchería importada se le antoja. Porque para eso si sirven, para terminar siendo un «papá adoptivo». Ni tirar debe saber la tripona (niña) esa. Pero claro, él la va enseñar a dejarse coger nada más, porque el ego machista no los deja tranquilos si la mujer disfruta más que ellos. Pero no es por nada, mi marido es bello. Siempre sale arreglado, con su ropa bien planchada, limpiecita, combinadito. Claro, gracias a mi. Porque si por él fuera se pusiera cada mamarrachada encima y pasara pena en la calle. Y pensar que su mamá me lo advirtió… Pero una de enamorada y ciega no pensó más allá de las buenas revolcadas que nos dábamos a escondidas en casa de sus padres. – Pues si, es mi primer y único hombre, o era hasta hace unas horas – ¿Qué estará haciendo mi Dueño? ¿Será que le escribo un mensaje? ¡Dios mio que me pasa! Apenas pensé en él y siento que me mojo. Apreté la piernas como si sintiera un vibrador en mi vagina. ¿Será que vuelvo a intentar convencer a mi marido? Le voy a dar una mamada de esas que le hacia en la universidad. – Bajé hasta su abdomen y saqué su aun flácido miembro, lo metí en mi boca y empecé a saborearlo, recordando lo mucho que me hacía disfrutar tiempo atrás… – ¿Qué es…? ¡Mujer! Te dije que estoy cansado coño, no tienes consideración conmigo. No todo puede ser sexo, sexo, sexo. Últimamente te la pasas como si fueras una carajita de 20 queriendo coger todos los días. Esa eres tu que no te jodes como yo trabajando todo el día para traer el pan a la casa. ¡Que ganas voy a tener yo de tirar! Ni se me para del cansancio chica. Acuéstate a dormir vale, que mañana tengo que madrugar nuevamente. Tengo que ir a Valencia a buscar unos repuestos para el auto que no se consiguen en ningún lado… Bla Bla Bla… – Ya no quería escucharlo más en realidad.  Díganme ustedes si por cosas así uno no se transforma en otra persona. ¿Que harías tu?

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Por el culo es rico…

Sería el tercer encuentro deseaba volver a vivir una noche cargada de sexo perverso y exquisito con él.  Llegó el día tan anhelado. Un  miércoles de los que el llama #MiercolesDeFantasias… Yo cumpliría una de ella una vez más en sus brazos y quería cumplir la de él,  usaría  mi atuendo de trabajo,  iba preparada, llevé caramelos de menta y mi lubricante. Nadie se imaginaria todo lo que pasaba por mi mente al volver a tener al número uno de mi Top10 del sexo. Mi corazón acelerado, y mi entrepierna ya húmeda, viajé de una ciudad a otra para aquel encuentro tan esperado. 
Sabía bien a lo que  iba, a encerrarme en un hotel para liberar mis demonios junto a él. Era una suite del @dallassuiteshot  Deje mis cosas en la mesa mientras el preparaba el ambiente.  Yo  estaba nerviosa pero sabía que iba a morir de placer en sus brazos, sobre la cama su corbata y unas esposas a las que confieso le tenía cierto miedo. Puso buena música y se me acerco por la espalda comenzó a besar mi cuello y yo inmediatamente comencé a humedecerme a chorros… era inevitable. 

Sólo sentir su aliento Uffff! Me desnudó lentamente y de un sólo movimiento dejo mis pechos libres, no podía más tenía que besarlo. Ver aquellos ojos café que me invitaban a devorar sus labios y sentir toda su piel. Me dio los besos más lujurioso que mis labios habían probado. Me llevo a la pared y metió su mano entre mi panty: «Quiero sentir que tan húmeda estas» me dijo con su voz varonil y excitante. Yo chorreaba sabía que estaba super mojada,  él comenzó a mover sus dedos, mientras nos besábamos, mis pezones cada vez se ponían  más duros. Sólo se alejó de mis labios para saborear sus dedos llenos de mi… Dios mío,  confieso  que hasta yo quería probarlo. Me llevó a la cama completamente desnuda y así comenzarían las 6 horas de perversión y exhibicionismo más ricas de este año. 

Estando sobre la cama me sentía tan deseada, divina, sensual… Él se paró frente de mi y dejo caer sus boxer. ¡Dios! ver su erección me hizo recordar todo lo que he fantaseado con él desde la primera vez que vi su miembro en una foto.  Simplemente fascinante.  ¡Pero me tocaría esperar un poco más! El fue directo a mi entre pierna con sus labios y me devoró con su boca. Creo que mi sabor le gustó. Su lengua se movía ágilmente, mis gemidos comenzaron a salir, me aferraba a las sábanas! Aquella habitación había dejado de sentirse fría y había empezado a encenderse el fuego .

En ese momento no puedes pensar sólo sentir. Mis piernas directo a sus hombros y  toda su erección dentro de mi. Comencé a estremecerme y a dejar escapar mis primeros orgasmos. Es que con él están asegurados. Mis gemidos llenaban la habitación y derrepente: «Ya recordé por que quería volver a cogerte» susurró suavemente. Su risa pícara seguida de cada embestida contra mi cuerpo era deliciosa y fascinante… Mis gemidos ya no podía controlarlos. Yo también quería hacerle sentir placer a él, así que llegó mi turno y mis labios serían los encargados. Sentir su olor a sexo único y varonil me encendía aún más. Tenerlo en mi boca, chupar, lamer, empaparlo de mi saliva,  llevarlo a lo más profundo de mi garganta era delicioso y allí comenzó el juego, comenzamos a exhibirnos a través de la cámara de su celular. Jamás pensé que eso causaría tanto morbo en mi. Era delicioso saber que cientos de mujeres querían estar en mi lugar y era justo yo la más calladita,  la que se estaba disfrutando de este bombón una vez más en mi vida. 

Mis tetas se acercaron a el, las apretó con tanta pasión y llevo su pene entre ella para una rusa.  Divino ver ese contraste de nuestras pieles.  Pero yo no aguantaba más lo quería dentro de mi así que rápidamente me senté sobre y el y comencé a moverme, ya estaba muy sudada, despeinada pero tan llena de el y aquel hombre me dijo al oído «¿Sabes que íbamos a ser 3 nuevamente? Pero ella no pudo venir». El Dueño ya sabe que deseo de nuevo ese trío pero esta vez también nos comeremos entre nosotras… 
Te quiero en 4. Mi posición favorita por que las embestidas son más profundas, por que lo siento más dentro de mi y por que sé que mis nalgas quedan a su disposición para ser azotadas y eso nos  encanta ¡Ufff! La cámara de su teléfono a un lado  y mi curiosidad me hizo voltear y ver aquella escena al mejor estilo porno on line. Mis pechos se movían a su ritmo y él aferrado a mis caderas. Inevitablemente otro orgasmo llegaría a mi cuerpo. Tumbada en la cama, los escalofríos recorrían mis piernas y él  con su voz que me hace alucinar. Me pide los caramelos de menta…¡indudablemente corro a buscarlos! Con la perversidad que lo caracteriza lo mete en su boca y comienza a darme una de esas mamadas que te dejan sin aliento. Fue una sensación nunca antes percibida,  esa mezcla de frío y frescura, él sabía lo que hacía,  chupaba, lamia y soplaba en el momento y lugar ideal… Mi sexo estaba al máximo, a punto de estallar!
¡Como me encanta la manera que el saca mi lado perra! Ya era irremediable comenzar a decir entre  gemidos su nombre, si, ¡su verdadero nombre! De nuevo mis piernas en sus hombros, sentir esas embestidas apoteósicas… ¡Comienza a chupar mis pies mientras sigue penetrándome y eso me excita cada vez más! Aquella escena me encantó tanto que aún la llevo grabada en mi mente. Y entre tantos gemidos, sudor, lujuria y deseo la pregunta del millón «¿Quien te coge cuando yo no lo hago?» Con él aún dentro de mi, tomo su rostro y le digo con mi picardía: «Confórmate con saber que… No lo hace como tu». Lo bese apasionadamente y un: «Sólo contigo soy tan perra» pasó por mi mente. Puedo describir como siento cada contracción de mi vagina, mi piel erizada y pezones erecto y como mi cuerpo transpira pasión y entrega. Sentir como aquel hombre domina todo mi ser es sumamente placentero. Sus manos en mi cuello controlando hasta mi respiración de verdad que es una alucinación de hombre. 
Otra de sus preguntas en el momento indicado …»¿Y un trío con otro hombre?» Mi risa vuelve a salir. Bueno sale mucha veces en todas las horas juntos,  no se si por los nervios o es mi manera de reafirmar que en ese momento soy la protagonista de sus relatos. Bueno mi respuesta a lo del trío: «Es difícil conseguir otro hombre como tu y que no vaya a sentir tu rivalidad! Jajajaaa imagino aquella escena y se que al primer azote o templada de cabello el otro saldría de la habitación.
Nos deteníamos unos instante, nos abrazábamos, conversábamos, el graba un audio para las chicas mientras nos besábamos! Y la acción continuaba y era el turno del lubricante…. Para resumir él es el único que ha disfrutado mi culo. Para mi el único que sabe como hacerme disfrutar, llena de lubricante sentí como en la primera embestida, sus manos me calman y me dice que me mueva a mi ritmo, luego vuelvo a estar dominada por él, recuerdo que me decía: «Dile, dile a todas que por el culo es rico».

Yo solo pensaba, ¡Si lo es! y de nuevo todo me temblaba. Escuchar: «Eres mía, Eres mi puta, Eres «Y….»… Creo que era la primera vez que lo escuchaba decir mi nombre! Sentir como me partía en culo era divino. «¿Donde quieres mi leche?» Me preguntó. Le dije: «Sobre mis tetas, quiero que chorree por todo mi cuerpo!» Decir que lo hicimos una y otra vez! No se si soy yo pero estar con ese hombre no puedo ser de un momento. Éramos dos insaciables

La manera como controla todo, su erección yo una y otra vez la tuve en mi boca, chupaba sus gemelas hasta me atreví a jugar con su culito. Al mismo tiempo que vivíamos intensamente cada perversión. Luego de cada orgasmo habían momentos de ternura, de hacernos cariños, la química que existe entre dos cuerpos que se desean! En uno de los tantos momentos caí sobre su cuerpo me temblaba todo, él podría sentirlo.

¡Fue tan rico! Y llegó la hora de azotarme como una niña mala, me puso boca bajo, me dijo que me esposaría y yo me preparaba, sabía que me iba a doler, pero sería dolor muy placentero! Comenzó a nalguearme cada vez más fuerte, acariciaba mis nalgas, no sabía en que momento vendría la próxima, mordiscos, rasguños, yo toda una sumisa! Lo repito me encanta su dominio seguimos hasta que dé mis labios salió un: ¡Coño ya! Su risa perversa me dijo: «Si dices groserías, que rico». Siguió así hasta dejar mis nalgas muy rojas, sus manos le ardían, bueno, eso fue lo que me dijo en ese momento.
Cuando sentí su leche caliente sobre mi vientre…ufff! Supe que era momento de descansar a mi lado. Me miro y me dijo: «Por eso tenemos que ser 3 para descansar! Uan recuerdo sus palabras: «Me duele hasta el guevo» como me pude reír. A mi me dolía todo tambien, pero me sentía tan perra tan suya. En ese momentos conversamos desnudos, como dos amigos, esperando nuestras bebidas y algo para comer. Nos acurrucamos, hacía algo de frío y estábamos los dos mojados de sudor. Besó mi espalda, Por último me puse mi bata para modelarsela al él….
Me puse de rodilla a su lado me dijo: «Te ves tan sexy mi Doctora» . Nos abrazamos y nuestro encuentro llegó a su fin, nos bañamos y nos arreglamos. Al verme de nuevo vestida y con lentes toda intelectual dijo: «¿Eres la misma que estaba desnuda en la cama?» Y le respondí entre risas: «jajajajaja, si soy la misma sólo que nadie conoce este lado de mi». Ambos como un par de intelectuales dejamos aquel cuarto de lujuria. Inevitablemente él queda dando vueltas en mi mente por mucho más tiempo que las marcas que dejó en mi piel…

Simplemente el es un manipulador de mentes y sabe como explotar ese potencial, ya comprendo porque le dicen #ElDueño.

copas

Noche de tragos…

Me encanta la complicidad que hay entre tu y yo. Me encanta cuando nuestras perversiones se unen y se vuelven cómplices de la locura y el placer. Y sin importarnos nada nos complacemos y disfrutamos siempre juntos. Teníamos mucho tiempo sin tener un encuentro que acelerará nuestros corazones. Resaltando que no se trata de amor ni nada de esos sentimientos peligrosos, que solo complican las relaciones. Cuando a nosotros se nos acelera el corazón es por la adrenalina y la pasión desenfrenada que nos hacemos sentir. Este último encuentro no fue la excepción, nada más emocionante que después de un día estresante irnos a beber unos tragos. Recuerdo que hablábamos de algunos negocios que teníamos en mente, un vino tinto preparado con fruta tipo sangría y musiquita de fondo de los 90. Después de bailar varias piezas en la pista y haber regresado a nuestra barra, observamos una hermosa chica que estaba sola casi a nuestro lado. Una mujer blanca de cabello algo rojizo, ojos grandes, labios finos y provocativos. Una blusa con transparencias en negro que dejaba ver un par de tentadores senos. Una cadenita de oro con una virgen sin identificar aún. Unas caderas grandes que dejaban a mi imaginación unas nalgas igualmente provocativas. Me hiciste señas como preguntándome si me interesaba, tu conoces muy bien mis gustos, sabes que mi sonrisa y mi ceja levantada lo 🎲 todo. Imaginábamos que esperaba a alguien, pero… ¿Y si estaba sola? ¿Será que la invitamos?

Nuestra complicidad es tan importante como nuestra comunicación. Nuestras fantasías, perversiones y deseos deben ser compartidos, expuestos, declarados. No tiene sentido andar con secretos, penas o silencios. ¿Cómo saber si nos gustan las mismas cosas… O las mismas personas? 😈 Ver como desnudabas con tu mirada a esa mujer esa noche, me ponía casa vez más caliente. Tus ojos claros me dejaban ver tu pupila dilatada, verte morder los labios y acomodarte el escote cada 40 segundos me hacían sentir que hablabas con ella mediante lenguaje no verbal. “¿Dime si no está divina esa caraja?” me preguntaste con intención de que me volteara a verla de nuevo. Solo moví mis cejas y sonreí. Sabes que cuando ando contigo no suelo ser el cazador furtivo. Me levanté y me fui un instante al baño, necesitaba dejarte sola para que rompieras el hielo. Yo entré al baño de caballeros, me lavé la cara, revisé el teléfono, dándote tiempo suficiente para te acercaras a ella. Solo se que cuando regrese estabas hablando como si se tratara de tu mejor amiga. Tienes un encanto tan particular para hacer amistades que hasta reduje el paso para verlas a ambas a lo lejos. Había química, ambas son mujeres muy atractivas, sensuales, seguras de sí mismas. Esta vez era yo quien las desnudaba lentamente con la mirada. Deseando tener esos provocativos senos de ambas entre mi cara mientras ustedes se divertían. Llegué y pidiendo permiso me la presentaste. Aún recuerdo su sonrisa dulce y carismática, ese perfume de niña buena y ese acento en su voz que me dejaba claro que no era de esta ciudad. Era aparentemente todo lo contrario a ti. Tú traías un perfume que alborotaba mis feromonas, y aunque no traías transparencias, tus senos se resaltaban muy bien con esa blusa. Sentarme en el medio de dos bellezas me predecía que la noche sería muy divertida. Bailamos, bebimos, conversamos y nos reímos. Pedí una ronda de tequila, pero solo para ustedes dos, quería que se sintieran más desinhibidas. Después de varios tragos y siendo solo las 10:00 pm quedaba mucho por disfrutar. Así que… ¡¡A bailar!!

Primero bailamos tu y yo. Podía disfrutar de tu perfume mezclado con tu sudor. Sentir tu cuerpo pegado al mío, rozándome. Sintiendo como tus senos se pegaban a mi pecho y tu rostro me respiraba tan cerca. Pude ver como ella nos miraba con tanta picardía en su rostro. Luego la invitaste a bailar conmigo. Me dejaste en sus brazos. Ella se aferró a mí y pude sentir en el primer giro bailando, que es de las que lleva el control. Dominante en el baile, dominante en la cama. Así pienso yo. Sus senos firmes y duros los sentía rozándome cada vez que podía. Me miraba con deseo. Deseaba saber que había en su cabeza. Por un momento mi erección fue inevitable, ese roce de piel y tu mirada pervertida como si desearás que me la comiera frente de ti me encendía cada segundo. En un instante te acercaste a mi espalda y sin separarnos bailamos los tres juntos por un instante. Volteaste mi cara con tus suaves manos, me besaste. Mi erección quería salir de mi pantalón, ella lo noto inmediatamente. La miré y sin mediar palabras nos besamos. Y mientras la besaba me empezaste a hablar sucio al oído. Nos decías: “Pero que rico se besan… ¡Cuéntame! ¿Como besa? A lo que ella respondió: ¡Venga y le muestro mamita! 😱¡Y te besó! Allí casi frente a todo el mundo, pero al mirar alrededor, nadie nos miraba en realidad. Esto apenas empezaba. Los juegos de seducción y provocación daban inicio. Los bailes eróticos, las miradas, las caricias entre tres almas pervertidas daban un paso para que esta noche fuese inolvidable. Aún recuerdo ese juego de acariciarse los senos cada una con sus manos y verlas luego tocarse entre ustedes mientras me miraban con picardía. Había una conexión increíble que me hacía volar la imaginación. Por un instante sentí tu mano en mi entrepierna para verificar mi estado y susurraste a mi oído… «Quiero verte cogiendo con ella, lo deseo. Vamos a llevárnosla a un hotel… Ya!” 🔥Mi corazón latía muy fuerte, y más cuando le dijiste algo al oído que me imagino que fue la invitación. Ella me miró a los ojos y dijo: “Para luego es tarde, pídame otra ronda de tequila para agarrar calorcito, que esta noche quiero sexo salvaje y ya se quienes me lo van a dar…”

Las tequilas llegaron. Una a una se las bebieron. Sal… Shot… Limón y un beso apasionado que me decía “Sácame de aquí o te cojo aquí mismo” y se que serían capaces. Cuando estábamos a punto de irnos llegó un amigo, (esos que tardan horas en saludar y horas en despedirse.) Pero gran amigo al fin. Que al verme salir acompañado de dos hermosas mujeres no pudo ser más imprudente y decirme: “¿Hermanito lo veo abollado, vas a necesitar ayuda? ¿Ya te vas?” A lo que respondió nuestra amiga: “Que lastima papito, pero llegó tarde ya nosotras nos tenemos que ir a dormir, mañana trabajamos, sino con todo gusto nos quedamos un rato más.” Me tomó de la mano y me susurró al oído: “Quiero que me cojas ¿Nos vamos o se va a quedar con su amigo? Sino me presta a su amiga y usted se llega luego…” ¿Como negarme a irme ya? Tuve que mentir… “Ya vengo, las llevo y regreso” se que no me creyó, tu estas clara. Pero era necesario salir de allí inmediatamente. Sentía que mi cuerpo me lo pedía a gritos y tu cara de “Vámonos ya” se te notaba. Cuando nos subimos al auto y arrancamos rumbo al hotel y empezaron con sus juegos de provocación sentí que no llegaría a la habitación. Tu empezaste a meterme mano y desabrochaste mi pantalón. Me masturbabas mientras yo trataba de manejar sin perder el control. Nuestra amiga solo me hablaba y me tocaba el pecho con sus manos desde el asiento de atrás. Llegamos al Dallas Suites y tomamos una de sus suites temáticas. Apenas había estacionado y me baje para cerrar el portón eléctrico y sentí como se lanzaron contra mi. Eran dos fieras salvajes listas para devorar a su presa. Nos besábamos sin control podía sentir tu mano entrando en mi pantalón y queriendo liberarlo antes de llegar a la cama. Nuestra amiga se quito la blusa y nos dejó ver aquel esplendor en su pecho. No tardaste en hacer lo mismo. Nos desnudamos y se fueron a la cama mientras yo dejaba llenando el jacuzzi. Verlas tocándose mientras me miraban con deseo. “¿Quieres tocarla como yo?” me preguntaste mientras apretabas esos redondos senos abrazándola desde su espalda y ambas me miraban invitándome a disfrutar. “Venga papito, únase a nosotras púes ¿O prefiere vernos a nosotras sólitas jugando? 

Nos dirigimos rápidamente a esta maravillosa habitación. La cama nos esperaba para disfrutar de un rico encuentro. Los besos y las caricias dominaban la escena, sentir la humedad en cada una de ustedes me llenaba el ego lo suficiente para sentirme afortunado de tener dos mujeres hermosas en la misma cama. Empecé contigo, sabes lo fanático que soy de hacerte sexo oral. Disfrutar de tu humedad y escucharte gemir era suficiente para mí. Sentir como nuestra amiga acariciaba mi cabello mientras estaba sumergido entre tus piernas y escucharla hablándome mientras mi lengua y mis labios te daban placer hacia que me incentivará más. “Hazla gemir duro papito” me decía mirándome a los ojos y sonriéndote cuando lograba que yo lo hiciera. Era placentero complacer sus peticiones y darte placer al mismo tiempo. Ella de pronto me apartó y me enseñó como hacerlo, metió levemente sus dedos en ti y con su boca y lengua estímulo tu punto de placer. Yo me acerque a tus senos y empecé a lamerlos y morderlos suavemente. Tus quejidos empezaron a salir de tu boca sin control. Tuve que besarte, morder tus labios hasta que ya no aguantaste más, un orgasmos se adueñó de ti y sin poder hacer nada, ya que te tomé fuertemente de los brazos, ella te hizo llegar al más rico squirt. Yo te miraba a los ojos, te decía: “¿Esto es lo que querías mi hembra? ¡Ahora te toca sentirme a mi!

Me acosté y te subiste sobre mi, nos besamos como si se tratara de dos enamorados. La pasión y el deseo se consumían con cada beso, sentir como iba entrando en tu cuerpo y sintiendo tu calor y humedad me hacia ponerme más firme cada segundo. Mis manos se apoderaban de tus caderas, así podía controlar tus movimientos. Nuestra amiga se unió al encuentro cuando sentí que sus manos acariciaban allá abajo donde se unían tu cuerpo y el mío. Por instantes lo tomaba, lo sacaba, lo besaba y lamia, lo volvía a introducir en ti. Pude sentir por un instante como ella metía su mano dentro de ti pero sin sacar esta vez mi firmeza, podía sentir sus dedos deslizarse dentro de ti y rozándome a mi al mismo tiempo. Nunca había sentido algo así. Nosotros nos mordíamos los labios, nos alabamos el cabello. Nuestra piel empezaba a pedir un poco de dolor… Mis manos empezaron a darte azotes en las nalgas, te apretaba con fuerza con cada embestida. Mis gemidos empezaban a salir como gruñidos, mi lado salvaje se salía de mi. Quería azotarte con fuerza, hacerte gritar, dejar mis manos marcadas en tu piel. ¿Te acuerdas? Liberé esa perversión en nuestra invitada…

Nuestra invitada tiene carita de niña buena, pero su alma estaba llena de perversión pura. Me besó con actitud de mujer dominante, lujuriosa y muy sensual. Esos besos que provoca quedarse horas disfrutando de unos ricos labios. Sin esperarlo mucho se subió encima de mi, me abrazó y empezó a moverse de arriba a abajo, suave, lentamente, disfrutaba cada centímetro de mi. Disfrutaba cada beso con sumo placer. Tu solo nos observabas, la dejaste adueñarse de mi. Yo estaba rendido ante su poder. Apretar sus senos, besarlos, morderlos, me daba mucho placer. Sentirme dentro de ella, poder tocarla a mi gusto. Una total desconocida que me encantó con solo verla. De pronto ella gimió casi gritándote: “¡Perra! ¿Qué haces?” estabas lamiendo el medio de sus piernas mientras ella seguía sobre mí. Ella volteó a verte y tu metías tus dedos dentro de ella está vez. No lo habías hecho antes y querías experimentar, quería hacerle lo mismo que ella te hizo. Con la diferencia que esta vez tu empezaste a estimular su ano con tu boca y tus dedos. Ella se reía, gemía más fuerte, te hablaba sucio, tenían una conexión divina. “¡Vamos mi Dueño, dale más duro! ¡Hagamos que grite esta perra!” Dijiste con voz imponente mientras tus dedos estaban penetrándola y yo seguía aferrado a sus caderas y a su boca. “¡Me están matando malparidos!” Gritó nuestra juguetona amiga mientras temblaban sus piernas y la humedad fluía por ellas… Somos unos pervertidos conectados por la lujuria, el deseo y el placer. Tres cuerpos que se devoran sin límites, dispuestos a todo… Y pensar que esto apenas comienza… 

Ella me besaba muy rico y apasionadamente, yo no dejaba de mirarla por algunos instantes. Su mirada era profunda y llena de fuego. mi erección se fortalecía cuando lograba conectar mi mirada con ella. Ella se mordía los labios cada vez que sentía mis manos apretar sus nalgas para empujarla contra mi. Podía sentir su humedad cayendo a chorros sobre mi pelvis. Tu por un instante te quedaste solo viéndonos coger, nos mirabas disfrutando cada caricia, cada beso, cada embestida. Nos hablabas suave, nos decías que hacer, nos guiabas con tus manos, con tu voz. En algunos instantes la agarrabas por el cabello y le robabas unos besos, en otros me los dabas a mi. Era una locura llena de lujuria y placer sin limites. De pronto la detuviste, te subiste sobre mi cara para darte sexo oral mientras quedabas frente a frente a ella. Solo pude escuchar como sonreían y se movían en un triangulo muy perverso. Tu enorme culo me lo podía disfrutar junto a los jugos de tu sexo. Ella se movía tan rico que ya no creía poder seguir aguantando, así que les di la señal. Ambas se bajaron y se fueron a jugar con mi erección con sus temibles bocas. Un intercambio de fluidos y manos masturbándome que me harían explotar en pocos segundos. Mirarlas a los ojos de las dos intercaladamente, verlas besándose y besándomelo al mismo tiempo con cara de lujuria insaciable. Ella de pronto se subió en mi haciendo un 69 y no me dejaba verte, solo sentir sus bocas, sus manos y aquellas voces que me pedían que acabara en sus bocas. Fue imposible aguantar mas, apreté sus nalgas y metí mi boca y nariz en su sexo mientras explotaba en sus bocas que me lamían y chupaban sin parar. Pude sentir tu lengua lamer mi ano, se que eras tu. Se lo mucho que lo disfrutas. Ella seguía en una garganta profunda y acariciaba mis gemelas. Pude escuchar como tosía cuando casi se ahogaba con cada arcada. Ustedes eran la mezcla perfecta de perversión y placer que necesitaba mi cuerpo. Ella tuvo otro orgasmo mientras mis labios y lengua la estimulaban, tu te acercaste a mi lado, ella se bajo un poco y me besaste con un poco de mi propio semen en tu boca, lo mezclaste en un beso con lengua con la humedad de ella que aun seguía en mis labios. ¡Wao! ¿Podría existir algo mas placentero? Si… ella tambien se unió a ese beso y entre los tres nos estuvimos besando hasta quedarnos dormidos en aquella cama de hotel, esperando reunir fuerzas nuevamente quizás para devorarnos de nuevo. ¿Ustedes que creen? ¿Repetimos?

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Múltiple placer…

La fantasía más grande de un hombre es poder recibir placer de varias mujeres al mismo tiempo. Sentir en su cuerpo varios labios besándolo, varias voces susurrando palabras provocativas. Manos que acarician y seducen la piel. Una vez recibí la invitación de una amiga que quería que la asesorará en cumplir una de sus fantasías, ella quería estar con otra chica, pero tenía el temor que no pudiera controlar la situación y lo quería disfrazar de trío, para según ella no sentirse lesbiana. Así que empezó hacerle propuestas a sus amigas a ver cual se atrevía a participar en el trío MHM. Al principio cada una respondía con “déjame pensarlo” y ella estaba tan ansiosa y nerviosa que sentía que no se iba a dar. Así que decidí ayudar un poco. Le envié una nota de voz desde el teléfono de mi amiga a cada una de las posibles candidatas, invitándola a participar junto a mi en una noche de pasión y lujuria desenfrenada. Un encuentro entre tres almas libres de prejuicios y llenos de deseos. Con ganas de descubrir nuevas emociones y placeres. Y que yo personalmente me quería comprometer a invitarla porque deseaba escuchar los gemidos de placer de la mejor amiga de mi hembra. Y ambos deseábamos cumplir nuestra fantasía. ¿Cuento contigo? Con solo mi voz y mi propuesta solo una dijo que no, que no se atrevía, ni que fuera Nacho Vidal. Las otras pidieron verme en fotos y dos dijeron que si sin pensarlo. Ahora bien, ¿cual elegimos? Me preguntó mi amiga. A lo que le respondí que no dejara ninguna por fuera. Porque si elegía solo a una, había probabilidad que se arrepintiera en el último minuto y se quedaría con las ganas. Es mejor que lleguen y que se queden las que se atrevan… ? Ya que podría tener más de una y yo también… Y así fue… Dos cancelaron a última hora, pero llegaron tres. Se preguntaran ¿como hicimos verdad? Ya les cuento….

Mi amiga vive sola en una propiedad de montaña alejada de la urbe citadina. La primera de sus amigas llegó, una rubia bajita con bonitas curvas naturales y cara de niña buena. Se bajó de su auto con una botella de tequila en la mano. Muchas veces el alcohol ayuda a desinhibirse más rápido. Nos presentó e inmediatamente hubo una química entre las miradas. Verla morderse los labios me hizo sentirme más a gusto y luego llevarse a mi amiga a la cocina dejándome solo para ella susurrarse cosas aun más. Nos servimos unos tragos… Limón, sal y el shoot de tequila. Yo había preparado unos snack para picar mientras tanto. A la segunda ronda ya la rubia me había empezado a besar sin mediar palabras ni acuerdos. Mi amiga solo nos veía sentada mientras nos comíamos a besos y caricias provocativas. Empezó a quitarme la camisa y a besarme el pecho. Me recorría con su lengua y me sus labios mientras sus manos ya se abrían paso entre mis pantalones. Me lo agarró por encima del bóxer y mirándome con una sonrisa lo sacó de su guarida y se lo llevó a la boca lentamente. Saboreándolo y jugando con sus labios y su lengua. Me miraba a los ojos segundos antes de atragantarse hasta la garganta con toda mi erección. Sus ojos se llenaron de lágrimas rápidamente. Su saliva ya empezaba a chorrear de entre sus labios y mi verga. Sus manos hicieron presencia acariciando mis gemelas y masturbándome de arriba a abajo. Mi amiga se fue acercando y se unió al compartir y justo cuando ambas empezaban a lamerme entre las dos… Sonó el timbre…- ¿Quien será?- Dijo la pequeña rubia seguido de un: – Anda tu que eres la dueña de la casa, yo me quedo aquí con él tranquila – Mi amiga solo sonrió, me guiño el ojo y se fue. Segundos más tarde llegaba acompañada de otra chica, una morena de cabello largo. Que al encontrarnos en aquella posición se sorprendió y de los nervios le dio fue por reír. Pero no dejaba de vernos. La rubia ni le importo escuchar que tenía otra espectadora. No me dejaba de chupar y saborear mi erección. La morena se sirvió un trago y se sentó al lado mio para ver en primera fila aquel espectáculo. Se reía y nos miraba disfrutando del momento mordiéndose los labios…

Aquel encuentro con la rubia entre mis piernas haciéndome sexo oral como toda una experta mientras miraba fijamente a la morena que acababa de llegar, ella se disfrutaba tanto la escena que no tardo en sumarse. Empezamos besándonos, tenía unos labios muy ricos y un perfume que enloquecía. Nuestros besos tenían sabor a tequila y lujuria. Ella empezó a quitarse todo quedándose en ropa interior. Tenía una piel suave y bronceada. Apartó a la rubia y tomó posesión de mi erección, manoseándome primero antes de llevárselo a la boca. Sus manos eran suaves aunque iba preparada, se puso lubricante saborizado y después de recorrer mis bolas y toda mi verga, se la llevó a su boca después de un trago de tequila. Podía sentir un calor que me ardía por todo mi sexo. Luego tomó un hielo lo metió en su boca y empezó a jugar con el y su lengua por mi glande. Hizo que me contorsionara. La rubia sin pensarlo me puso en la cara su húmeda vagina lista para ser devorada por mis labios y mi lengua. Esto se ponía color de hormiga. Así que mi amiga decidió llevar esto a la habitación y hacerlo más cómodo. Allí nos metimos los cuatro y empezamos a comernos. Ya con varios tequilas encima tenía a dos mujeres dándome sexo oral simultáneamente y otra encima de mi cara recibiéndolo. Mi amiga por ser la anfitriona pidió ser la primera en ser penetrada, se puso en cuatro y me dio la bienvenida. Las otras dos me miraban, así que le pedí a una que me besara y nalgueara a mi amiga. La otra se masturbaba, así que a ella le pedí que se tapara los ojos, cosa que cumplió rápidamente. Me dediqué a darle un rico oral mientras le pedí que otra de ellas la tomará de las manos y no la dejara moverse. Gemía muy rico cada vez que sentía mi lengua jugar con su clítoris pero en un instante le di chance a mi amiga para que cumpliera su deseo. Sus gritos eran fascinantes, y ver a mi amiga en cuatro me provocó volverla a penetrar mientras ella se devoraba a la otra chica. Hasta que la hizo llegar al orgasmo. Ella sabía que no era yo, mi barba se siente cuando doy esos ricos orales. Pero se lo disfrutó al máximo. Intercambiamos varias veces las posiciones para que todas disfrutaran… Fue fantástico.

La rubia era insaciable, buscaba que yo la partiera en dos. En un instante la puse en cuatro y liberé mis manos en sus nalgas azotandola cada vez más fuerte, sus pequeñas nalguitas estaban rojas ya, podía ver hasta unos puntitos rojos de sangre, y aún así ella pedía más y más. Sus caderas se movían con tal agilidad que sentía que en cualquier momento no aguantaría más y tendría que dejar salir todo. Así que cambie de posición para darme un leve descanso. La voltee y subí sus piernas a mis hombros, la tomé por las caderas y empecé a embestirla hasta el punto de sentir que no le cabía toda mi erección, el dolor hacia acto de presencia. Ya hasta lo decía: “Me duele, me estas matando, me dueleeeee…” decía apretando las sábanas y mordiéndose los labios. Pero seguía diciendo entre dientes: “No pares coño, no pares hijo de puta”. Le di con todo… Mi sudor caía a chorros de mi frente cayendo en tu pecho. “Aguanta perra, ¿eso es todo lo que aguantas tu?” le dijo otra de las chicas que se acercó a ella. Motivando a la otra también a decirle cosas sucias al otro oído. Nada más excitante que escuchar a varias mujeres motivándose y hablándose sucio entre ellas. La rubia explotó a chorros mojándome todo. Quedó con varios espasmos en el cuerpo y las chicas empezaron a besarla y acariciarla alargando más ese “sufrimiento”. Yo estaba a punto de explotar con solo verlas haciendo eso. Necesitaba explotar… Así que tomé a la morena y le pedí que me montara. Me acosté y se subió encima de mi y empezó a mover sus caderas mientras yo le agarraba las nalgas siguiendo sus movimientos. No dejaba de verla a los ojos y besarla con mordidas y chasquidos. Mi amiga me pidió que le avisara cuando fuera a eyacular para devorarse mi leche. Y eso hizo, cuando estaba por explotar me sacó la verga y la hizo explotar en su boca y siguió lamiendo las nalgas de la morena haciéndole un rico oral mientras yo me disfrutaba el orgasmo besándome de lengua con ella. Ha sido lo más rico y fascinante que había experimentado jamás. ? ¿Lo han hecho? ?

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Mi nueva sumisa…

¿Donde empieza la historia? En unas elegantes instalaciones de un prestigioso hotel de Caracas. Hace unos días atrás fui contactado por una hermosa dama quien confesaba ser mi mayor admiradora. Llevaba mucho siguiéndome los pasos por mis redes y disfrutaba de cada una de mis letras y audios relatos. Su primera pregunta fue: “¿Son reales tus historias? Porque te confieso que las siento mías casi todas cada noche cuando las leo. ¿Como haces para conectarte con mi mente y adivinar casi siempre lo que pienso? Y hasta lo que siento a veces…” Yo simplemente la miré a los ojos y sonreí. Y le dije:“ Simple, no soy lo que lees… Soy lo que sientes al leerme. Además, ¿Qué separa la realidad de la fantasía? ¿El pecado de la tentación? ¿La lujuria del deseo? ¿O la perversión de la pasión? El dolor del placer… Más simple aún… Tus miedos. Nacimos en un mundo donde el miedo tiene el poder, el que genera miedo obtiene el poder y por ende, tu me tienes miedo. Pero estas dispuesta a descubrir la única salida… ¿Cómo huyes de la tentación? Cayendo en ella… ¿Cuando vences los miedos? Cuando los enfrentas… Y por eso estas aquí ¿A que le temes?

Ella respondió: “Le temo a la rutina, le temo a no sentirme viva, le temo al rechazo a veces quizás. Le temo a la soledad, le tengo miedo a mis demonios cuando los libero a mentes tan pervertidas como la tuya” dijo sonriendo casi a carcajadas. Su ansiedad se notaba en sus manos. Bebía agua después de cada oración expresada. Miraba hacia todas partes como si temiera ser descubierta hablando conmigo en aquel lugar. Fui claro y preciso después de un rato de conversación divertido y ameno, después que la sentí relajada y en confianza. “¿Que deseas de mi?” le pregunté mirándola a los ojos fijamente. Sus ojos se llenaron de fuego y se después de pensarlo unos segundos y con una sonrisa pícara en su boca me respondió: “Quiero liberar demonios y necesito tu ayuda”. ¿Díganme si no me sentí como un super héroe? Lo único que a Batman no le piden ayuda así, pero se sintió rico y emocionante. Me confesó que necesitaba adrenalina en su vida sexual y que necesitaba de “mis servicios”, no pude dejar de preguntarle ¿cuales? Y decirle ¿necesitas un logo? Con mi mejor sonrisa. Ella me responde riendo: “¡No! Tonto… No te hagas el loco, sabes muy bien a que me refiero”. Así que desabotonó su blusa dejando ver su brasier y sus senos, los acomodó casi que apretándolos mientras sonreía nuevamente con picardía. Me dijo con voz firme y segura: “Tengo reservada una habitación aquí, te dejaré la tarjeta para que entres y salgas cuando quieras durante estos días. Yo tengo que cubrir algunos asuntos de mi trabajo y estaré muy stresada. Así que quiero que al llegar tu te encargues de hacerme olvidar todas mis preocupaciones y liberes mis tensiones ¿es mucho pedir? No lo creo. Eso sí, te dije que quiero adrenalina ¿Cierto? Así que… Destácate, sorpréndeme, demuéstrame porque dices ser #ElDueño.

¿Qué puedo hacer? Una mujer como ella, después de aquella larga conversación cargada de picardía, seducción y dominio hay que dejarla sin aliento. Pero no basta con solo darle placer físico, mujeres como ella buscan algo más. Su punto G está en su cabeza… Así que me tengo que poner muy creativo para poder cumplir con sus espectativas. Tengo luz verde para hacer lo que yo quiera. Bueno, confieso que primero comí, mi mente trabaja mejor con la barriga llena. No hay mayor placer que comer en un buen restaurante y pensar en que hacer para complacer las fantasías de una mujer. ¿Que necesito? Música de ambiente… Nada más divino que hacer el amor con buena música de fondo. Quizás algo de gran contenido erótico tipo Sade o The Weeknd. La música te conecta con el momento, el ritmo de cada instrumento, que te eleva y te mueve. Donde tus caderas se mueven al compás de la música, tu cuerpo se libera y se siente listo para ser poseído. Donde tus gemidos y tus gritos sean el coro de la canción. Donde mis susurros sean parte de la letra y mis quejidos sean la melodía que te enciende. Ahora el aroma… Un ambientador con vainilla, aunque que mejor que un perfume Carolina Herrera, Paco Rabanne o París Hilton, mezclado con las feromonas de mi piel activas para dar placer a su olfato. Y que cada vez que sienta ese aroma me recuerde y suspire acompañado de una sonrisa de maldad, añorando que vuelva a suceder aquel momento… Continúa (en Gran Meliá Caracas)

Los sabores, los sabores son importantes a la hora del sexo. Eso sí, debemos taparle los ojos antes para que se esfuerce un poquito en saborear y adivine lo que prueba su boca. Soy amante del dulce, del picante y los cítricos, me encanta el chocolate por su aroma, sabor y textura. Me encanta el ceviche con mango y esa explosión de sabores que se genera. Unas fresas frías cubiertas de chocolate o un brownie bien caliente con helado y un toque de pimienta ¿no lo han probado? Jummm… No saben de lo que se pierden. El tacto y la vista, son los sentidos que más desarrollamos pero que al mismo tiempo sobre valoramos. Tocar es un arte tanto como ver y dejarse ver… A mi me encanta tocar primero, explorar la piel, la sensibilidad, esos rincones mágicos que hacen perder la razón a una mujer. Esos besos que das por el cuello y la espalda que te erizan la piel. Esas palabras sucias susurrantes al oído diciendo todo lo que quieres hacer: “Esta noche serás mía por completo, sin límites ni tabúes, quiero que no solo me entregues tu cuerpo, o tus ganas, quiero todo tu deseo y perversiones, tu lujuria, tus gritos y gemidos, tus suspiros y sonrisas. Quiero sentir tus manos acariciándome y por que no clavándome las uñas en la espalda o en mis nalgas. Quiero que me aprietes a tu cuerpo y me muerdas los labios al besarme, quiero que desabroches mi pantalón y tu misma me liberes, que lo toques, lo acaricies, lo aprietes y en un impulso te tires de rodillas y lo metas a tu boca sin mediar palabras. Lo saborees y lo degustes como si se tratara de un dulce o un helado. Quiero sentir como tu lengua juega de arriba a abajo y tus labios chasquean cada vez que lo chupas. Eso sí… No dejes de mirarme. Que tus ojos llenos de fuego se claven en los míos y me hables a través de ellos. Dime que eres mía, que eres mi hembra, mi puta, mi zorra. Quiero ver como lloran tus ojos y caen tus lágrimas cada vez que tratas de llevarlo hasta tu garganta. Quiero que me pidas que te haga mía… Que sea un total pervertido pero elegante contigo. Sé que no nos conocemos, que ni mi nombre te sabes… Pero esta noche… Te lo haré gritar tanto… Que al despertar al día siguiente suspirarás al recordarlo…

Ella llegó cayendo la noche, me avisó con un mensaje de WhatsApp mostrándome lo linda que había quedado después de haberse maquillado, mostrándome sus labios brillando y lanzándome un beso. Con un texto que decía: “Estoy lista para comerte a besos”. Ya ahí te das cuenta que tiene un lado tierno. ¿Nervios? Si, volver a verla frente a frente y a los ojos a esta mujer me hacía tragar grueso. Para mí, todo está en la mirada. Más allá de que bese rico, si te mira más rico aún te sentirás en la gloria. Allí se forma la conexión con mi ser. Sumado a esto su tono de voz y la seguridad con la que me habla y lo más importante… Su sentido del humor. Una mujer que sea capaz de hacerme reír merecerá hacerla gemir por horas. Y te advierto que si te hago gemir a ese nivel terminarás riendo después de cada orgasmo sin razón alguna, aun averiguo por qué les pasa eso a algunas mujeres que han estado conmigo. ¿Felicidad? ¿Emoción? ¿Éxtasis pleno? No lo sé, pero es muy gratificante verlas tan felices, algunas hasta lágrimas de alegría se les salen. Sobre todo después de un rico sexo oral, donde mi lengua y mis labios hacen un excelente trabajo. Es mi placer favorito, hay mujeres que tienen un sabor y olor adictivo que te provoca estar allí lamiendo, chupando y saboreando con tantas ganas, sumado a unos profundos suspiros, gemidos y palabras entrecortadas que logran salir de sus labios. Sus manos aferradas a las sábanas o algunas veces en tu cabello controlando tus movimientos o la profundidad de tu lengua dentro de ella. Rozar mi barba levemente por su entrepierna, seguido de mi lengua y quizás algún lubricante con esencia caliente entre sus piernas es explosivo cuando ya están al borde del orgasmo mis dedos entran a cumplir su papel. Y en muchas ocasiones acompañado de algunas palabras claves… Puedo hacerlas sentir el más divino orgasmo que les hayan dado, algunas logran descubrir por primera vez un ‘squirt’. Disfrutar de sus caras de placer es indescriptible, algunas quedan con contracciones en el cuerpo que se retuercen y tiemblan, otras no se mueven… Pero se tapan la boca y tratan de impedir que ese grito salga ¿por qué? ¿A ustedes les gusta gritar al llegar al orgasmo?

-Fue inevitable no robarte aquel beso justo cuando llegaste al restaurante del hotel. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y ver como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a la habitación donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y mi lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. No podía esperar más. Te tome de la mano y te lleve conmigo a donde pudiéramos devorarnos. Esos besos en el ascensor fueron la llama que liberó mis demonios. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querías tenerme así? Besándote… Tocándote… Desvistiéndote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiraba profundamente. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretándome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión. Mis labios jugaron con tu clítoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…

– Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Que rico me coges! Yaaaaaaaa… Para… Para… Para…“ Gritaste retorciéndote en la cama, sintiendo como tu cuerpo era invadido por un espasmo tras de otro. Apretabas las sábanas de la cama como queriendo arrancarlas, abrazaste la almohada y gritaste un par de malas palabras… Yo solo te miraba y pensaba… «Que rico es verlas disfrutar de esta manera”
¿Ya lo han vivido?

Tu boca es placer puro y sincero. Así como hablas de rico también lo eres disfrutando de un oral. Dibujabas con tu lengua y saliva la mejor obra de arte que podía imaginar. Ver como usabas tu lengua con tanta agilidad me motivaba a pensar y desear más cada segundo. Verte jugando con tu saliva y mi ser imponente ante tu rostro, acariciado por tus manos suaves y tu dulce lengua me hacia suspirar y pronunciar tu nombre… Yo solo deseaba atravesar tu garganta ¿Por qué será? Yo quería sentir esa boca lamiéndome todo, si asimismo… Todo. Esa boca tuya se lo había ganado. Era tan rico ver tu mano sujetando mi miembro y tu boca disfrutando con tu lengua de mis más reservados placeres. Si solo vieras la cara de pervertida que tenías. Pero yo deseaba ser más perverso aún, así que te pedí que te acostaras encima de mi pero haciendo una X con nuestros cuerpos. Dejándome a mi entera disposición tus nalgas, si… Ya sabes lo que iba a hacer. Adueñarme de tu dolor… Se que lo disfrutas, así que necesitaba urgentemente que lo vivieras con este Dom… En realidad el placer no está en hacer sentir dolor como algunos creen. El placer está en la mezcla de sensaciones y en la confusión de emociones que nos enseñaron desde niños. Antes era un castigo para ti llorar después de unas nalgadas. Ahora ese llanto tiene otro valor. ¿Cuántas nalgadas fueron?¿Recuerdas? No lo creo… Lo que debes recordar son los gemidos con cada impacto de mi mano sobre tus nalgas. Y esa sensación de desesperación esperando la siguiente nalgada y el no saber cuando llegará. Ver las marcas de mis dedos me calienta, sentir las chispas en las yemas de mis dedos me excita, escuchar la palmada y el quejido de tu voz me lleva al éxtasis puro. Tus ojos llenos de lágrimas me lleva a pensar… El dolor también causa placer y la obediencia aún más… Y tu fuiste muy obediente mi nueva sumisa…

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Complaciendo peticiones…

Ustedes son una pareja como muchas, con grandes momentos e historias aburridas. Se han disfrutado en todos los sentidos y llegaron a ese punto donde sienten que les falta algo más… Pero ¿Qué? Que podrá darle emoción a esta relación casi perfecta sin tener miedo a perder. Recuerdo que últimamente tenían curiosidad por incluir alguien más a su cama. ¿Pero sería una dama o un caballero? O ambos quizás… Lo conversaron un par de veces antes de decidir. Ya que para nadie es un secreto que el hombre siempre preferirá una chica para hacer un trío. Aunque está vez él era quien quería complacer a su mujer. Si, por fin harías realidad lo que tanto anhelabas. Ser poseída por dos hombres al mismo tiempo. ¿Pero como consolidar este encuentro? Es muy fácil fantasear… Pero llegar al encuentro y que fluya es otra cosa. Así que recuerdo cuando recibí tu llamada confirmando este encuentro. Planear los detalles, los acuerdos, el convenio. ¿Donde nos veríamos? ¿Cómo romper el hielo? Siempre habrá temores al principio, ansiedad y nervios. Así que les diseñe el plan de encuentro. Nos veríamos en un restaurante, para beber, comer y socializar un rato. Y así mismo fue, con la diferencia que sólo tu llegaste, tu marido pidió disculpas por no poder llegar a tiempo por tener un compromiso de última hora, pero te dio el pase libre para adelantarnos. Recuerdo que estabas hermosa con ese vestido negro entallado al cuerpo, tu cabello suelto y maquillada resaltando tus hermosos ojos. Bebias un apple martini para entrar en calor. Yo llegué vestido de jean pero con camisa, corbata y chaleco negro.

Me senté frente a ti y pedí un Martini doble seco. Y pase un par de hora conociendote, haciendo tiempo mientras él llegaba… ¿Que creen que hice? Fue inevitable no robarte aquel beso. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y siento como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a otro lugar donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. Así que pedí la cuenta. No podía esperar más.

¿Que hay de malo en adelantarnos a algo que igual iba a suceder? Te tome de la mano y te lleve conmigo a un lugar donde pudiéramos devorarnos. Así que te subí a mi habitación. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querias tenerme así? Besandote… Tocandote… Devistiendote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiras. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretandome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión y mi lengua juega con tu clitoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…
La puse en cuatro y continue dándote un rico sexo oral de esos que hasta el culo quieren dar… Si, ese mismo. ¿Recuerdas? Que te besé hasta el alma. Que gemias con tanta fuerza que te tapabas la boca porque sentías que gritabas muy duro. Y yo te decía: “¡GIME! Quiero escucharte… No te los reserves… Liberalos… Grita como put# si te da la gana…” Metí mi lengua en tu culo y te penetraba mientras mis manos te nalgueaban y te apretaban. Tus fluidos caían por tus piernas mezclados con mi saliva. Mis dedos hicieron presencia. Empecé a jugar con todos tus agujeros. Tu solo suspiraba y gemias. A veces mordidas la almohada y gritabas usándola como silenciador. Metí a dos dedos en tu vagina mientras mi pulgar rozaba tu ano suavemente, abriéndose camino. Empecé a masturbarte con dos dedos, luego con tres, hasta que tenía casi mi palma dentro de ti y mi pulgar en toda la entrada de tu culo. Te pedí que me regalaras un orgasmo más antes de penetrarte y fue cuando introduje mi pulgar por completo y dos de mis dedos en tu vagina, apretandote y moviendo mi mano como un vibrador. En un par de minutos podía sentir como eyaculabas para mi tus fluidos seguidos de unos gritos y unas contracciones que te llevaron a retorcerte en la cama. Que rico es verte disfrutar… Y eso que esto apenas comienza… ? ¿Que más creen que hice? Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Rico me coges!” Pero si tan solo tu supieras que no era yo quien te lo hacía… Era tu propio marido que siempre estuvo escondido en la habitación y que ahora te tenia como su hembra sumisa y yo era su cómplice. Viéndolos disfrutar juntos y siguiendo mis instrucciones. Y justo allí fue cuando te dije: “Te tengo una sorpresa” el se subió a la cama y se posicionó frente a ti, tu sentiste que estaba cerca y con tus manos te adueñaste de la verga de tu esposo (aún creyendo que era yo) y empezaste a devorarla con placer y lujuria. Cuando de pronto sentiste que otra verga te penetraba sin aviso… Un “¡Put# Madre!” brotó de tu boca dejándote confundida, te arrancaste la corbata y miraste a tu marido al frente tuyo y al girar estaba yo… “¿Que locura es esta?” dijiste sin saber que hacer… A lo que tu esposo respondió: “Tranquila amor mio, llego la hora de verte disfrutar mientras él te coge ahora, ya lo autorice…”

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Y con Eva empezó el pecado…

Y nuestro primer encuentro debe ser cargado de curiosidad y preguntas. Más allá de saber cuantos tatuajes puedes tener en el cuerpo, quiero saber cuantas fantasías has hecho realidad. Cuantas veces has hecho el amor y cuantas veces ha sido solo sexo. Cuantas veces te dejaron sin aliento y cuantas los dejaste sin palabras. Quiero mirar más allá de tus ojos, de tus sonrisas, de tus lágrimas. Quiero descubrir la mujer que se esconde detrás de aquella coraza protectora. La hija, la madre, la luchadora. La que creyó en el amor de un hombre hasta que descubrió el amor de una familia. La que con sus propias manos levantó su imperio y hoy volvió a sonreír. Porque la felicidad plena de una mujer va más allá de un hombre que la haga gemir todos los días. Está en esas criaturas que te hacen reír, llorar y suspirar. Te motivan cada día a nunca jamás renunciar…

Las mujeres como tu que se atreven a luchar contra el mundo y sus prejuicios. Esas mujeres que a pesar de los miedo infundidos por sus seres queridos más cercanos, se atreven a luchar por el bienestar de los suyos. Quiero mirar tus ojos muy de cerca. Descubrir esa sonrisa, tus carcajadas y quizás esas lágrimas, no tanto por la tristeza, sino por exceso de risas. Quiero que me cuentes que te mantiene de pie cada día, a pesar de las dificultades, los obstáculos y las adversidades. Demostrando que soltera no es sinónimo de soledad. Y que la felicidad no viene guardada en el cuerpo (o la cartera) de un hombre, sino en los momentos bien vividos sin miedos ni prejuicios. La felicidad es despertar y respirar, escuchar la voz de tus hijos, beberte un café y sentir ese aroma. Comer frutas frescas, una arepa quizás. Es ver ese amanecer por la ventana. Es ducharse y acariciarte el cuerpo, sentirte sexy y deseada. Esa saber que las cosas que tú haces día tras día no hieren a nadie, sino lo contrario, haces sonreír… Suspirar… Emocionar… Y hasta gemir a otras personas.

«Noches largas para mi esperándote y noches cortas para ti extrañándome…
Porque cuando esperas el tiempo desespera, y cuando extrañas el tiempo avanza.» ¿Recuerdas ese mensaje? No dejo de leerlo uno y otra vez, me asomo en la ventana y miro al cielo, esperando que miremos la misma estrella y se conecten nuestros pensamientos. Me acuesto en mi cama y mirando el techo te dibujo, puedo ver tu sonrisa y el lunar que te adorna los labios rosados y provocativos, tus ojos café, esos ojos que me quitan el sueño y tus lindas pestañas que llenan de alegría mi vida cada vez que me guiñas el ojo. Tus hermosos senos, firmes y tentadores como melocotones, mis manos y mi boca extrañan su dulce sabor y tu piel suave. Morderlos y lamerlos sabes bien que es mi perdición, más aun cuando me miras hacerlo y te muerdes los labios y dejas escapar tus gemidos y suspiros. Te extraño… Desnudando mi cuerpo junto al tuyo y haciéndonos un solo cuerpo. Una cama llena de pétalos de rosas blancas… Porque el rojo lo dejo yo en tus nalgas cuando me adueño de tus deseos. Son mis manos las que se aferran a tus caderas apretándote con fuerza y haciéndote gritar con cada una de mis embestidas contra tu cuerpo. Grita mi nombre, golpea la cama, pídeme que no me detenga. Extraño hacerte sentir los más apasionados orgasmos, ver tu piel erizada cuando mi mano se aferra de tu cabello y mi mis labios te susurran al oído: «A veces el pecado es la entrada al paraíso» y pensar que nunca imagine lo mucho que alguien pueda hacer que mi deseo pierda el control y se vuelva tan fuerte. Pero llegaste tu a descontrolarme, hacer que mis piernas tiemblen y mi respiración se acelere.
Me gusta cada pequeño detalle, desde el momento en que empiezas a jugar conmigo hasta que me dominas por completo la mente.
Me gusta ver como desabrochas lentamente el botón de tu pantalón y abres tu blusa, mientras la ropa va desapareciendo mas me desespero por sentirte. Mis ojos te acarician y puedo sentir el calor de tu cuerpo a través de ellos. Me encantas en bikini. Como se resaltan tus sexys curvas y dejas ver los dibujos y palabras que adornan tu piel. No me aguanto más y me robo tus besos… Mis manos te empiezan a tocar… Dejas escapar un leve gemidos y se hacen cada vez mas fuertes. Se que te encanta sentirte dominada, hacerte sentir vulnerable, cierras tus ojos al sentir mis manos entre tus piernas.
Te hago sentir en ese momento que eres la protagonista principal y toda tu atención la tengo puesta en mis ojos.
Sabes como manipularme para conseguir lo que quieres, logras que haga lo que te plazca, me dejas tocarte, besarte, lamerte, morderte, me agarras y me miras diciendo: «Hazme tuya.
Me estoy volviendo adicta a tu cuerpo, a tus palabras… a esa sensaciones que provocas en mi… Quitame el bikini y adueñate de mi, hagamos realidad mi fantasía.»

Tu boca de apoderó de mis labios y tus besos me desconectaron del mundo que siempre creí que era el real. El olor de tu aroma era de pasión y locura, a solo segundos del comienzo de la lujuria y la ternura. Esa mezcla de ángel y demonio… Ángel cuando me besas con los ojos cerrados y susurras mi nombre y me dices cuanto me quieres, cuanto me extrañas… Demonio cuando muerdes mis labios y abres tus ojos y me miras con picardia y me dices: «Eres mio carajito». Eres ángel cuando respiras cerca de mi piel y acaricias mi cabello suavemente con tus bellas manos. Demonio eres cuando muerdes mi cuello y son tus uñas largas las que se clavan en mi piel dejando por mi espalda, pecho y piernas las marcas de tu euforia cuando nos hacemos el amor. La brisa con olor a playa, el sol en el ocaso, tu dulce humedad sobre mi cuerpo, tus lentos movimientos de cadera y tus gemidos como cantos de sirena, hacen perfecta la velada de nuestra fantasía frente al mar. ¿Pero mejor nos vamos a la habitación? Siento que ya son muchas las personas que están disfrutando de nuestra función…

Ya en la habitación nos olvidamos de las miradas de asombro de la gente que estaban un poco cerca de nosotros y que por algunos minutos disfrutaron de nuestra escena de sexo tierno y apasionado… Pero darían lo que fuera por vernos a partir de este justo momento. Ver como te arranco el bikini y te dejo al desnudo por completo. Ver como te beso con pasión los labios te llevo hasta mi cama, te acuesto e inmediatamente llevo mi boca entre tus piernas y te hago disfrutar del placer oral que fluye de entre mis labios y me lengua. Sentir ese dulce sabor de tu humedad seguido de tus uñas en mi cabeza, tus dedos entre mi cabello, guiándome, empujándome cuando quieres más fuerte o levantándome la cara cuando simplemente quieras ver mi cara de placer desmedido. Me dejas subir por tu abdomen pasando mi lengua por tu ombligo y subiendo hasta tus senos. Allí me detengo a degustar y morder uno por uno hasta escuchar tus quejidos y tu risa causada por mi lengua en cada uno de tus pezones. Justo allí es cuando siento tu mano acariciando suavemente mi erección y me pides que suba hasta dejarlo muy cerca de tu boca. Es increíble sentir como lo llevas desde la punta hasta casi el final intentando una y otra vez hasta lograr engullirlo por completo y hacerme una garganta profunda, rozando tu nariz con mi abdomen y mis gemelas en tu barbilla. Tus ojos se llenaron de lágrimas pero tu sonrisa de satisfacción me hacia excitar mucho más. La maldad te invadía, querías verme gritar tu nombre… Sentir que casi me hacías llegar al clímax con solo tus labios y tus manos. Es que con solo ver tu cara era suficiente para mi para hacerme sentir cerca del orgasmo. Sabes bien que soy muy visual con las expresiones de tu rostro. Y esa carita de niña mala me enciende cada vez que tu y yo nos devoramos en la cama. Adoro verte lamerlo y manosearlo, que lo pases por tu cara, por tus senos y al fin me pidas que te penetre… ¿Recuerdas? Subiste tus piernas sobre mis hombros y tu misma tomaste el control a pesar de estar acostada de espalda movías tu pelvis y caderas en sincronía con mis embestidas. Tus manos sobre tus senos clavando tus uñas como tanto a mi me gusta verte…

Tenerte en mi cama, tener el control sobre tu cuerpo y tu mente. Adueñarme de tus gemidos y movimientos de tu cuerpo. Tus caderas se menean al ritmo de la música de fondo, mi erección se incrementa con cada impulso hacia atrás y ya puedo sentir toda tu humedad salpicar mis piernas. Verte abrazar y morder la almohada me calienta cada vez más. Escucharte gritar y gemir, soltar algunas palabras de lo que siente… «Que rico… No pares… Dame más… Dios… Que divino… Me estas matando… Siiiiiiii… Así… Tómame del cabello… Azotame… Coñooooooo…» y pare de contar cuantas otras más que no puedo dejar plasmadas en mis letras por la censura… ? Hasta que mis manos no me ardan por las nalgadas que te doy no me quedo tranquilo. Adoro verte soltar esos ricos quejidos de placer y dolor seguidos de una mordida de tus labios. Verte apretando las sábanas con ganas de arrancarlas. Que voltees a verme la cara de placer y perversión que pongo cuando te estoy disfrutando. Que veas mi sudor caer sobre tu espalda y me pidas que no pare hasta explotar en un clímax, un orgasmo que nos deje el cuerpo temblando. Caer en la cama sin aliento y quedarnos abrazados, dándonos los besos más dulces y tiernos, risas y pícardia, justo es el momento donde nos vence el sueño quedándonos dormidos hasta el amanecer… Al despertarme ya te habías vestido y el desayuno estaba en la mesa. Te acercaste hasta la cama me tomaste de la mano, para que no me levantará aun, me abrazaste y te despediste dándome un beso en la frente y devolviéndome el pago que te había hecho cuando llegaste en mis manos diciéndome: «Me diste el mejor sexo de mi vida… Creo que el servicio me lo diste fue tu a mi… Si me quedo un minuto más… Creo que me haré adicta a ti… Gracias mi dueño» FIN

 

Foto: Modelo Evafrodita

jacuzzi

Tu y yo en el jacuzzi…

Me encantó tu cara cuando abrí la puerta y encendí la luz. Tus labios inmediatamente fueron míos. Sin pensarlo mucho me diriji al jacuzzi y abrí la llave para llenarlo. Empezamos a desvestirnos y mirarnos con deseo. Las ganas de comernos no eran normales. Yo solo quería mirarte. Para mi eso es más que suficiente, tu mirada de placer y alegría, tus ojos llenos de pasión y deseo. Verte casi desnuda, solo para mi. Cada curva de tu cuerpo me incita a meterte en la cama y hacerte el amor. Me desvisto y quedo solo en bóxer, me quedo contemplando tu belleza sentado en la cama, solo veo como te vas quitando cada prenda de ropa y accesorios. Quedas con solo tu ropa interior de encajes blanco. Me miras y te acercas a mi caminando lentamente. Pones tus senos en mi cara y dejas que los acaricie con mis labios y mi barba corta. Puedo sentir tu perfume. Mis manos se aferran a tus nalgas inmediatamente, te acaricio lentamente recorriendo tu cintura, tu espalda y tus hermosos senos. Dejas salir ese primer gemido de placer cuando mi lengua trata de colarse entre tu brassier buscando tus pezones. Me miras con tus bellos ojos y muerdes tus labios cerrando los ojos lentamente. Suspiras… Y justo allí te traigo hasta la cama. Nos besamos con pasión, con ternura, nos mordermos los labios y tocamos nuestra piel. Tu mano se da cuenta de como me encuentro y abre espacio entre mi bóxer y mi cuerpo, dejándolo libre. Lo tomas firmemente y lo acaricias mientras no dejas de besarme. Y es justo cuando te digo… Voy hacerte el amor carajita… Hoy eres mía…

Besos, besos y más besos… Es que tus labios son mis favoritos. Mirar tus ojos mientras lo haces una adicción. ¿Quien besa con los ojos abiertos? Yo cuando estoy contigo… Porque cada vez que los abres me enamoro más de ti. Desabroche tu brassier, te quite la panty rápidamente, seguido de mi bóxer. Desnudos, así es que somos felices, te atraje hacia mi y te subiste sobre mi, solo rozando tu pelvis con mi cuerpo, movidas tus caderas con tanta pasión que me tenias loco. Ya te quería hacer mía, quería estar dentro de ti. Pero disfrutaba mucho tu sensualidad, tu provocación, ver tu sonrisa de alegría cuando estas conmigo es lo que llena de energía para sentirme el hombre más afortunado del mundo. Lo nuestro es más que solo sexo casual. Más que deseo y lujuria. Lo nuestro es algo inexplicable… Único… Así que justo en ese instante cuando sientes que se pone muy romántica la cosa… Libero mis demonios para darle el equilibro que tanto te gusta de mi. Me levanto de la cama, y quedándome de pie sujeto tu cabello y llevo tu boca a mi cuerpo. Dejo que me devores con tus labios, que tu boca se apodere de mi, y disfruto de los placeres que me puedes dar desde esa perspectiva. Puedo ver la marca de tu traje de baño en la piel. Eso me encanta, porque juntos parecemos una Nucita… ¿Sonríes verdad? Yo siempre nombrando el chocolate. No pude esperar más, te puse en cuatro e inmediatamente nos volvimos un solo cuerpo. Me encantó ver como tus manos se aferraban a las sábanas de la cama, como mordías la almohada, como gemías con fuerza y me mirabas a través del espejo. ¿Pero sabes que me encendió? Cuando decías mi nombre tras cada embestida. Mis manos se aferraban fuerte a tus caderas, a tus nalgas, tus gemidos se escapaban, seguidos de unos cuantos «que rico». Pero no fue sino hasta cuando solté tu cabello recogido y te controle cual potra salvaje, enredando tu pelo en mi mano izquierda mientras la derecha te daba nalgadas y te apretaba. Los gemidos pasaron a ser gritos, los suspiros se convirtieron en quejidos. Eras mía en ese instante. Arrancaste las sábanas de la cama. No querías que parará, así me lo pedías…

Nos metimos al jacuzzi con agua caliente y al inicio sin espuma. Tu te metiste entre mis piernas pegando tu espalda a mi pecho. Te abracé inmediatamente, besando tu cuello suavemente, acariciando tus senos lentamente. Susurrándote al oído sutilmente: «Me encanta estar así contigo, poder acariciarte y consentirte mi amor bello.» Tu solo cerrabas los ojos y disfrutabas del instante. Suspiro tras suspiro, quizás por algunos segundos tus ojos se nublaban de lágrimas. Y allí era cuando te abrazaba más fuerte, como queriendo unir cada pedacito roto de tu corazón y pegarlos con un fuerte abrazo con todas mis fuerzas. Te decía al oído cuanto disfrutaba estar así contigo. Porque más que pasión y deseo, lo nuestro era más que solo sexo. Era esa mezcla perfecta de lo bueno y lo malo. Del amor y lo prohibido. La pasión y la perversión. Me mirabas a los ojos y me preguntabas: ¿Eres real? ¿Eres de verdad así? ¿Donde estuviste metido todo este tiempo? ¿Por qué no llegaste antes a mi vida? A lo que respondí: Quizás antes no me hubieses prestado atención, no era el momento. Hoy es el momento. Hoy si nos necesitamos. Soy real, soy tu realidad, y antes de conocerme vivías una realidad alterna. Como en la película The Matrix que siempre creíste que lo que tenias era el «Mundo Ideal» a partir de ahora hay un antes y un después. Y quizás vivas simultáneamente en ambos mundos. Mientras sigues descubriendo que todo lo que te enseñaron desde niña de como debe ser tu hombre ideal no es como te lo pintaron. Y que el placer real no está en tener un hombre que te lo de todo. Es un hombre que te haga sentir que con él ya lo tienes todo. El que te motiva, el que te hace sonreír, el que tan sólo con tocarte te hace sentir viva…

Salir del jacuzzi e ir inmediatamente a la cama a seguir dandonos placer. Esta vez saque el chocolate, un tubito de ChocoNut ya que no encontré Nutella ? llegó el momento de jugar. Llenar tu boca con mucho chocolate para luego besarnos con locura, lamernos, chuparnos, degustarnos. Lo más rico es sonreír juntos, mirarnos como dos tontos enamorados, entregados a solo ese momento. Yo pongo un poco en tus senos y luego los devoro y tu dejas salir tus gemidos y un «Que rico…» con voz de perversa y pícara seductora. Luego tu haces lo mismo, cubres mi pecho y luego lo lames y devoras el chocolate llenando tus labios con el, saboreandolos con tu lengua con ese toque de maldad. Tus ojos brillan cada vez que haces algo que te gusta. Pero te pusiste creativa… No ibas a dejar de cubrir mi miembro con el chocolate para luego saborearlo con gran placer. Mirar tu boca como lo devoraba con aquellas ganas, verte y escuchar como chasqueabas recorriendo de arriba a abajo con tu lengua. Dejaste el chocolate a un lado y te quedaste haciéndome un rico oral. Pero yo quería complacerte también, así que un 69 fue lo ideal. Sentir tus nalgas cerca de mi cara, apretarlas con mis manos mientras mi lengua te penetra y te saborea haciéndote gemir. Lamer tu clítoris mientras tu aún tenias tu boca llena de mi. Mi erección estaba al máximo, así que te puse en cuatro y nuevamente te hice mía… Eres mi mayor deseo… Tu cuerpo me encanta, tu rostro me fascina, ver tu expresión con cada embestida que sentías dentro de ti, cerrabas los ojos y pegabas tu frente en el colchón, mordías las sábanas y dejabas salir un poco tus gemidos entre dientes. Volteabas a ratos para verme moverme salvajemente y me ayudabas con tus caderas para hacerme acabar… Un orgasmo juntos, un placer más allá de lo que habíamos vivido antes con otras personas. Somos almas gemelas quizás, y aunque no vivamos juntos… Anhelamos cada noche revivir estos pequeños momentos de lujuria y pecado pero que realmente nos hace sentir felices… Y quizás algún día poder despertar y vernos dormir con una sonrisa en los labios y simplemente pensar… Valió la pena. FIN

orgy

Mi primer swinger…

Desde que lo descubrí sentí la imperiosa necesidad de saber cómo era. Pero debido a que mi relación amorosa de ese momento era muy conservadora no me atrevía a proponerle algo así. No es fácil. O por lo menos en aquel momento de mi vida. Así que después de una larga conversación con una amiga sexual, le planteé la idea. Ella era muy curiosa también. Ya yo le había sembrado la maldad en sus venas. Así que decidimos ir a una de esas fiestas organizadas, donde varias parejas se liberan al mejor estilo de orgía romana. Ambos estábamos ansiosos por experimentar por primera vez lo más cercano a una bacanal.

Sexo libre y sin tabúes… Después de una bienvenida, palabras, reglas, y la invitación para la siguiente fiesta VIP en un yate se dio inicio a la gran fiesta de placer. Cabe destacar que los teléfonos no eran permitidos, solo había un fotógrafo oficial quien grababa y tomaba fotos solo aquellos con brazalete dorado. Nosotros teníamos uno azul. Y ni nos paraban. Eramos unos novatos. Pero inmediatamente una pareja de señores algo mayores pero muy fitness se acercaron y nos hicieron la primera propuesta. Cosa que mi amiga no dudó en absoluto. Ya que se había negado en la primera por un señor que según ella se parecía a un profesor de la universidad que ella odio mucho y le cortaba las ganas. Pero este caballero si estaba como ella le gustaba. Canoso, con buen cuerpo, y bien dotado. Su esposa una señora muy hermosa de cuerpo natural, sin nada que envidiarle a una veinteañera. Muy sonriente y feliz… Se veía que eran unos expertos en este tipo de fiestas.

Lo más emocionante de todo fue ver como aquella mujer seducía primero a mi acompañante. Si ella daba permiso. Se cerraba el trato. La mujer es la que decide. Se dijeron unas cosas al oído, sonrieron y ambas tomaron de la mano a la otra pareja. A mi la señora me llevo hasta la habitación más cercana y no podía dejar de mirar hacia atrás. No quería dejarla sola. Pero esta dama estaba muy interesante. Entramos a la habitación y los besos no se hicieron esperar. Wao. Esta mujer besaba muy rico, con pasión, lengua, mordidas, lamidas, era toda una diosa y apenas nos estábamos iniciando. Me quitó la ropa en pocos segundos y se fue a mi miembro inmediatamente devorandolo de forma tan profunda y jugosa que ya creía que me haría acabar en sus labios. Tuve que concentrarme bien y no dejar que me ganará ese primer round. Su rostro era de placer, sus manos y su boca se sincronizaban perfectamente con cada movimiento.

La garganta profunda era su especialidad, hacia estremecer mi cuerpo cada vez que tocaba mi abdomen con su nariz y su lengua lamia mis gemelas. Sus ojos apenas se llenaban de lágrimas y el ahogo era lo que más disfrutaba. Ella decidió subirse encima de mi sin quitarse la ropa, andaba en falda y apenas corrió su bikini a un lado y dejó que la penetrara. Su gemido salió como un pequeño grito. Y se empezó a mover como nunca antes había sentido a una mujer. Ella sabia buscar sus orgasmos. En 10 minutos estaba soltando su primer orgasmo. Yo solo disfrutaba de sus movimientos, ella estaba haciendo el trabajo. Sus uñas se clavaban en mi pecho. Y mis manos en sus nalgas. Sus gritos y quejidos eran fascinantes. Ver como temblaba su cuerpo cada vez que sentía un orgasmo era riquísimo. Se levantó y se puso en cuatro. Acarició su ano con su misma humedad y me dijo: «Parteme el culo carajito»… ¿Ahora entienden de donde viene todo? Esa frase me marcó. Ella se tocaba mientras pedía ser penetrada con todas las ganas que me quedaban. Ese día supe que nada como una mujer mayor para disfrutar del sexo salvaje a plenitud. Metí mi miembro en aquel agujero, ella acariciaba sus clítoris y mis gemelas mientras la penetraba.

Mientras disfrutaba de su rico cuño. Mi mente no se desconectó de donde estaría mi amiga. Pero en realidad está doña estaba muy excitante como para dejarla ir así nada más. Los gemidos y las palabras sucias me calentaban la mente cada minuto. Ella me miraba, mientras mordía las sábanas de la cama y golpeaba el colchón. Empezó a pedir que la nalgueara, quería sentir mis manos con fuerza en sus nalgas. Ella era de piel blanca y en la tercera ya tenía rosada la piel. Pero eso no la detenía. Me pidió tomará el cinturón de mi pantalón y le diera unos azotes. Yo no lo pensé mucho y lo busque. Me dijo: «Quiero que sean firmes y continuos. Voy a gritar mucho y te nombraré la madre, así que dame con todo hasta que te diga la palabra de seguridad» Salam Malecom». Ella se acostó en la cama y me pidió que la azotara. Al principio le daba con lástima. Me daba algo de pena lastimar aquella dama, pero con cada segundo al ver como se ponía con cada azote y verla apretar las sábanas y ver como disfrutaba y gemía me dejó loco… «¡Dame más puto de mierda! Marica ¿es lo más duro que puedes dar? Más duro debe pegar tu madre carajito» Allí fue cuando liberó mi demonio. Solté la correa y mis manos empezaron a darle azotes. Me quedaba ardiendo la palma de mi mano, pero lo disfrutaba mucho. Le lamia el culo y la vagina cada 10 palmadas, eso la volvía loca. Metía mis dedos en su cuerpo para masturbarla. Ella solo pedía más y más. Hasta que me pidió que acabará en su boca . Así que la acosté boca arriba y subí sus piernas en mis hombros (me encanta) y le dio con todas mis ganas hasta que sentí que me venía y le avise.

Ella se bajo un poco y tomó mi miembro, lo introdujo en su boca y me pajeo hasta hacerme llegar y justo cuándo eso empezaba mientras acariciaba mis gemelas uno de sus dedos se deslizó dentro de mi culo. (Puta vieja del coño de su madre) fue lo que me vino a la mente. Pero no dije nada. Solo gritar el orgasmo. La deje hacerlo sin remordimiento. Sabía bien lo que hacía. Sentí que dure 5 segundos más en ese orgasmo que en los de costumbre. Su boca estaba chorreada con mi néctar. Y verla saborearse era más rico aun.

La pregunta era ¿Donde estaba mi amiga? ¿Será que el viejo le estará dando la cogida que anhelaba? Así que le pedí a la señora que me llevará hasta donde podrían estar ellos. Ella solo sonrió con picardía y me tomo de la mano y me dijo: «Vamos, ella lo debe estar pasando mejor que nosotros» ¿Que carajo quiso decir con eso? Y para mi sorpresa cuando nos dirigíamos a la habitación donde creí que ella estaba pude ver a un grupo de aproximadamente 7 hombres rodeando a alguien. Mi curiosidad fue tanta que me acerque más. Solo podía ver que entre todos le estaban dando y si… Pensaron bien… Era ella… Ya estaban por hacer el famoso bukkake. Su cara de placer era de locura. Verla disfrutar de como la penetraban entre varios y sus manos seguían buscando meterse en la boca cuanto miembro se encontrará en el camino. Y así fue como el primero la tomo del cabello y eyaculo en su rostro. Dejándola con los ojos cerrados mientras uno tras otro hacia lo mismo. Hasta dejarla casi con el rostro completamente blanco y brillante. Pero si hace días atrás ella decía que eso era una aberración. Al parecer hay que vivirlo para dar fe y opinión. Yo decía lo mismo de los juegos eróticos de algunas mujeres con nuestro preciado ano, pero esta doña acababa de hacerme romper mis reglas. Cuando todos los 7 acabaron de jugar con mi amiga, quienes todos pensaban que era mi esposa y creyeron, porque mi cara de asombro no era normal. Fue una especie de bienvenida. Aunque yo hubiese querido tener a más de una mujer encima, pero no creo que hubiese aguantado la pela de dos como la señora que me dió la bienvenida para ser sincero. Yo solo tenia 27 años y mi experiencia apenas estaba comenzando. Pero aprendí algo de todo esto. En el sexo se vale todo. Pero jamás me vería involucrando a mi novia en algo así… O eso era lo que creía en aquella época. Hasta que conocí una tan perversa como yo. FIN

bondage

Tu fantasia conmigo…

Hey… Tu… Si tu… Sabes que este relato es para ti. Tu que quieres estar encerrada en un habitación solo conmigo para poder liberar tus deseos, las perversiones que haz aprendido conmigo y se han despertado con cada letra que lees… Se que deseas estar casi desnuda frente a mi, segura de tu cuerpo, tus emociones y picardias. Quieres que te vea, que te admire de arriba a abajo. Se que te vas a desvestir con esa intensión, para que mi miembro me delate al estar frente a ti y parezca que esta a punto de romper mi pantalón. Quiero que ese instante seas la mujer más feliz del mundo. Sin miedo, sin penas, ni tabúes. Que seas erótica, sensual y atrevida.

Que rompas mi camisa al abrirla, yo quiero romperte cada prenda que te queda puesta. Así mismo… Romper… Que sientas como te la arranco aun puesta mientras te digo: «Hoy vas hacer mía carajita. ¿Estas clara de lo que te voy hacer sentir cierto? Quiero que grites… Quiero que gimas… Mírame cuando te hablo… Vas a sentir que te parto en dos pedazos cuando me tengas dentro de ti. ¿Estas lista? Déjame meter mi mano primero para sentir tu humedad… Waooooo que rico se siente… ¿Escuchas?»- mi mano te masturbaba y mis dedos te masajeaban los labios y el clítoris. Tu cerraste los ojos y abriste la boca como con intensión de dejar salir el primer gemido… Pero mi boca se acercó a ti y devoró tu aliento. Una mordida en tus labios te hizo poner los vellos de punta y solo me susurraste: «Haz lo que quieras conmigo, quiero gritar tu nombre… Y un no lo sé… Solo sé que eres mi Dueño y que quiero que me lo metas tan profundo que no pueda respirar, que no pueda hablar si quiera. Hazme maldades, azotame. Quiero liberar la put* que llevo por dentro, esa hembra que disfruta del sexo con locura, proponme lo que quieras que hoy estoy dispuesta a todo. Te daré todo… To… Do… ¿Me entendiste?» – me dijiste con una sonrisa malvada en tus labios y con una expresión de que ese encuentro será inolvidable.

Te acostaste en la cama y empezaste a jugar con tu cuerpo, solo querías que te viera como hacías todas aquellas noches, mañanas y algunas tardes para saciar tus ganas en mi ausencia. Ver como sus manos te recorrían cada centímetro los senos, el abdomen, tu entrepierna, chupabas tus dedos y los llevabas de nuevo a tocar tu clítoris. Tu mirada no se separaba de mi. Querías ponerme a sudar, que yo brincara encima de ti y te lo hiciera como un salvaje. Querías hacerme perder el control. Gemias y hablabas sucio con cada palmada que te auto brindabas seguido varios espasmos en las piernas. Ver como brotaba la humedad y sentir como me gritaba tu sexo por ser devorado por mis labios. Te pusiste en cuatro y podía verte acariciar las nalgas mientras tus dedos imitaban mi penetración, decías gritando mordiendo las sábanas: «Así me tocaba en tu nombre los días más intensos, los días donde tus audios me trasladaban a otra dimensión, ahora háblame, déjame escucharte Dueño de mis orgasmos, acércate, ven y mírame de cerca. Tócame, lame mi cuerpo, hazme sentir que soy tu hembra, rozame con esa barba mis nalgas, mi sexo.» a lo que te respondí… “Tus deseos son ordenes, déjame probar el sabor de tus jugos. Déjame sentir el calor de tu sexo con mis dedos. Quiero que sientas como mi lengua es capaz de hacerte gritar mi nombre. » – ¿Me haras gritar como put*? – dijiste apretando la sábana y gimiendo mientras mis labios ya los sentías en el medio de tus nalgas mientras mi lengua te exploraba ambas opciones de placer… Y te dije: «Agárrate fuerte de la cama, que te haré estremecer como nunca antes» y usando mis dedos, mi lengua y mis labios te hice temblar las piernas hasta caer acostada. Abrazaste la almohada me gritaste que no me detuviera. Eso hice. No pare de tocarte, hasta verte eyacular por primera vez en tu vida. Tu gritos llenos de malas palabras me calentaban más. Y las escribiría si se pudiera hacer por aquí. Pero es rico ver ese lado oscuro de tu ser. Esa hembra ansiosa de sexo salvaje que ahora sentirá mi poder. ¿Estas lista para ser atada? Llego la hora de contrastar tu placer con el mío. Es mi turno de disfrutar.

Atada a mi cama, lista para ser devorada, me apoderare de casa una de tus curvas. Besaré cada centímetro de tu piel. Quiero que sientas como mis labios y mis manos son capaces de hacerte perder el control. Pero no puedes hacer nada para evitar que te siga acariciando. La sensaciones que te hago sentir son casi diabólicas es como si se apoderará de tu cuerpo el demonio del deseo y la lujuria. Tus gritos y movimientos son incontrolables. Y aún no empieza lo más intenso. Solo son besos y caricias, lamidas, mordidas y próximamente las nalgadas. Dejaré la huellas de mis manos en tu piel. Eres mía, y es la forma de marcar lo que me pertenece. Mis manos en tus nalgas, mis uñas en tu espalda, mis dedos en tu boca y mis dientes en tu cuello, senos y pies. Orgasmos, eso que otros hombres te quedaron debiendo, yo me pondré al día y querrás quedar endeudada. Espasmos esos que te dan cuando me lees y tienes que tocarte para calmar esos deseos. ¿Querías descubrir que se siente ser mi sumisa? Yo no soy el Christian Grey de tus novelas. Yo si existo. Mis manos si te pueden hacer sentir lo que tu cuerpo puede aguantar. Y lo vamos a averiguar… ¿Hasta donde serás capas de soportar mis azotes? ¿Y si lo mezclo con penetración… Podrá tu cuerpo reconocer el dolor del placer? Voy averiguarlo.

Sabes bien que no tendré límites contigo. La locura invadirá tu mente y no podrás hacer nada más que gritar y gemir. Soportar… Respirar profundo y mentalizarte. Ya estas metida en esto y no hay vuelta atrás. Solo te queda aguantar. ¿Querías placer? Aqui estoy para dártelo después de tanto esperar. Son tus sonrisas, tus quejidos y la velocidad de tus latidos los que me motivan a dar lo mejor de mi. Mis dedos, mis palmadas, mi boca, mis mordidas, mi lengua y mis dientes son suficientes para hacerte lograr que llegues a un sin número de orgasmos, espasmos, contracciones que te hacen hasta llorar de emoción. Ya no quiero oír tu gritos. Llego el momento de pasar al otro nivel. Solo llevamos 2 horas en esto y apenas comenzamos.

Le bajo un poco a la intensidad. Tus piernas tiemblan demasiado. Tus nalgas ya están color rosado oscuro y ahora tu boca estará sellada. No quiero escucharte. Ya no más azotes, es hora de las caricias, de la cera de vela por tu piel. Sentirás calor y frío un sin número de veces que ya no sabrás cual es cual.

Y empecé a jugar con el sentido de tacto de tu piel. Un hielo recorre tu espalda hasta llegar a tus caderas los escalofríos te invaden. Ver como tus nalgas se erizan mientras recorro tu piel con este hielo y solo escuchar tu respiración porque tu boca esta tapada. Cuando deje de hacerlo encendí una vela… Esta empecé a derretirla en tu piel. Dabas pequeños brincos con cada gota que caía. En un momento empecé hacer ambas cosas e intercambiar lugares. No sabias si las gotas eran frías o calientes, solo sentías como una aguja que penetraba tu piel levemente. Y libere tu boca… Quería saber lo que sentiste ya que ahora viene el sentido del gusto… Y solo me dijiste: «¿Que me haces? ¿Que es esto? Mi cuerpo se siente complacido con cada cosa que me haces… Me siento confundida, no pensé que este tipo de sensaciones fueran tan adictivas. No pares. Sigue. Soy tuya… Solo Bésame… Quiero sentir tu boca en mis labios… Muerdeme… Rompe mis labios si quieres… Ya no siento la diferencia entre el dolor y el placer que me generas. Pero estas claro que en algún momento me tendrás que soltar y seré yo quien te haga sentir lo que acabo de aprender…» a lo que respondí… «Por eso te dejare sin fuerzas para que no puedas hacerme nada… Mejor vamos al siguiente nivel.

Tus ojos vendados pero sigues atada. Es hora de probar tu sentido del gusto. Hasta empalagar tu boca… No usaré cucharilla para darte a probar lo que quiero. Usaré mi cuerpo, primero untaré un poco de Nutella en mis dedos para rozar tus labios y así verte saborear tu boca. Seguido de las fresas que tanto nos gustan. Allí muerdes y sientes como el ácido llega a tu cuello y hace que se haga agua tu boca. Más Nutella pero esta vez es mi miembro el que toca tus labios lleno de Nutella y tu solo abres la boca y usas tus labios y lengua para probar el sabor y sentir la textura y la temperatura. Te gusta, lo saborear, pero… Tus manos están atadas así que no lo puedes tomar como quisieras. Eso te desespera. Un trago de tequila no te caerá mal. Sal, tequila y limón… Y luego mi boca besandote de nuevo y tu solo me decías: «Que adictivos son tus labios, no quiero dejar de besarte. Ya me duele todo el cuerpo. ¿No hay posibilidad de abrazarte?» Y te respondí: «Tu eres mía a partir de hoy y podrás tener lo que deseas. Pero antes debes vivir todas mis pruebas y soportar lo que alardeas. Aun no me has sentido dentro ti y ¿ya me estas pidiendo clemencia? Prepárese carajita que ahora es que viene la pela.

Te puse en cuatro toque con mi mano la humedad de tu sexo para verificar que estabas lista. Después de unos roces con mi mano y un par de nalgadas tome mi miembro lo humedeci con tu lubricacion y lo metí completo en la primera embestida. Tu grito tipo gemido seguido de un par de golpes en la cama me hicieron saber que hacía lo correcto. Después de unas ocho veces empezaste a decir groserías. Sabes que adoro escucharte hablar sucio en la cama… «Dios mio… ¿me quieres matar o que? Pensé que me darías suave… Aaaaauuuuuuu ufffff por favor… No vayas a parar… Aaaaaaaaaaaayyy coñooooooooo… Que vaina más buena…. Así… Siiiiiiii… Soy tu put*, tu perra, la hembra que deseabas en tu cama… Dímelo… Tuuuu… Dime que soy tuya… Azotame… Haz que mañana no pueda caminar… » Eso hice, empecé a nalguearte mientras te penetraba apretando de vez en cuando tus nalgas. Y rozando con mi dedo tu culo, que al verlo podía saber tus ganas de sentirme. Te dije: «Vas a ser mía por completo, así que prepárate mentalmente» a lo que me respondiste con voz de excitada… «Deja la labia y parteme el culo ya, se que quieres comérmelo desde hace tiempo» Así que tome el lubricante cubrí mi miembro con el, prepare tu agujero con mis dedos para dilatarlo un poco y note que estaba listo para ser poseído. Coloque la punta de mi miembro y sentí como tu misma empezaste a moverte buscando ser penetrada a la fuerza. Me mirabas, volteabas y te movías con mucha fuerza. Sentías un dolor placentero , tu voz cambio, sonabas a quejido, pero veía como mordias tu propio brazo. Y gritabas: «Parteme el culo, quiero ser tu zorra ninfomana esta noche, dame duro, mételo todo, así te grite que me duele… No me lo saques… Yo aguanto… Ok… Te quiero todo dentro de mi, mi Dueño, todo… Lo tienes grueso y largo, suficiente para… Coñooooooooo de tu madre…. Coño… Coño… Coño… Me estas matando… Me duele… Pero… Pero… Hay Dios mio… No lo saques todavía… Ya va… Putaaaaaa madre… Mi culo… Malvada sea… Que vaina más buenaaaaa Aaaaaaaaaaaayyy siento que me vengo… Dame más, dame más… » Gritabas.

Ya cuando creías que todo acababa te dije: Tengo una sorpresa. Tal vez no estés lista para tanto en un solo día pero prefiero arriesgarme. Tal vez no se repita este encuentro y prefiero que vivas en mi mundo y saber hasta donde puedes soportar. «¿Ya que más me quieres hacer? Ya es hora que me des tu leche y me dejes hacerte llegar al orgasmo ¿Quieres?» Aun no, ahora es que viene lo bueno mi amor. No me vayas a odiar por tanto ¿quieres? Y me reí…. (Algunas saben como es mi risa pícara ¿cierto? Esa misma…) Te volví a atar a la cama, vendé tus ojos de nuevo y te pedí que te relajaras… Aunque ya era imposible estar relajado. Empecé a lamer tu cuerpo, desde tu boca y empecé a bajar hasta llegar a tu sexo, estaba caliente, húmedo, mi barba te rozaba y te estremecía. Me aleje. Y de nuevo empezaste a sentir una lengua entre tus piernas que te hizo suspirar, jugaba con tu clítoris de tal manera que en pocos segundos estabas teniendo otro orgasmo en eso sentiste mi verga en tu boca y la devoraste inmediatamente y nuevamente aquella boca devoraba tu sexo y tu mente explotó.

¿Alguien más esta con nosotros? Dijiste con el orgasmo en la boca. Y te volví a meter mi amigo entre tus labios y un shhhhhh usted disfrute y ya… Tu seguías disfrutando de mi erección mientras alguien te sentía allá abajo. No sabías quien era, además no era necesario. Solo quería poner algo de picante a la escena. Lo prohibido es más tentador. Además ella tenía rato escondida viéndonos. Faltaba menos que logrará hacerte llegar de esa manera tan explosiva. Así que se acercó a nosotros y te ayudo con mi miembro, ella empezó a lamerme y chuparme y tu solo la escuchabas cerca y te detenias. «Quiero saber quien es…» dijiste con voz fuerte y seria. Ella misma te quito las vendas y te dijo: Amiga, es hora de que hagamos explotar a este hombre de placer y que nunca más se olvide de esta noche… ¿Estas lista para ser liberada para atarlo a él? E inmediatamente tu sonrisa salio de tus labios… «¿Atarlo? Suena interesante… Creo que viéndolo de esa manera… Seremos buenas amigas… Creo que quiero devolverle todo lo que me hizo esta noche hasta que me pida clemencia…. (la maldad brotaba por tus poros) Así que… Te liberaron… Y a partir de ahora la historia cambiará… ¿Qué quieren que me hagan estas dos mujeres?

Quiero que me devoren. Que me hagan explotar unas tres veces. Quiero hacertelo profundo y duro, a ti mi hembra, mi sumisa, la que la curiosidad la mataba. Soy insaciable, pervertido y lujurioso. No soy normal, tengo reglas, códigos y aun me quedan algunos tabúes. Pero no me quedo con las ganas y se que tu tampoco. Somos similares y por eso te atraigo, libere tus más oscuros deseos, tus demonios, tus perversiones que hasta ahora solo eran fantasías. Azotame, adueñate de mis deseos. Quiero sentir tus manos en mi espalda clavando tus uñas, mientras ella sigue besándome y acariciándote. Esa mezcla loca de caricias, besos y abrazos. Me acosté en la cama y tu te quedaste encima de mi pelvis y ella se subió a mi cara rozando su sexo contra mi barba… Ustedes se sonrían. Sus senos brincaban con cada movimiento. Intercambiaron de puestos un par de veces hasta que ambas se pusieron en 4 pidiendo ser penetradas mientras me miraban con maldad y picardía. Sus gemidos eran lo que me calentaba y ya quería explotar. Ver sus culos rosados con mis manos marcadas me hacían elevar mi autoestima. Les le di que hicieran gritar… Así que me ataron… Y empezaron con sexo oral a dos bocas pero una de ustedes levanto mis piernas y metió su lengua en lo más profundo de mi culo. Haciéndome suspirar y gritar, pero no podía evitarlo. Me tenían atado. Su lengua me devoraba y penetraba y tu boca me lamia y chupaba mi sexo con placer. Sus dedos acariciaban lentamente mi culo. Yo no podía liberarme así que no me quedó más que disfrutar de sus locuras. Me masturbabas con tus manos y tu boca me hacía garganta profunda y la otra chica seguía preparándome para hacerme un masaje que no acostumbraba a recibir. Ya estaba a punto de explotar cuando les dije: “Me vengo… Y tu mano me apretó con fuerza moviéndola de arriba a abajo y logrando mi orgasmo cuando de pronto sentí como la otra chica deslizaba sus dedos dentro de mi haciéndome explotar con más locura. Y mi néctar cayó en sus bocas y ustedes solo saborearon con gran placer de mi miembro duro y erecto. Yo solo grite… CDLM No lo vuelvan hacer… Aún no superó ese tabú…

Continuar en esta cama devorandonos uno a otros. Penetrarlas mis niñas mientras escucho sus gemidos y suspiros, ansiosas porque no acabe esta noche. Mientras empecé a penetrar a la otra chica por detrás tu me besabas y veías como lo hacía. Me decías: “Dale duro, hazla gritar a esa perra” mientras aprovechabas para darle nalgadas y acariciarla. Querías que lo hiciera más duro y fuerte, te excitaba escuchar sus gemidos. Así que mientras yo seguía haciéndola gritar tu metiste tu boca entre mis piernas lamiendo mis bolas, mi culo y su sexo. Metías uno de tus dedos dentro de mi mientras seguías chupando eso me hacía controlar mis movimientos ya que cada vez que la penetraba a ella sentía tu dedo más profundo. Confundias mi mente. Me pedías a gritos: “Muévete, partele el culo a esta perra, que yo te lo voy a partir a ti, se que te gusta. Así que MUÉVETE DURO COÑO… acaba en mi boca…” Un escalofrío se adueñó de mi ser y sentí como mis piernas temblaban y el sudor me recorría en grandes cantidades por mi rostro cayendo en sus cuerpos. Hiciste que aquel orgasmo fuera doblemente explosivo no quise salir de aquel agujero, al contrario, la tomé de las caderas y le di tan fuerte que pegó un grito que hizo estremecer la habitación. Y tu entre risas dijiste… “Bajito que nos escuchan los vecinos” y yo sin parar de reírme en el medio de ese orgasmo, gritaba con lo que me quedaba de fuerzas: “Bajito naaaaa, bajito naaaaaaaaaaaaaa” Y caímos rendidos a un lado de la cama. Sin poder hablar, con la respiración acelerada. Tu cara era un poema. Verme exhausto, tendido, sin fuerzas te hacia sentir complacida. Esa noche fue una locura. ¿Que más podías pedir?? FIN ¿o quieren más?

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Odontóloga sexy…

#MicroRelatoErotico ? Con la escusa de ir a tu consultorio para que me revises la boca… Y terminas revisando más que mi pantalón. Es que ésta fantasía de estar con una odontóloga en su propio consultorio ya te la había confesado. Verte solo en bata y con un liguero por debajo. Poder ver todas tus pecas y tatuajes, poder sentir que al fin eres mía. Que te apoderas de mi cuerpo con tu boca y tus manos. Que tus ganas y deseos, fantasías y perversiones por fin tienen la oportunidad de liberarse. Es tu día el pre-regalo de un día de las madres. Porque una madre como tu merece ser complacida. Y aunque hoy son solo letras algún día lo harás de verdad. Cumplirás la fantasía de hacerlo realidad. Dejarás que te devore cada peca de tu piel, dejarás que yo te azote y que dibuje en un papel los tatuajes que tu llevas marcados en la piel?

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Deseo Perverso…

#MicroRelatoErotico ? Se que en lo más profundo de tu mente hay un deseo perverso. ¿Quieres sentir como te azotó sin tocarte y solo con mis versos? Se que ya te imaginas en esa pose deseando mi llegada. Iniciando con mis manos y propinándote nalgadas. Intercalándolo con besos, lamidas y chupadas. Mordidas, apretones, pellizcos y cachetadas. Solo una mente abierta disfrutará de mi pasión, de mis locuras, perversiones que causan adicción. No es dolor lo que yo causo, no es placer mi linda nena, es la locura de éste hombre que vive en Venezuela. Es la mezcla más letal que hayas conocido, el deseo más perverso que te hayas permitido. La fantasía más loca que quisieras ya cumplir. Meterse en mi cama ahora mismo y que te haga ya gemir…?